6 ago. 2012

Cumbres inmediatas - Contra la primacía del futuro sobre el presente-


                << Mañana será otro día >>…,
                      Que debe de ser hoy, ¿no?

Los rayos de luz entraban en la habitación con suma limpieza, provenientes de la reflexión en los altos rascacielos de latón. El gran baluarte de luz que tanto les gustaba a los milenaristas. Afuera unos vientos inmisericordes azotaban todo. El viento era amplificado por un sinfín de megáfonos. –Bombardeo informativo en novísimos ruidos-. Las contadas ocasiones en que no soplaba se reproducían cintas con el sonido del viento levantando granos de arena en el desierto.
La habitación pasado un tiempo se convirtió en su refugio más seguro. Los paseos por los jardines del palacio pronto disminuyeron.  Para llegar al despacho, un largo pasillo con moqueta. Más abajo y más abajo aun, la vieja mina convertida en túnel secreto. Pasadizos apuntalados esperando grandes sucesos.  El gran salón. En esta habitación hay muerte. 1880. Su mente como una franja de costa; cretácica, árida. Su amplia frente un acantilado enfrentado contra lo eterno y lo efímero.

Está habitación por si sola es como una vieja abadía. A la vaciedad de las descripciones minuciosas un salón cuya especialidad es la taxidermia.
No quiero acometer de forma que la habitación se quede anclada en un simple edificio. Está prohibida la decadencia. Volviendo a 1880 ahora 1888. Han pasado ocho años. 1888. El énfasis se hace en que todo sucede aquí y ahora.
 ¿Qué regusto nos ha quedado después de tanto tiempo? 
 -Terrinas vacías y platos sucios por los suelos-
 ¿Cuál era la consigna?
   -¡El estertor! - gritaban los hombres que intentaban derribar la puerta.
¿Hacia dónde mirar y de qué forma perseverar?
Ítaca está lejos!- gritaban desde dentro de la habitación, anhelosos de concluir.


 Tierra Sepulcro Rabia
La imagen de la habitación con su figura acostada en la cama como esperando. Repesando esa imagen de sí mismo a cada instante. Proyectándose desde fuera. Viendo a un joven tumbado en la cama con los brazos debajo de la cabeza mirando hacia el techo. Viéndose. 
De modo que acostado en la cama como se encontraba ahora mismo, durmiendo. Se contemplaba desde una esfera interna. Se pudo ver a sí mismo en el sueño llegando a la vieja imagen de entender el cuerpo desde fuera. La proyección del alma-cámara.
No te pronuncies aun. A su debido tiempo la corteza muda.
-   Dime si esos ojos no poseen la diversidad, la amalgama entre lo que la selva es y lo que subyace debajo de la corteza -
Aun abarco algo dentro de mí en ellos. Será mejor correr la cortina para que no entre la luz. He de estar a solas en la oscuridad.

-   Todas las mujeres son llamadas Madres.  Todos los dictadores también-  Inaprehensible.
Cuando profiero en mi fuero interno: ¿A quién le gritas? ¿A quién? ¿A ellos, para te oigan? ¿A ti mismo para situarte? ¿A quién cojones le estas gritando ahora mismo? <<Él mismo lo dijo>>

Enfrentémonos con toda la cháchara discursiva sobre el abrir la puerta para ver a la vieja tortuga boca arriba, momento en el cual la bandeja de plata caerá al suelo del gran salón. Cayendo de la sorpresa y el tormento, vertiendo con esta la copa de vino que transportaba, desparramándose en la moqueta sin llegar a ser nunca algo parecido a la sangre. Rápido desde la pena cabalgaremos hacía un profuso odio. Odio al esfuerzo de la vieja tortuga de darse la vuelta. Odio, a los pliegues del cuello de la tortuga y molestos con lo poco brillante de esos tristes ojos. Habremos obtenido la fuerza para serrar su caparazón y quemar su interior no sin antes bailar con el desnudo cuerpo.

 Sujeta la noticia con alfileres, vuelta a cabalgar. Pienso que no atendí a todo con comprensión, a la versión esterlina que se pronuncia a favor de la integración como el gran parámetro al que asirse a la realidad, desde el mismo parámetro desde el que la volveremos destruir, arguyendo lo liquido de la realidad que nunca se pronuncio a favor de ser amiga de nadie. La veremos irse. Bailaremos con ella sabiendo de la atrofia simbólica de la nada, eso que no entendemos, que no integramos y casi seguro que sin existir integración, profunda comprensión y empatía más allá de lo simbólico lo situaremos como un código que vive en la mera representación, ajena en la base a nosotros; los comensales de aquel banquete que sólo podemos imaginar. Los comensales de un banquete que sólo pueden  imaginar su cena(…)Sabemos de su amorfo sentido, de su glándula pineal, que le daremos forma y falso peso al código abierto afirmando al mismo lo imposible de la nada, de su representación mientras nos pegamos un tiro con la otra mano en el pie diciendo:

        -He aquí, eso que nada es -


Nos tocamos la piel y es como si fuera la corteza terrestre, decimos. Pura fanfarria.
A la vaciedad de las descripciones minuciosas donde la garganta se ahoga, saldré al paso. Hablare de lo soy, desde mi pequeño cuarto, desde la premisa de un código cerrado como es la letra. Lleno de agotamiento orgánico, capa a capa. Una capa de análisis, otra capa de sentir y volver a revaluar mi alma-cámara, a amar tantas cosas desde cierta integración y otras de la materia-detritus que produzco al intentar integrar lo vivido. También de vivir muriendo o algo de esa puta mierda y como no, el fastuoso poder del autoengaño.  Otras capas de falsedad que produce plasmar lo sentido en letra, pues a ratos se puede creer que atravesaran las otras capas para ir a un tipo de lecho arenoso.  Mis acciones nunca serán justas, no quiero estar del lado de los que saben con certeza que sus acciones son justas… ¡Sed justos os digo!  Ahora me esfuerzo para que lo que ahora me toca vivir se desprenda de toda aparente cabal idea de que tarde o temprano eso que acontece me servirá para más adelante. Esa y otras aniquiladoras ideas sobre un tipo de futuro matan la posibilidad de integrar, de sentir por un momento el confuso ser en el que habita uno mismo y mis semejantes. Ya lo sé, estamos sedientos y podridos  pero en parte porque se potencia en demasía la idea de que entendemos lo que somos, desde el cual crece todo un universo “solido” de representaciones de la realidad y una vez que  creemos obtenerla estaremos en la fatal cadena que se nutre de lo que parece ser una representación de lo que vemos, olvidando casi por completo esa aparente datación de… una de tantas, para meternos en su flujo o mejor dicho ser absorbidos por este flujo desde el que podremos recitar algo pero absorbidos por algo mucho mayor.  Capa a capa dentro de la incrementación del potencial, de un tipo de realidad donde nos obligaron a representarnos o nos dejamos representar; <<La represión es real y por lo tanto tenemos que partir desde está para dirigirnos hacía la no represión. >> 

 No quiero ser aplastado por lo orgánico. Deseo tener fuerzas para convivir con lo mental y lo orgánico. Deseo tener fuerzas para pulir el peso excesivo de aquello que lo ha cogido. Es mi caso.


Apoyamos este mundo diciendo que no lo hacemos. La discontinuidad, la deformidad. Sígueme a mí y se palabrea a si misma dentro de mí, en el junta palabras.