29 jul. 2009

Luna de miel , Agustín Espinosa

Miembro activo de las vanguardias y del movimiento surrealista la obra del canario Agustín espinosa, lúdica, radical, de una tensión expresiva poco común, es uno de los más claros ejemplos de lo que puede suponer la actividad literaria cuando está guiada por un sentimiento creativo riguroso y por una firme y nada sospechosa conciencia de renovación. Del libro: Crimen y otros textos, Agustín espinosa. Me había dormido entre veinte senos, veinte bocas, veinte sexos, veinte muslos, veinte lenguas y veinte ojos de una misma mujer. Por eso fue mi despertar más angustioso y horripilante: crucificado sobre mi propia cama de matrimonio puesta en posición vertical tras un gran balcón de cristales abierto a una calle desolada. Amanecía tras aquel balcón que me servía de vitrina. Estaba completamente desnudo. Sentía frió y vergüenza de que me pudieran ver desde la calle. Unas finas manos de mujer florecían sobre mis pies como dos clavos blancos, y, probablemente, eran ellas las que me sujetaban a la madera de la cama, aunque yo me consolara creyendo que intentaba desclavarme únicamente. La vergüenza de mi desnudez me angustiaba de nuevo. Inventé, para aquel momento, una oración llena de ternura en la que había mezclados confusos recuerdos de un libro sobre las obras de misericordia que se me hizo aprender de memoria de niño y versos de Paul Claudel y fragmentos de mi segundo epistolario. Tras mi tierna oración, un ejército de moscas de alas verdes, de caracoles de campo, de cucarachas, de sapos y de pequeños ratones blancos, comenzaron a subirme por las piernas hasta cubrirme con sus inmundicias todo mi cuerpo. He aquí el traje que se me tenía reservado. Bullía en torno a mi cabeza el hervidero hostil de las moscas. Un temblor espeluznante palpitaba sobre mi vientre y sobre mis brazos y sobre mi cara y sobre mis axilas y hasta sobre mis manos clavadas a la cama por dos puñales que me producían una sangría abundante. Los ojos se me nublaban, y preveía que me iba a desmayar de un momento a otro. Mis mayores amarguras no provenían de esto sin embargo. Sino de una cabeza truncada mujer morena, que desde un rincón del balcón me miraba con ojos suplicantes, como si dependiera sólo de mí sus destinos. De aquella cabeza terriblemente pálida, colocada sobre un pequeño velador, e iluminada por la luz formando un gran charco en el piso del balcón. Habló, al fin, la cabeza, y la voz de María Ana amaneció de pronto sobre la noche apremiante de la alcoba. - Ahora puedo decirte que te odio, mi pobre viejo burlado, mi gran cornudo macilento. No tocarás ya jamás mis senos, acariciados hoy por manos de ángeles. Anda mi sexo ahora por las casas de prostitución de los puertos del Mediterráneo, visitadas por jóvenes marineros audaces, y mis pies corren tras los brazos desclavados y tras labios vírgenes. Para ti me queda esta cabeza truncada y estos ojos tímidos y esta perenne boca insultante. Y este gran charco de mi propia sangre, goteando sobre la acera de una calle del alba y sobre los trajecitos blancos de las primeras escolares. El reloj de tu crucifixión. Tu clepsidra sangrienta. Con la última gota de mi sangre se acabará también tu sueño… Empezaron a sonar sobre mi cabeza unas campanadas que yo sabía distantes; un dolondeo acelerado y monótono. Venía un aroma de incienso desde la calle y un murmullo de rezos y un taconeo de procesión y un rumor de enaguas. Alguien gritó, desgarradamente, a mi espalda apagando con su grito todos los ruidos. Vi cómo el velador cedía como bajo un gran peso, y la cabeza de María Ana rodaba al suelo, arrastrando en su caída cuatro blandones encendidos que yo no había visto hasta entonces. En el cielo, que empezaba a hacerse apenas rosado, flotaba una gran cruz oblonga a cuyo alrededor volaban varios cuervos silenciosos como siniestro rebaño de ataúdes alados.

22 jul. 2009

Los amigos

Un joven orfebre de París reclama a la virgen del Carmen como un trofeo de caza, producto de sus manos. La baja del altar ante la mirada perpleja y la rabia de los envidiosos feligreses que no pueden dejar que se la lleven. La cacería con el halcón cerca del aeropuerto diría alguien. El muchacho se precipita por las calles y se percata de las arrugas que se forman en los brazos del infante, cada detalle hacia afuera desde la belleza de las aportaciones personales, en eso reside se dice a si mismo mientras coge una bocanada de aire. Los devotos son fieles y corren detrás del artista, es un orfebre gótico, sesea- tal vez sentía demasiado respeto por la narración bíblica. Un maestro florentino crea una ilustración donde plasma a modo de viñetas la carrera de caza del joven orfebre perseguido por la multitud embravecida. Permanece colgado en una iglesia que con los años olvido el sentido de la narración en tanto el joven corre y corre para escapar. La multitud son muchos, quieren a la virgen sea como sea, algunos portan armas otros se acomodan a los tiempos cargando sus pistolas automáticas que tronchan de risa la carne. La violencia en el suburbio es de quemar violadores mientras lo graban con el móvil. Las calles no están asfaltadas y las favelas son un laberinto- Estoy de acuerdo con usted. Las mujeres culonas se asoman a ver que pasa, posiblemente ellas son las que mandan y motivan al personal a perseguir al joven. Los callos de las mujeres culonas son la planta entera del pie donde le precede una sandalia de plástico belicoso. ¡ A la guerra! ¡Muerte al orfebre! ¡Viva la virgen del carmen! ¡Viva! Para escultores y tallistas, la supervivencia de la tradición gótica en la nueva forma que le otorgo Rogier Van der Weyden orfebre y escultor fue de particular importancia. Las calles se vieron llenas de gente que hostigaban a los legítimos dueños de la fe, cargaban a sus espaldas a las vírgenes para poner pies en polvorosa muy lejos de la iglesia gritando el nombre de su mártir, ¡Tenemos derechos! –Decían-¡Son nuestras estas vírgenes! En las calles de Honduras se vieron muestras del buen uso de las armas pues bastaba que alguien se acercara a tocar a la virgen, quizás para rogarle por la salud de su hijo que recibía un tiro en la mollera por si acaso. Todo el que se interesó por el renacer de la cultura llegó acostumbrarse a dirigir su mirada hacia algún poblado chabolista o una zona de bloques de las afueras donde se dice que se destila el mejor vodka. JOHN TABLE

19 jul. 2009

Biscuit con queso untado y cebollino II

Rumbo sur. Que se soluciona fácil hombre eso es mejor con resaca, probadlo y quedareis admirados. Te levantas y exageras todos tus gestos como si fuera una película en la que queda claro que se tiene resaca. Te bajas a la piscina, que huele a cloro y añades gestos y movimiento de resaca. Deberás llamar a la pizzería y pedir una carbonara con la reseña de chico joven guapo en la piscina con cara de resaca, que se sepa. Deberás lanzarte a la piscina con media desgana con un olor a cloro te digo. Que se note lo que haces y dices. En la piscina te apoyas escupiendo agua y el pelo un poco en la cara mojado y llamaras a un amigo de los de ayer, hablaras alto de las cosas de la noche, cosas tales como tías, sexo, drogas y antros. Que lo oigan las familias monoparentales y las otras, que los guiris del apartamento entiendan sin tener que saber el idioma de que va la cosa. El chico de la pizza llega y gritas que es para ti. Buscas el billete en tu bermuda ¡claro que esta mojado!  Pero que hay más veraniego resacoso que un billete mojado en una piscina con olor a cloro. Es menester dejar propina.Comes tranquilo al borde de la piscina fría en maldición de miradas la pizza calienta entra por la boca miestras miras como pasan las libélulas por el césped artificial y alguien mientras tanto hará gelatina roja te digo, se oye y se entiende que comes pizza y bebes ice tee en el apartamento familiar con resaca que se diga que ayer llegaste borracho joder. Es aquí en ese magnifico momento veraniego donde te digo que flotaras en la piscina. Comer tierra- Onifagia.  Que se le ve comer tierra delante de las cámaras, en directo. Dice decir que tiene la boca seca pero que no es mayor problema que ese. La cámara recoge el momento. Como tierra a puñados desde hace cuatro años aunque esto sea mentira pero lo dice, en realidad es la primera vez que la prueba. Se deposita por toda la traquea y en el estomago haciéndole daño para salir por la tele. Comer tierra es sano. La gente en casa piensa lo que uno pensaría en estos casos. Sufre ahora aun más que antes pero aguanta mientras le entrevistan. Se palpa el estomago, casi muere. Lavado de estomago y palmadita en la espalda que se dice pronto; dieciocho espectadores probaron tierra esa misma tarde.  

Cuando los hombres callan
Que se le ve en una noche furtiva en su casa a la espera en un silencio mortal. Sublime y inesperado suena la queja del peso; del tiempo en los muebles. Ese crujido que alguna vez hemos oído todos...  y el anota un numero en su libreta. Escribe; 14 de agosto de 2009 a las 23 horas y doce minutos, 645 chasquido doloroso de mi estantería.
                                                               JOHN TABLE

Biscuit con queso untado y cebollino

Habitación de apartamento sobre la cama en sabanas blancas. Que se ve unas piernas abiertas con un chocho depilado de tipo c, moreno roñoso con abundante piel en los labios, hablando de bricolaje en musilina de the alan parsons project. Se separara con cinta adhesiva, esta se pega por un lado a los labios y de forma tirante se pega lo mas atrás del muslo, repetimos la acción las veces necesarias hasta encontrar el clítoris. Suena el teléfono, llaman desde la resepción y nadie lo coge en la habitación. http://www.youtube.com/watch?v=O-KWb6JuYp0&feature=related Gabinete de crisis. Que se ve un hormiguero por dentro con sus recovecos, donde una hormiga le acaricia las antenas febrilmente comunicándole a otra hormiga que otra le había dicho que arriba en la entrada de la colonia se esta gestando un golpe de estado por parte de una fuerza invasora de soldados de plásticos. Desgraciadamente para la paz y la felicidad del reino mirmeciano al plantear una defensa la comunidad tiene en cuenta el estado de no vida de los saldados de plásticos miniaturas de guerra y el pesimismo general se apodera de las galerías provocado todo por el despiste de un niño humano que dejo tirados en la hierva unos cuantos de sus muchos soldados. Tendremos que trasladarnos dicen unos. Lucharemos hasta las ultimas consecuencias dicen otras. ¿Y porque no trasladamos a los soldados de plástico miniaturas de guerra lejos de la entrada?

16 jul. 2009

Das fabrik

En esto se sentía en el interior de Das Fabrik con parcelas bien acotadas y el techo que el viento levanto para dejar el latón esparcido por toda la finca. En cuanto las vigas vieron pasar las estaciones al aire libre sacaron su lado más oxidado. Mas abajo las paredes verdes se descascarillaban. Las maquinas y el trabajo en cadena eran mentira, hacia décadas que no salía de Das fabrick una galleta bien horneada. Acogían ahora nidos de ratones en sus hornos donde estos acercaban sus pequeñas manos a la boca con alguna semilla en plena oscuridad, con sus crías ciegas moviéndose en un manto de hiervas secas y pelos. Lloviznaba esa tarde cuando un grupo de gansos entro por la entrada y saliera por la salida ¡que cosas más sublimes suceden a veces!- crecen un montón de champiñones gigantes en los bordes- El agua se mezclo con la tierra en barro en tuercas bien aliñado. Esa misma tarde mire al búho reflejado en el charco que me escrutaba desde lo alto con ganas de verme pequeño y comestible, le señale con el dedo en forma de pistola pan, pan y me pase el cuchillo cerca del cuello para quitarles todas las falsas ilusiones. Sus amarillos ojos se escondieron con el giro del cuello, donde no me viera. A la altura del suelo jugué con mi cuchillo y me alegre de verlo tan afilado y con la punta mate al primer caracol que vi. Lleno de babas busque una victima más grande para poder descuartizarla dentro de la fábrica dos veces fábrica. Tenia provisiones para tres días, para estar y pasear tranquilo hasta que alguien entrara y viera mi galería: bidones viejos llenos de agua con aceite y petróleo en patos de bañera amarillo que flotan tranquilos, aspas de ventiladores bien afiladas en las puntas con clavos, unidos en una fina soldadura que cuelgan a modo de lámpara de araña con un montón de pájaros clavados en una fina textura, mesas con bodegones de botellas de agua con lagartos muertos y colillas en olor de meado, dibujos pegados e olvidados en las paredes a modo de trazo gordo esquizofroide, espejos troceados que guían la luz hacia oscuras habitaciones con camas y colchones añejos no faltando maniquíes desmembrados, mortuorias telas de araña y alguna que otra cabeza de cerdo.. En la entrada permanezco a la espera afilando la navaja para cuando me pregunten el precio de la entrada señalar mudo un cartel que pone los precios. Les entrego el cambio, una entrada y un mapa de la fábrica. Les sigo tranquilo en silencio por detrás matándolos con la mirada. Me fijo bien en ellas claro está con sus ropas apretadas y todo un sexo que violar en mi menté. Comentan sus miedos al más puro estilo película de terror con novio cerca en abrazos y sobresaltos en idiomas que no entiendo del todo. Cuando pasan cerca del espejo los veo hacer carantoñas con sus ropas de colores de vacaciones, ella llevando una blusa rosa apretada a sus pechos donde se transparentan sus pezones, debajo un pantalón corto blanco donde poder deleitarse con un trozo saliente de su nalga, a el lo mato por envidia y muy cerca de la entrada me quedo inmóvil levantando mi cuchillo a modo de despedida. Sus últimas palabras antes de salir al parkin donde les espera el bus que les llevara a su hotel son para comentar la siniestra decoración, de lo bien conseguido que esta el ambiente. hablan de mi como un gran actor y entre risas altas se van mientras mi pobre ego afligido por el fracaso llora por dentro y por fuera por no haber podido clavar mi rabia atravesando sus blancas pieles para desmembrarlos, llenándoles la ropa rota con sangre en un charco el suelo, con las nubes por encima sin techo. Lloro un poco más a la espera del próximo grupo de alemanes para guiarles por mi pequeño mundo del terror, mientras apretó las mandíbulas y un poco mas abajo en la suela de mis zapatos suena la crujiente casa del caracol.

10 jul. 2009

Soler el luchador

dibujo: Soler el luchador, by John Table.

Soler es tipo rudo y gruñón, vive hace años en una pequeña finca a las afueras de la ciudad donde pasa la mayor parte del tiempo pintando y haciendo esculturas con la chatarra que recoge de un vertedero cercano. Cree estar cerca de poder ser como el primer pintor que dio la historia de la humanidad, ese cavernícola que se lanzo a dibujar lo que sus ojos veían con la mayor de las frescuras en un intento de acotar y ampliar el mundo utilizando las manos y unos cuantos pigmentos. Siempre que puedo lo visito en su feudo de arte primario como el llama a su taller y charlamos sobre esto y aquello.   - Mira vez el golpe, este que tengo en la frente ♦ Si, tiene mala pinta ¿Qué te paso? - Y vez ese cuadro que esta apoyado en la silla esa - Si, es bueno tiene fuerza - Se llama “Soler el luchador” se lo puse por lo del conflicto que te dije que tengo con los chicos que vienen en moto a tirarme botellas contra el muro principal de la casa ♦ ¿Y el golpe? - A eso iba, pues el otro día volvieron a las andadas y esta vez nada más oír las motos cerca de la entrada de la finca saque la escopeta y me fui corriendo hacia ellos como un loco lanzando tiros en todas direcciones y si vieras a los pobres niños, dándose media vuelta con una cara de cagarse encima. Me emocione tanto al ver su reacción que seguí corriendo pegando tiros con tal frenesí que en medio de mi carrera bélica me tropecé y me caí golpeándome contra una piedra.  Me quede inconsciente y al despertarme no sabia muy bien que había pasado ni donde estaba, en medio de mi amnesia temporal llegue a la casa y al ver los pinceles, los botes de pintura me entraron unas ganas pintar. ¡Pero yo no tenia conciencia del todo de quien era! Entiendes lo grande que es eso, sin saberlo recurrí al lienzo, me deje llevar en mi perdida de memoria hacia los colores como si nunca antes hubiese pintado; como el niño que coge por primera vez uno lápices, se que no es del todo así, pero … ♦ Entiendo de veras, se a que te refieres - Y a medida que la obra avanzaba me sacudían imágenes de los chicos con las motos y comencé a saber quien era, también tuve recuerdos de cuando era legionario y por supuesto recordé mi ultima gran victoria…
John table