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27 jul 2015

Meteoro

Meteoro raya el aire y en la copa de un árbol solitario se va esconder. 

31 dic 2010

Sobre la voluntad :1880


Peripatético. Inevitable dolor. Hipocondríasis mística.

Sumergido en la búsqueda, y nada de campanas de Gauss, en absoluto. Las filosofías aplastan al místico que falsea los falsos encajismos. Se sorprende entre líneas. Ve confirmadas sus hipótesis. Nada de lo que le llega es auténtico. La filosofía pasa por encima de él. No tiene ni abogado ni fiscal.

En el fondo lo sabe, pero se jura y perjura a sí mismo lo que no es. A ratos puede ser una secuencia lógica, un paso verdadero, nada de lo anterior; pero pronto se torna débil al volver a su pasado, el cual lo ha marcado hacia un pensar. Es esa, en su erosión, la elección de estar donde está. El peso de la vida no le deja llegar a la idea: es la idea la que llega a él. Todo es una treta —vale, una treta justa y comprensible—, pero jamás una elección de carácter subjetivo. Es la suma y la resta de las victorias contra las derrotas. No eliges acercarte a ella creyendo que esa idea es afín a la tuya; tú la manipulas en un mal pegar por no profundizar. ¿No ves acaso cómo rascas de aquí y de allí con el escalpelo? Es un feo sabotaje. ¿Es la voz la voluntad? Esa violación lo deja tullido y solo buscará refuerzo; no estará dispuesto a la búsqueda. Hay que creer en lo irrisorio, no hay que creer en lo general. Nada ni nadie podrá curar al violado, solo su voluntad, tal vez. Pocas veces puedes elegir: la perspectiva te viene dada por las múltiples combinaciones de tu ser. Permanecer alerta si no queréis enfermar, hombre culto. Abandona las armas, quema los libros, libera tu mente de la educación. Pronto volverás. No desprecies a los antepasados, no te desprecies a ti.

Vuélcate contra tus ideas para ver por qué oscuros motivos olvidaste las razones por las que estaban contigo. No creas y no te forjes tan solo por lo que hagas y te haya pasado. Inventa teorías contrarias a tus daños y miedos, esos que te han dejado tullido: perdido en una parte del tablero. ¡Concéntrate!

Me digo: ¿qué tiene de personal tu filosofía? Argumentas bien aquello en lo que aparentas creer. Es una autoafirmación constante. ¿No te basta con la nada? Es todo un extraño juego empírico. ¿Es tu pensar tropical como lo es la selva en la que vives? ¿O acaso tu mente viaja por ríos congelados y bufandas al cuello mientras estás tumbado en la hamaca? ¿Crees que hay ignorancia en relativizar todo? Es fácil, dices; y es estúpido, crees. ¿No te da miedo, hermano, que tus dogmas sean reducidos a simples cosas sin más, perdiendo volumen y banalizando todo tu ser? ¿No?

Aquellos hombres cuya consigna peregrina es un concepto altamente claro, una especialización de la idea; esos místicos que hacen de su verdad una verdad hacia el exterior que les sirva de coraza, para rodearse de lo que quieren escuchar... el concepto que manejan es claro: el engaño. Son ellos proxenetas del sufrimiento de la realidad, una maquinaria sin miramientos alimentada por su propio dolor. Acotan al mundo que tanto daño les infligió, de forma que terminan con la sana amplitud de miras. Tratan de aplacar la duda radical, la psicosis analítica. La duda por la duda, profiriendo al mundo un grito caótico, pues el mundo también aplasta a la otra cara de la moneda. Y lo único que nos queda es un movimiento constante, un flujo líquido como el que emana de las profundidades de la tierra, por y para siempre.

Sal al encuentro con escepticismo, duda de ti. Quiero ver cómo la mente rompe con el mundo tangible, ese que te obliga y te demuestra que la gravedad existe. Tírate de un rascacielos ardiendo, que pronto despertarás.

                                             John Table