22 ago 2011

La cosa real/die Sache selbt


Y ya no habrá muerte, ni llanto, ni gritos, ni fatigas, ni arte, porque lo anterior ha pasado (…) Mira, hago nuevas todas las cosas.
Saben, hace tiempo que me quedé sin voz, ahora sólo atiendo a otro tipo de motivaciones. ¡Qué cosas tiene la vida y que pantufladas!. Ando siempre buscando palabras como infladas de aire. Que se digan como que te ríes y  tienes ante ti una verde pradera y un cielo azul puesto recto y soportado con tablas en forma de escuadra por detrás ¡qué pastoso!, ahora la voz no está pérdida pero en consecuencia no terminare nunca jamás esos quince o más relatos, historias que no sé. No sé por qué razón hago hincapié en este detalle.  Bueno sí. Ahora podemos comenzar por lo que tengo. ¿Qué tengo? Supongo que algo como un diario. Bueno tengo una voz que nunca perdí. Ahora descansamos en los asientos y te miro y hablamos justos sobre todo tipo de cosas. Afloran en mi cabeza un montón de dudas. No es grave. A ratos tengo severas dudas sobre todo. Otras me pierdo. Disfruto. Placer. Ella a ratos es más escurridiza que yo mismo. No le gustan las definiciones ni hacia afuera ni las de los diccionarios. Que tengo en cuenta que por una parte se lo cree, por otra sus motivos son preventorios donde por no definir todo puede entenderse. En esto yo ando más burdo  por la parte de la inseguridad y por la otra parte. En realidad los últimos días hemos alcanzado como lo hace el azúcar en la taza del café; el lecho. Ahora estamos mezclados los dos. Ahora por lo visto voy a un país el cual nunca pensé en conocer. Hablo de forma ajena como si no supiera, como si todo fuera relativo. Ahora por lo visto. Ese tono habla por sí solo. Lo meto yo por una forma propia, por un tipo de visión personalísima.  Es rutilante. Poco a poco matando. Con golpes locos. Pretendo, después de todo conversar con usted. Intento no pensar a la hora de escribir es pues el resultado... como decirlo; menos ordenado. Más preciso del modo que lo es el sicoanálisis callejero y la santa intuición de ir lanzando definiciones sobre la gente en los bares. De baño exiguos.  Espejo para mitómano. El cristal ha sido sustituido por el retrato de un personaje célebre, dando así al usuario la impresión de que él Es el personaje. Gran selección de retratos.  Me está sucediendo ahora mismo, aquello de la idea exigua, la… ¿cómo llamarlo? … ¿fuerzas erótico destructivas? No lo creo pues tampoco pretendo hacer saltar por los aires el universo formal…Creo que siempre supe de que se trataba, no pude no verlo venir, y claro que nunca quise evitarlo- ¡Nunca!- hasta que me toco. Redimir la catarsis. Cegada la catarsis, sin resistencia ni sumisión me dispongo a amarla. Ahora mismo  si pudieras ver mi cara como de indignación final de que todo me da profundo asco pero tan sólo se trata de carantoñas delante del ordenador (…) 

John Table 

11 jul 2011

EL MARXISMO BUDISTA o la verdadera inmolación donde confluye el yo y todos ellos.



               Ahora no entiendo, no puedo comprender toda la mierda encriptada de la poesía posmoderna, me mata y me ahoga ese significado metafísico de alquimista que me recuerda por otro lado al falseamiento absoluto de los románticos, eso del sentir. Sentían en el desamor o en el  extremo que tenían con el capricho de lo imposible, sacando su ego herido para un mundo al que no estaban preparados y al cual mataron de desamor bobo. ¿Que sientes cuando caminas acaso? Acaso tu vida es ese discurso raro y amorfo de sonoridad libre irracional con mensaje oculto o de las mentes del nuevo lenguaje en búsqueda de nuevas formas de expresión sobre los mismos temas de siempre. Capullos estetas que para poder mover al mundo cambian su fachada para hablar de lo mismo.  ¿Es eso? Quizás no. ¿Ciclos? Quizás tampoco. Son los nuevos lenguajes formas más libres sin ataduras superficiales de esnobismo y súper-ego. ¿Cuánto calla el artista moderno? Poco quizás.

¿Cuánto calla Manuela que sufre de una triste vida y el niño que espera cosas? ¿Por otro lado que buen samaritano soy verdad? Cuanto más nos alejemos del discurso innovador, aquel que supuestamente es el de nuestro tiempo más sobradamente estaremos hablando con el mayor de los atributos que se le puede otorgar a las artes; el no esperar nada. El sacar la mierda. Lo otro, por Orfeo que son alardes de expresión de una mente llena de esperanza y ganas de contar al mundo las cosas de una forma pueril y comercial. Los lenguajes se intuyen milenarios. Por no decir; son milenarios.  Nos persiguen con desidia.   El desafío no está tanto en la innovación técnica si no en desprender a los sentimientos de la esperanza y la estética, de darle al lenguaje un aspecto más personal desde el punto de vista impersonal que persigue a la humanidad y a sus genios que con genialidad exaltan la voz de todos y callan tanto otros tantos, que no quieren hablarle a la humanidad en libros ni en cuadros ni en nada.  La cargas explosivas se pusieron hace mucho tiempo ahora después de mucho tiempo sabemos que no tendremos valor de hacerlas volar por los aires pues sería una inmolación de nuestro propio yo. Un suicidio altruista que esperamos  leer  en alguna desgarradora biografía para comentarla con un amigo.   Ahora y siempre. También queda patente un aspecto que siempre creímos sagrado: salir al exterior.  Debemos salir incluso no debemos salir pues lo que nos queda ahí fuera es cuanto menos hacer de los sentimientos carne de mercado, de galería, de venta de cartas, de ropa chachi,  de admiración y cartas donde conocer a ese artista al que tanto admiramos cuan cargado de idolatría que corrija toda nuestras inseguridades de seguir el rumbo. De unas fotos con los amigos en sus estudios sabiendo que un día serán impresas en libros de Tachen. Donde en el borde inferior izquierdo escribirán cualquier chorrada sobre ese momento importante que cambio para siempre el rumbo del arte.  Tan cerca esta de la vil y sana idea de saberse quien es uno mismo y el durísimo viaje que este ha de ser.   Tan fácil como buscar en los demás lo que nosotros no supimos sacar a nosotros mismo dejando de lado nuestra propia biografía y teniendo en cuenta a todos esos libros de donde sacaremos posturas y postulados de cómo ser persona artística. ¿Mamá tu eres artista? ¿Y usted señor, lo es? Que putos somos y qué fácil es salirse de la senda.  ¿De qué forma podremos salir hacia afuera sin ser hijos de puta de nuestro tiempo? No sé si pudimos elegir, sobre eso de correr contra uno mismo y la leche cargada de pus que nos dieron al nacer. No tardaremos en ver nuestros libros en las librerías y que se hable de nosotros, eso está claro. ¿Cuánto calla el artista moderno? Poco quizás.  ¿Cuánto calla la filosofía? Poco quizás.

Será que quiero que no me toques.  El hijo de Theo Van Gogh ¿Papá, papá, por qué el tío Gogh espera cosas de los demás?  ¿Papá es verdad que es divertido ver sus cuadros en los museos para ver lo divertido que es prostituir los sentimientos de los demás?  Theo Van Gogh: Creo que Vicent, mi hermano, tu tío,…era un holgazán de primera, tú no has de seguir sus pasos ¡Me has oído! ¡Papá tengo mucha pena por el tío pero también creo, papá, que necesitamos de gente como el tío para poder disfrutar de la vida! ¡Ellos llenan los museos para que podamos venerar la locura humana! ¿Verdad Papá? Papá cuando muera quiero que me entierren junto a nuestro pajarito. Sobre los pájaros: Estoy en la jaula, estoy en la jaula y nada me falta… ¡Tontos!  ¡Tengo todo lo necesario! ¡Pero por Dios con minúsculas, necesito la libertad, ser un pájaro como los demás!

EL MARXISMO BUDISTA o la verdadera inmolación donde confluye el yo y todos ellos.
Término acuñado por el afamado artista que unificara el saber de la búsqueda  (El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa) con la lucha de clases y exaltando la sociedad ideal como aquella  sociedad libre, comprometida y carente de egoísmos tales como el derecho a la propiedad privada. Tomando como partida y final la búsqueda del nirvana. Donde el individuo como tal tiene un espacio enorme (noble óctuple sendero) y donde su alias se pierde para siempre en los anaqueles de la súper-masa hormiguero, que salvaguarda y desvincula a los hombres de todos sus apegos ancéntrales. Por lo tanto en este modelo de sociedad el arte seria abolido de forma total, pues esos individuos no se verían en la necesidad de salir hacia afuera si no de emprender una búsqueda interior sin nombres y sin biografías. Todos unidos bajo el poder de la dictadura del proletariado, sin atributos ni fanfarrias de vanguardia. Si intuyes la levedad pronto callaras pero si intuyes la levedad y sigues adelante pronto serás un afamado artista lleno de billetes y gachís que te sepan abrochar los botones. 

John Table

30 abr 2011

Del discurso autogenerativo postmoderno-de la línea del movimiento al que pertenece-de la línea del movimiento al que pertenece 2-arte procesual-puta puerca

Opinó ahora que la veía desde fuera, varada, muriendo aplastada por su propio peso que la asfixiaba que aquello que eran sus costillas serian las paredes de su casa, que aquella pastosa grasa sería su lumbre y entre otras cosas estaba en el paraíso.  En su cretácica playa.  Grasa, huesos, carne, piel. 

Y digo, que esta es la historia de una llanura donde a lo lejos se divisaba una línea de árboles. El llano tenía una amplitud que abarcaba el horizonte cerrado por la línea que se intuía de cipreses. Era una inmensa planicie donde crecía el trigo. Tiempo atrás cuando se taló el bosque se dejaron dos árboles sin cortar. Pues quiso la gracia del leñador dentro de todo aquello un algo de su poder y del odio hacia la frondosidad del bosque; hacia la frondosidad de lo finito. Dos árboles erguidos uno en frente del otro, de noble porte; cascados por la milla y el trigo. El invierno era para estos dos árboles en su forma expresiva una soda quirlatada contra copos de nieves absolutos. Se pudre la madera, era una música terrible sin techo. Pura corteza.

AL DETALLE. Música para todo esto, de porte bajo con detalles de una voz que lucha descarnadamente.  Afuera la vida es una calle que termina en un espejo tan duro como las costillas de Mateo. Vemos desde dentro de la casa la operación: la papaya partida por la mitad brillando con luz propia, al fondo un televisor  donde se ve un ocaso al que atribuiremos a una compañía de seguros.


Tengo que pensar fácil. La repetida canción que me acerca a la claridad de expresión. La letra me navega al pasado, no es una letra del futuro es una letra del pasado inmediato. Qué lejos han quedado esos segundos atrás. Pego algo en la pared y que lejos ha quedado. El espacio donde en la oscura noche navega el tiburón muy cerca de los peces. Los peces en la oscuridad. Mirad lo que nos queda cuando cerramos los ojos. Mirad como se nos presentan las cosas cuando cerramos los ojos (PANTALLA CON OJOS CERRADOS) ¿Que nos queda? No nos queda la televisión. ¿Cuántos años recordara el condenado en la caja oscura las caras de los suyos? Se le vera despertar de sopetón nervioso llegando a su mente lo que estaba soñando; eran las caras de los suyos. Los veía caminar por la calle como unos peatones más y el saludándolos con febril alegría. Ellos no sabían quién era. Sus rostros se aceleraban en unas líneas raras y rápidas que no dejaban saber quién era quién. El miedo a olvidar las caras de los suyos es el despertar en el medio de la celda oscura. Que no se te apaguen los recuerdos. Es tan ridículo el pensar como era mi antigua casa, allí en el viejo valle. ¿Cuán verdadera es la descripción que hace un autor de su casa y de su infancia? Dice tener palabras y adjetivos tales que construyen ese mundo. Dicen algunos que incluso el libro describía perfectamente la imagen de aquel lugar. El autor había sabido captar la visión. Resulta ser un encuentro y un paso aceptado por el otro, el que lee las palabras escritas y le da libertad total a esas imágenes. Que peligroso eso de ver la obra escrita en la viva imagen del cine. Contad con la aspereza. Punto. Yo puedo ponerme en situación y ver en toda esa oscuridad la cara. La cara cogiendo volumen. Quizás alguien desde otra dimensión desconocida se golpea contra la tela negra que ven mis ojos, y su rostro se pueda ver por momentos mientras este se choca contra la tela. La suave tela se adapta a cada pliego de su piel dándonos detalles exactos de quién está detrás, al otro lado desde los parpados bajados y el golpe contra la tela negra que separa dos dimensiones. La imagen escrita. Dime padre. Volvemos con Él, que está en la oscuridad. Atrapado. Que pasa. Que, dime. Que cuando. Las palabras. Las  paredes eran gordas. Se habla de libertad. El desierto en la plenitud de la noche llega a dejar solo a cualquiera. Que no quiera dejar. Dime perra. Tú love. ¿Y eso de cristal river? ¿Qué dices a eso de cristal river?


John Table

16 abr 2011

Creemos significativa, aunque no conmovedora



                                                                                               
                          & 


Claro, claramente que a medias partiendo desde: entonces no quieres decirme que te pasa, dime, entonces no quieres que 
te ayude. Mira realmente lo fresco de la cobertura, del amor, de llorar borracho no es más que eso , tú estás en tu cama y yo en la mía habidos de amor, sedientos cómo la  señora que vimos antes en el bar, ella sabía no podía no faltar en esto, esa imagen que siempre recordé de veces anteriores de otras existencias -sí- aquello del plato genérico de bar-restaurante con esa sopa servida tan amarilla y el ruido de la sopa con la boca y todo eso la peluca que tal y ella al fondo del bar bebiendo aquella sopa. Sabes Ana que te quiero y te adoro lo cual no significa que no me gustes, lo sabes ciertamente pero claro después de todo aquella chica del bar escandinavo... me hubiese gustado revolverme con ella no tanto por su físico sino más bien por eso por revolverme con ella como si tuviéramos aceite entre los dos y ella contándome el porqué de su corta vida pero claro ahí me daría cuenta que te amo; no en realidad amo los momentos contigo . Si creo que es eso, te amo cuando estoy contigo pero cuando no lo estoy no te amo.  Ahora se cosas, ahora y antes. Cierto que ayer fuimos el uno con el otro dulces, groseramente dulces no a pesar de eso no deje de mirarte las tetas no muy a mi pesar toque algo tus manos, la mancuerda, que eso, que en fin que siempre es eso contigo. Me gusta tu gesto de sorpresa y me gusta y me fascina ese punto de sentir igual. No tengo más que decir. Pasemos por alto que ahora no estoy contigo y no puedo amarte.  Nomenclatura. Sabes, creo que volveré al bar y le preguntare educadamente a la camarera que si quiere revolcarse conmigo. Es escandinava ¿y Yo? Y yo soy latino; ya sabes un toro empalmado por el turismo metiéndome billetes por todo mi cuerpo bailando como una furcia para que me veas, Ana.

Al final siempre lo evito, evito el tema. No te quiero y te lo quiero decir con amor, tu no me has preguntado eso pero se,  es el volumen de la música y aquella tranquilidad tan tuya que persigo, me gustaría morir contigo con la jeringuilla y el chute, si, hablo de eso de esa pareja de yonkis. Seriamos tan felices dentro de ese mundo, yo no te pegaría, yo no. Robaríamos juntos, dormiríamos juntos en colchones raros a sabiendas de lo que los otros dirían de nuestro ser pasado cadavérico. Pero qué coño en ese sentido si eres mía y te quiero aun no sé si te gusta esas cosas pero joder me gusta tu vida, me gusta y encajo bien: tu media buena, decente con un pelín de tragicomedia y yo eso lo otro, el marido que exteriormente es lo peor, ellos dirán: ella es buena y una gran mujer pero su marido es un mierda y tu y yo haciéndonos los sordos. Joder Ana por eso creo en ti, seriamos perfectos.  Luego están las imágenes de Fran con el mechero pegado al ojo mostrándonos sus pequeñas pupilas de yonki, Ana amor.  Creo que deberíamos infantilmente y estúpidamente y gratuitamente entregarnos a una vida juntos de la mano y dedicarnos a ello con furor, hablo del tic tac del reloj de cocina y del café viviendo juntos en casa con el sonido del reloj por la mañana tan mortal y dañino pero. Lo cierto es que quiero revolcarme con la chica del bar, ella tal vez quiera. Eso nos une el saber que no. ¿Ayer te bese?
Joder Ana quiero entregarme contigo a una vida muy concreta llena de fracaso y mal olor de sonrisas y sicólogos pero porque quiero eso tan sólo contigo, es eso. Yo suelo hablar de cosas pero contigo quiero esa vida rara, mal oliente, quiero sufrir de antemano.  Y ahora que tú te mueres como todo eso del cadáver y el sujetador tú desnuda muerta y fea y yo lavándote  con tú champú hablo desde fantasía. Ana, descansa en paz. 

28 feb 2011

Objeto idea



Objetos luminosos: bola del mundo lámpara. Pecera con luz. 

Un salón austero con escasos muebles. La habitación permanece a oscuras a excepción de la luz del acuario.  Alguien da de comer a los peces. Apenas podemos ver el  semblante de esa persona. La persona se queda ensimismada en la habitación mirando la pecera. (Unos 25 minutos) La persona comienza con lentitud a difuminarse, a desaparecer. La única visión que tenemos es pues la de la pecera y sus peces.  La pecera es realmente una pantalla, la pantalla es nuestro elemento; el que nos hará rotar por la historia. Ahora tenemos un pez fuera del agua que da saltitos, coletazos, buscando aire líquido que no encuentra. Entre bocanadas nos llega una fugaz imagen de un anciano desdentado al que forzosamente le dan de comer un puré en la residencia donde vive. La mitad del puré se cae por la ropa del anciano.  Se para la luz y aparecen las tres verdades. Rostros iluminados con linternas.  Son rostros con una peculiar geografía.

                                              ***
Verdad uno  canta una bella canción. Le acompañan seguidamente las otras dos verdades. La canción habla de una estrella lejana que da poca luz.  Lo intimidad como el máximo exponente de la individualidad, como máximo exponente de la vida. Relegamos de esto. Suma contra resta de aquellos, de la realidad personal como una realidad superior. La realidad del loco contra las sombras chinescas. Proyectar.  Esa es la palabra: proyectar. Proyectar algo.  Oscuridad y aparatos que proyectan cosas, no me atrevo aplaudir. Se prohíbe aplaudir. El hecho de tener que dormir después de un día magnifico, trágico: no se puede entender. Remueve las tripas haciéndote que tengas diarrea. Eres tonto. Cuyo significado esta en los otros. Imágenes sin forma total adaptables a la sombra de cada uno, a su realidad.  O quizás eso,  mera estética.

John Table 

Mamá factótum

Sacrosanto . Mamá muerta y los niños hablando del paleolítico como si mi madre fuera solo huesos. 

27 ene 2011

Necesita amanecer o la máxima de la permutación





¡Mirad!...  ¿Si es aquello el ocaso?   -  Arribamos nuestra esperanza en la máxima.  Justo la voz  que se dice para saber que nada prevalece para siempre por los siglos de los siglos. Todo cambia, todo mana. Que si no fuera así, tan solo habremos llegado a un resultado; apagándose  la luz de nuestra  conciencia, del flujo. Muerte sin discernimiento, sin datación de aquel, nuestro momento     Necesita amanecer o la máxima de la permutación.      -   ¡Mirad!  ¡Mirad!  ¡Mirad a lo lejos! ¡En el horizonte! ¡Un nuevo día que se levanta con ilusión! - 

John Table

25 ene 2011

El impulso que subyace





¡Vete a la cama!
Duerme  ¡Sueña! , vivirás cien años.


31 dic 2010

Sobre la voluntad :1880


Peripatético. Inevitable dolor. Hipocondríasis mística.

Sumergido en la búsqueda, y nada de campanas de Gauss, en absoluto. Las filosofías aplastan al místico que falsea los falsos encajismos. Se sorprende entre líneas. Ve confirmadas sus hipótesis. Nada de lo que le llega es auténtico. La filosofía pasa por encima de él. No tiene ni abogado ni fiscal.

En el fondo lo sabe, pero se jura y perjura a sí mismo lo que no es. A ratos puede ser una secuencia lógica, un paso verdadero, nada de lo anterior; pero pronto se torna débil al volver a su pasado, el cual lo ha marcado hacia un pensar. Es esa, en su erosión, la elección de estar donde está. El peso de la vida no le deja llegar a la idea: es la idea la que llega a él. Todo es una treta —vale, una treta justa y comprensible—, pero jamás una elección de carácter subjetivo. Es la suma y la resta de las victorias contra las derrotas. No eliges acercarte a ella creyendo que esa idea es afín a la tuya; tú la manipulas en un mal pegar por no profundizar. ¿No ves acaso cómo rascas de aquí y de allí con el escalpelo? Es un feo sabotaje. ¿Es la voz la voluntad? Esa violación lo deja tullido y solo buscará refuerzo; no estará dispuesto a la búsqueda. Hay que creer en lo irrisorio, no hay que creer en lo general. Nada ni nadie podrá curar al violado, solo su voluntad, tal vez. Pocas veces puedes elegir: la perspectiva te viene dada por las múltiples combinaciones de tu ser. Permanecer alerta si no queréis enfermar, hombre culto. Abandona las armas, quema los libros, libera tu mente de la educación. Pronto volverás. No desprecies a los antepasados, no te desprecies a ti.

Vuélcate contra tus ideas para ver por qué oscuros motivos olvidaste las razones por las que estaban contigo. No creas y no te forjes tan solo por lo que hagas y te haya pasado. Inventa teorías contrarias a tus daños y miedos, esos que te han dejado tullido: perdido en una parte del tablero. ¡Concéntrate!

Me digo: ¿qué tiene de personal tu filosofía? Argumentas bien aquello en lo que aparentas creer. Es una autoafirmación constante. ¿No te basta con la nada? Es todo un extraño juego empírico. ¿Es tu pensar tropical como lo es la selva en la que vives? ¿O acaso tu mente viaja por ríos congelados y bufandas al cuello mientras estás tumbado en la hamaca? ¿Crees que hay ignorancia en relativizar todo? Es fácil, dices; y es estúpido, crees. ¿No te da miedo, hermano, que tus dogmas sean reducidos a simples cosas sin más, perdiendo volumen y banalizando todo tu ser? ¿No?

Aquellos hombres cuya consigna peregrina es un concepto altamente claro, una especialización de la idea; esos místicos que hacen de su verdad una verdad hacia el exterior que les sirva de coraza, para rodearse de lo que quieren escuchar... el concepto que manejan es claro: el engaño. Son ellos proxenetas del sufrimiento de la realidad, una maquinaria sin miramientos alimentada por su propio dolor. Acotan al mundo que tanto daño les infligió, de forma que terminan con la sana amplitud de miras. Tratan de aplacar la duda radical, la psicosis analítica. La duda por la duda, profiriendo al mundo un grito caótico, pues el mundo también aplasta a la otra cara de la moneda. Y lo único que nos queda es un movimiento constante, un flujo líquido como el que emana de las profundidades de la tierra, por y para siempre.

Sal al encuentro con escepticismo, duda de ti. Quiero ver cómo la mente rompe con el mundo tangible, ese que te obliga y te demuestra que la gravedad existe. Tírate de un rascacielos ardiendo, que pronto despertarás.

                                             John Table 

29 dic 2010

¡Arde Roma!

              Collage John table

-textos- Antonin Artaud

Van gogh: el suicidado de la sociedad y para acabar con el jucio de Dios 

Quiero decir (1) que la erotomanía no es un vicio pasajero.
No es un vicio ejecutado en las tinieblas, sino a pleno día, en bandas, en rosarios, en precesiones, en séquitos en los que en algunos puntos de la tierra participan centenares o miles de personas rodeadas de ese acompañamiento de la fantasmagoría de miles de espíritus, que durante las noches se agranda hora
tras hora,
     sino un rito (2) cuidadosamente cultivado y repetido a diario en toda la extensión de la tierra y que en número , importancia, intensidad y cantidad adquiere una importancia infinitamente mayor que todas las investigaciones de los científicos sobre el uranio, el helio, la bomba atómica, la electricidad atómica, o de los médicos, psicólogos y psicoanalistas sobre el inconsciente. 
Y conozco a más de un científico ruso o americano que ha encontrado en una orgía la solución de muchos problemas (3) eléctricos y atómicos
    hasta entonces completamente abstrusos.
Cuando hablo de vagina asada (4),
Se debe a que en determinado momento de la orgía se pone al fuego un sexo femenino u órganos de recién nacido, 
No en imagen sino en hecho, y así, total y verdaderamente quiero decir mediante espantosas porquerías de este género, es como la vida presenta mantiene su espantosa cacofonía.
Y lo que (5) tan vorazmente se arroja a maniobras de este orden no es el posible resto de las razas aún inmersas en un fondo de primitivo salvajismo,
  sino por el contrario todo ese magma purulento de la casta de los grandes burgueses eximidos de la conciencia y del espíritu:
curas, científicos, médicos, profesores, bonzos, rabinos, imanes, lamas, bramanes, yoguis, gurús, sufíes, muftíes, parias, parsis, cenobitas, rabíes, nabíes, faquires, almuédanos, de los malaya, del Cáucaso (6) o de los andes,
 sino también, sobre todo ahora (invierno de 1947) , en los Cárpatos, Europa Central, los Alpes (7), los Pirineos, los Cévennes,
                                                             y en París.
Y si esto no marcha se debe a que la conciencia, del todo enferma, tiene actualmente el máximo interés en no salir de su enfermedad.
Pues el desorden, la injusticia, la inseguridad, la sanies, el crimen, no pueden dejar de ser la base de cualquier sociedad de veras.
Sería el fin del reino de los acaparadores, de los aprovechados, de los iniciados, iniciadores, pedantes y otros chulos (8) de una conciencia perpetuamente infantilizada.

18 dic 2010

Phasmatodea veo

                            
                                ¡Amplíese!                                                       John Table - collage-

29 oct 2010

1 oct 2010

Ein ruhiges Leben- Der Philosoph

(Una vida tranquila- El filósofo)

La tablatura perfecta, descriptiva por sí misma, de una exquisitez zafana, emotiva asociación de imágenes, de trozos, de cosas, del romperlas para después unirlas en otro lugar, la bonita experiencia de sacar las cosas de su original contexto, demostrando lo vacio y raro de su original contexto, de jugar. Connotativas imágenes de un orbe productor de cantidades ingentes, toneladas. La nueva semántica de las imágenes y de los objetos.   No es un discurso previo se trata de un texto temporal. No es una defensa anterior a la producción, se trata de una datación de un sentir hondo, de un ir explicando al instante, segundo a segundo, antes de que comience a fraguar y a captarse los procesos y sistemas. Del eterno asociacionismo hasta que llega la hora del manual y es ahí cuando no nos podemos fiar tanto de los trozos de papel cortados, liberados. Pues tenemos ante nosotros un peso definido con puntos y comas. La sociedad de las imágenes. De estas.   La defensa total viene de ahí. De un cuarto enorme, oscuro. Cuyas paredes están formadas por el mismo material primario de donde nacen todas las ideas, dichas paredes tienen formas rombales que ayudan al eco, produciendo que las ondas se muevan en un infinito aullido. Permite que se junten unas con otras, surgiendo uniones constantes y otras tantas separaciones siempre. Las ondas son de colores abisales puesto que son los únicos que se ven en la oscuridad.  Como si se tratara de una cueva conformada por tubos de cuarzo, y nosotros estuviéramos en alguna parte de esa cueva a oscuras, a solas, diciendo cosas, dando palmadas, silbando, tocando el arpa y en parte no producimos muchas cosas, más bien escuchamos los sonidos ancestrales que ya estaban antes de nuestra llegada, antes incluso de la llegada del primer eco ya había sonidos rebotando por esa enorme habitación, llena de voces y de silencios para escuchar y difundir los sonidos.   Más allá del sentido de entender la realidad, nuevas claves de interpretación. De una realidad superior que nos transciende. 
John Table

27 sept 2010

Sin - Samuel Beckett -


Ruinas refugio cierto por fin hacía el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil. Rastro gris azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Apagado abierto cuarto lados a contracorriente refugio cierto sin salida.

Ruinas esparcidas confundidas a la arena gris ceniza refugio cierto. Cubo todo luz blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Nunca fuera más que aire gris sin tiempo quimera luz que pasa. Gris ceniza cielo refleja de la tierra reflejo del cielo. Nunca fuera más que este sueño incambiable la hora que pasa.

Maldecirá de Dios como en tiempo bendito cara al cielo abierto tormenta pasajera. Cuerpo pequeño rostro gris rasgos grieta y pequeños huecos dos azul claro. Rostros sin trazo blancor raso ojo sereno por fin ningún recuerdo.

Quimera luz nunca fuera más que aire gris sin tiempos ni un ruido. Rostros sin trazo casi tocando blancor raso ningún recuerdo. Cuerpo pequeño soldado gris ceniza corazón latiendo frente a la lejanía. Lloverá sobre él como en tiempo bendito azul la nueve pasajera. Cubo refugio por fin cuatro lados sin ruido a contracorriente.

Cielo gris sin nube un ruido nada móvil tierra arena gris ceniza. Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Gris ceniza alrededor tierra cielo confundidos lejanos sin fin.

Se moverá en el arena se moverá en el cielo en el aire la arena. Jamás si no el sueño hermoso no tener más de un tiempo que hacer. Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón latiendo ceniza solo en pie. Tierra cielo confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. En la arena sin impulso otro paso hacia la lejanía él dará. Silencio ni un aliento mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas.

Negro lento con ruina refugio cierto cuatro lados sin ruido a contracorriente. Piernas un solo bloque brazos junto a los flancos pequeño cuerpo frente a la lejanía. Jamás si no en el sueño desvanecido dejó de pasar la hora larga breve. Solo en pie pequeño cuerpo gris liso nada que supere algunos huecos. Un paso en las ruinas las arenas sobre el dorso hacia la lejanía él dará. Nunca si no sueño días y noches hechos de sueños otras noches días mejores. Revivirá el tiempo de un paso renacerá el día y la noche sobre él la lejanía.

En cuatro a contracorriente refugio cierto sin salida. Ruinas esparcidas.
Cuero pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Refugio cierto por fin sin salida esparcida cuatro lados sin ruido a contracorriente. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos nada móvil ni un aliento. Rostros blancos sin trazo ojo sereno cabeza su razón ningún recuerdo. Ruinas esparcidas gris ceniza alrededor refugio cierto por fin sin salida.

Gris ceniza cuerpo pequeño solo en pie corazón latiendo frente a la lejanía. Muy bello muy nuevo como en tiempo bendito reinará la desgracia. Tierras arena mismo gris que el aire el cielo el cuerpo las ruinas arenas fina gris ceniza. Luz refugio blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas. Frente al blanco sereno casi tocando ojo sereno por fin ningún recuerdo. Un paso más sólo solo del todo en la arena sin impulso él dará.

Apagado abierto refugio cierto sin salida hacia el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Jamás si no silencio como en la imaginación estas risas de la loca estos gritos. Cabeza por el ojo sereno no todo blancor sereno luz ningún recuerdo. Quimera la aurora que disipa las quimeras y la llamada morena.

Sobre el dorso él irá cara al cielo renacido sobre él las ruinas las arenas lejanías. Aire gris sin tiempo tierra cuelo confundidos mismo gris que la ruinas lejanías sin fin. Renacerá el día y la noche sobre él lejanías aire corazón relatirá. Refugio cierto por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena.

Frente al ojo sereno casi tocando sereno todo blancor ningún recuerdo. Jamás si no imaginación azul llamando en poesía celeste si no en imaginación loca. Pequeño vacio gran luz cubo todo blancor rostros sin trazo ningún recuerdo. Nunca fuera más que aire gris tiempo nada móvil ni un aliento. Corazón latiendo solo en pie cuerpo pequeño rostro gris rasgos invadidas dos azul claro. Luz blancor casi tocando cabeza por el ojo sereno toda su razón ningún recuerdo.

Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Silencio ni un aliento mismo gris alrededor tierra cielo cuerpos ruinas. Apagando abierto cuatro lados a contracorriente refugio cierto sin salida.

Gris ceniza cielo reflejo de la tierra reflejo del cielo. Aire gris sin tiempo tierra cielo confundidos mismo gris que las ruina lejanía sin fin. En la arena sin impulso otro paso hacía la lejanía él dará. Renacerá el día y la noche sobre él la lejanía el aire corazón relatirá.

Quimera luz nunca fuera más que aire gris sin tiempo ningún ruido. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos nada móvil ni un aliento. Lloverá sobre él como en tiempo bendito azul la nube pasajera. Cielo gris ni una nube sin un ruido nada móvil tierra gris ceniza.

Pequeño vacío gran luz cubo todo blancor rostros sin trazo ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas. Ruinas esparcidas confundidas con la arena gris ceniza refugio cierto. Cubo refugio cierto por fin cuatro lados sin ruido a contracorriente. Nunca fuera más que este inmutable sueño la hora que pasa. Nunca fuera más que este aire gris sin tiempo quimera luz que pasa.


En cuatro a contracorriente refugio cierto sin salida ruinas esparcidas. Revivirá el tiempo de un paso renacerá el día y la noche sobre él la lejanía. Frente al blanco sereno casi tocado ojo sereno por fin ningún recuerdo. Rostro gris dos azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Sobre el dorso él irá cara al cielo renacido sobre él las ruinas las arenas lejanía. Tierra arena mismo gris que aire cielo cuerpo las ruinas fin arena gris ceniza. Rostros sin trazo casi tocando blancor raso ningún recuerdo.

Corazón latiendo solo en pie cuerpo pequeño rostro gris rasgos invadidos dos azul claro. Solo en pie cuerpo pequeño gris liso nada supere algunos huecos. Jamás si no en el sueño días y noches hechas de sueños otras noches días mejores. Se moverá en la arena se moverá en le cielo en le aire la arena. Un paso en las ruinas las arenas sobre el dorso hacia la lejanía él dará. Jamás si no silencio como en la imaginación esas risas de la loca esos gritos.

Refugio cierto por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena. Nunca fuera si no aire gris sin tiempo nada móvil ni un aliento. Rostros blancos sin trazo ojo sereno cabeza su razón ningún recuerdo. Jamás si no en el sueño desvanecido pasara la hora larga breve. Cubo todo luz blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo.

Apagado abierto refugio cierto sin salida hacía el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Cabeza por el ojo sereno todo blancor luz serena ningún recuerdo. Muy bello muy nuevo como el tiempo bendito reinará la desgracia. Gris ceniza alrededor tierra cielo confundidos lejanía sin fin. Ruinas esparcidas gris ceniza alrededor refugio cierto por fin salida. Jamás si no el sueño hermoso no tener más de un tiempo que hacer. Cuerpo pequeño rostro gris rasgos grieta y pequeños huecos dos azul claro.

Ruinas refugio cierto por fin hacia el cual de tan lejos por tanto falso. Jamás si no imaginado azul llamado en poesía celeste si no en imaginación loca. Luz blancor casi tocando cabeza por el ojo sereno toda su razón ningún recuerdo.

Negro lento con ruina refugio cierto cuatro lados sin ruido a contracorriente. Tierra cielo confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. Un paso más uno sólo solo del todo en el arena sin impulso él dará. Gris ceniza cuerpo pequeño salo en pie corazón latiendo frente a la lejanía. Luz refugio blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil.

Piernas un solo bloque brazos junto a los flancos cuerpo pequeño frente a la lejanía. Refugio cierto por fin sin salida esparcido cuatro lados sin ruido a contracorriente. Rostros sin trazo blancor raso ojo sereno por fin ningún recuerdo. Maldecirá de Dios como en tiempo bendito cara al cielo abierto tormenta pasara. Frente al ojo sereno casi tocando sereno todo blancor ningún recuerdo.

Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón latiendo gris ceniza solo en pie. Cuerpo pequeño soldado gris ceniza corazón latiendo frente a la lejanía. Cuerpo pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Quimera la aurora que disipa las quimeras y la llamada morena.

Del relato , Sin. 1969. Samuel beckett.

31 ago 2010

Libreta ª



El quinto juego
Persistentemente el mismo discurso, el resucitar un fondo, el extraviar los sentidos volviendo a la polvareda de ese legajo. Todas las noches de aquel año me dedicaba a ello con gran esmero. Mi mano transcribía a gran velocidad lo que mi mente le dictaba. No tenían porque ser cosas sobre los huéspedes ni se trataba ni mucho menos de explicar los pormenores del quedar contigo ni tan siquiera se trataba de grandes imágenes hipnagógicas.  Tampoco era un cierto crepitar; quizás me acerque a una especie de magia bizarra. A mi destino eterno, al; maus titi, maus. ¡A la deriva capitán! Esas pequeñas voces que llenan los mares, la parte de otra parte en medio del flujo alegre en espera de una fuerza impulsora. Todas las noches por la madrugada acabando agotado sobre el escritorio, ¡Todas! En un duermevela que no me cansaba en absoluto, las ojeras eran mi estío.    La cama relegada para alguna que otra siesta para alguna que otra lectura hacia la utilización de ese secreto. Hable con mi hermano sobre esto, le comenté el afán de que mi manuscrito pasara a la historia de esa forma y con esa luz. Sudor, dolor, un foco de luz y un hombre que se queda dormido noche tras noche en su escritorio agotado de tanto esfuerzo. No tardé en que me garantizara su cuartada contra todos los pertrechados historiadores del futuro. Entendió el porqué de mi manuscrito en este mi discurso abriendo de adquirir tal disfraz. Fuerzas invasoras. Color y ruido. Buena música para los que venían a mi casa y pasaban por mi cuarto y veían la puerta entreabierta observando la pintura mía como si se tratara de un cuadro de Rivera; escenas terribles de martirios con miembros rezumando sangre entre la ferocidad instintiva de un determinismo poético. De este modo esgrimiendo la pureza de amigos y ajenos pude configurar un eje temático oscuro surgido de la verdad  de un juego cargado de visualizaciones progresivas, cargas explosivas, diálogos de sordos, hipoacusia, humor e ironía, cristalizaciones, ferocidad instintiva, infralevedad, aislamiento masivo, analogías, beatifico, sereno y puro como el calor que se disipa.
                                  AÑO CERO                                                    
Q
ue el discurso no ha terminado, no se puede correr el riesgo de pensar en las delicadeces que nos depara el futuro.  Esa extraña lucidez que nos devela las palabras incompletas. Me digo y me repito que todo esto que veo y siento se acerca más a mi objetivo real. No, no podemos. Líneas  mágicas.  Lo vuelvo a ver otra vez alto y claro como un perro viejo que campa a sus anchas por- entre la oscuridad de la noche. Perro viejo que corre, que vive para esto; para ver como su cara se balancea de arriba a abajo en el medio de la carrera. Vive de la caza. Mira a la luna con ojos de un devenir inerte. Sube por la colina donde crecen los viñedos y un poco más arriba nace el bosque. Los ruidos de la noche a través de su aparente mutismo. Como tal la noche no calla, son muchos los pequeños ruidos extraños que vibran en las tripas de cada ser que permanece en vela. Cae la noche y entre algunos viejos arboles algo agita la hojarasca.  Esa misma noche recuentros. La gorda canta y anuncia.  Solos. La noche. Solo en la noche. Sentarte en ella entre las llamas. Es su lenguaje, como tal nos violenta. No es el nuestro.
 AÑO CERO.


       
 

libreta ª


Contaba yo, año aquel de mi recuerdo, con las ideas en general bien claras sobre lo referente a literatura. Sobre la condición de la voz, sobre el arrancar desde cualquier barra ceda, sobre la mesa la connotación, la forma apelativa y ciertas trampas más en las que solía creer. De llevar animales encima de la cabeza. ¡Papá! ¡Papá! – ¡suelta!, ¡no tires de la manga de la chaqueta!, ¿¡Qué quieres!? – ¡mira papa ese señor! Tiene encima una cacatúa tropical picoteándole la cabeza, ¡de veras! ¡Mira!– a ver… (Estos niños), qué dices, ¿que un hombre lleva el que?, ¿a ver dónde? ¡Qué dejes la manga, te he dicho! − ¡ahí papa! al final de la calle, donde el paso de peatón que difiere mucho de la típica imagen de un paso de peatón de Tokio en hora punta, se trata más bien de un paso de peatón de una cuidad cualquiera a cualquier hora, ese es el. El chico de la blusa roja. Ves papá, ¡¿lo ves ahora!? – ¡si claro! ¿Pero? … pero no se trata de un loro, se trata de pavo, un pavo real como los hay a miles en el paraíso de Mahoma, ¡es un pavo!, o acaso no ves la cola en forma de abanico y acaso no oyes su llamada, sus gloglotes –pero…¡pero antes había una cacatúa tropical que le picoteaba la cabeza, queriendo infligir daño, ¡era una cacatúa papá, yo la vi!, ¡Era como las que he visto contar hasta diez en los zoos! De acercar el dedo desde lo alto y aplastar todo esto. Dedo índice que se acerca para causar estragos en la historia. Baja desde el cielo encumbrándose como un dios que habré el bote de cristal con agujeritos donde estamos todos, nos sacude y agita, abatiéndonos a su gusto. De la suela cerca de la cucaracha boca abajo que se lleva las manos a la cara en pro de la prosopopeya moderna. El dedo pasa al lado de un viejo edificio que se derrumba al primer contacto serio con la realidad del autor. El dedo aplasta a continuación a padre e hijo, - se ve la sombra del enorme dedo sobre ellos- y un nuevo tirar de la manga para avisar a papá de la amenaza que se les viene encima. Papá, arto de tirones, levanta la mano para soltarle un bofetón sin poder llegar a dárselo pues instantes después mueren ambos espachurrados. Iconos de la impuría, color verde imperio. Luego la mano se cierra y tomando la forma de puño feroz se lanza para destrozar por completo la incompleta maqueta en miles de cachos absortos que irán a la papelera. Sentado en una silla de oficina y sin llegar a describirla, toma impulso hacia atrás con una mano apoyándose en el escritorio mientras con la otra termina de hacer una bola con la hoja en la que había estado trabajando. Todavía en movimiento hacia atrás, lanza en fuerza contraria hacia adelante la bola de papel apuntando hacía la papelera, mientras miles de flases estallan por todo el estadio acompañando el girar de la bola, que se acerca a cámara lenta hacia la basura. El público con el corazón en un puño contiene el aliento, otros tantos se llevan las manos a la cara ante tanta tensión para mirar por entre los dedos. El silencio se ve roto un poco con unos sonoros ¡uyyy!!! Al ver como la bola de papel rebota contra el aro ascendiendo un poco por el impulso del golpe pudiendo vérsela dirigirse lentamente hacia el centro de la papelera. Lamentablemente para cuando creímos que ya estaba dentro, ésta, con voluntad propia se dirigió hacia el otro lado de la papelera donde roso el otro borde. Con un nuevo ¡uyyy!!! , termino final antes de caer al frío suelo, dando así por perdidas las esperanzas de miles de creyentes en las buenas y aparentemente imaginativas historias. Donde la cara se te queda de tonto mirando en nubarrones la arrugada hoja de papel al lado de la atestada papelera.

(...)
Un extraño anheló de fatum retattun o un discurso sobre la belleza.

…oh gran desorden de mi vida
Oh maravilloso desorden de mi vida

Es el recuerdo de aquel verano. El verano de las faldas lo titule, pues siempre ibas en falda. Estabas muy guapa con ellas ¿lo recuerdas? Hablábamos mucho sentados debajo del viejo árbol con pajas de trigo en la boca, mientras yo te metía mano y apartaba tus bragas un poco, para ver tu chochito, ¿lo recuerdas? Recuerdas como no te atreváis a mirarme a los ojos y yo me sentía en medio de ese todo en un discurso de lo bello. Bello era el no quitarte las bragas el tan solo apártalas con la falda doblada, todo bello. Recuerdo bien como el brazo izquierdo se me cargaba, de tanto aguantar la prenda para poder tocarte. Me excitaba mucho la sensación del brazo rígido en conjunto con el tocarte de la otra mano el coño. Me excitaba intentar apartar bien los labios para ver el clítoris y no poder hacerlo del todo bien, pues si utilizaba la otra mano la braga se cerraba y tú diciéndome que si quería te la quitabas,- ¡no!- te increpaba yo, -déjate las bragas, no ves que es un discurso sobre lo incomodo en lo bello.

De esas tardes volviendo cantador a casa (de la felicidad a velocidad de crucero) con las piernas largas y finas que me desequilibraban de un modo tan chalado, tan feliz, como ahora. Si algo me pasa no olvides lo que te digo ¿vale? Estábamos sentados en la mesa con tus padres, escuchando lo que el gilipollas dos ideas de tu padre comentaba y yo poniendo cara de concentrado con la mano en la barbilla, el ceño fruncido todo bien dispuesto, todo planificado. Era el olor de uno de esos dedos tan cerca de la boca que me percate que olía a mierda pues no me había lavado bien las manos y lo mucho que eso me gusto. La belleza interior del momento mezclándose con el bello exterior; tu padre sumergido en su discurso sobre política mezclándose en el olor de la mía, mi mierda, perfumando las palabras, sembrando por doquier ese momento de belleza. ¿O acaso esto no ha pasado aun? Escribo digo escribo miento. Ya lo has dicho. Escribo digo escribo miento.


27 jul 2010

Ralph Waldo Emerson

Extracto del ensayo: Confianza en uno mismo

Refrenad la falsa hospitalidad o los falsos afectos. No viváis para estar a la altura de esas personas engañadas y engañosas con las que entablamos relaciones. Decidles: ay; padre; ay, madre; ay, mujer, hermano, amigo, hasta el día de hoy he vivido con vosotros con arreglo a falsas apariencias, pero de ahora en adelante pertenezco a la verdad. Sabed que a partir de este momento no obedeceré ninguna otra ley que no sea eterna. No tendré alianzas sino vecindades. Me esforzaré por alimentar a mis padres, sostener a mi familia, ser el fiel marido de una sola mujer, pero cumpliré estas obligaciones de un modo nuevo y sin precedentes. Recuso vuestras costumbres. Debo ser yo mismo. No puedo quebrantarme más por mí, o por ti. Si podéis amarme por lo que soy, seremos más felices. Si no podéis, trataré incluso de merecerme vuestro amor. No ocultaré mis gustos ni mis aversiones. Creo hasta tal punto en que lo profundo es sagrado, que ejecutaré sin vacilar lo que me regocija íntimamente y lo que el corazón me dicta. Si sois nobles, os amaré; si no lo sois, no os deshonraré ni me deshonraré a mí mismo al dedicaros una atención hipócrita. Si sois sinceros, pero no interpretáis la verdad del mismo modo que yo, confiaros a vuestros compañeros que yo buscaré los míos. No obro de este modo por egoísmo, sino por humilde y sinceramente. Aunque hayamos sido rehenes de la mentira durante mucho tiempo, en mi interés tanto como el tuyo y el de todos los hombres quiero vivir ahora en la verdad. ¿Os suenan duras estas palabras? Pronto amaréis lo que prescribe vuestra naturaleza, lo mismo que la mía, y, si nos ceñimos a la verdad, ella nos llegará a buen puerto. Pero de ese modo podéis causar dolor a vuestros amigos. Es cierto, pero no puedo permitirme vender mi libertad ni mi poder para salvar su sensibilidad. Además, ¿quién se asoma a la región de la verdad absolutamente? Entonces, me darán la razón, y me imitarán.


El vulgo piensa que tu rechazo de los criterios al uso significa el abandono de cualquier norma y la impugnación de cualquier ley moral; y el sensual impúdico apelará a la filosofía para enmascarar sus desmanes. Pero la ley de la conciencia es perseverante. Hay dos confesionarios ante los que nos queda más remedio que acudir a descargar nuestras conciencias. Puedo dar cuenta de tus obligaciones de un modo directo y reflejo. Considera si has cumplido con tus relaciones, ya sean madre, padre, primo, vecino, conciudadanos, gato o perro; piensa si alguno de ellos te puede reprochar algo. Mas puedo incluso eximirme de ese criterio reflejo y hacerme concesiones. No así ante el círculo perfecto de exigencias de las que yo mismo me rodeo. En dicho círculo se niega el título de obligaciones a muchas que pasan por tales, pero si puedo salir airoso de ese tribunal, estoy autorizado a no atenerme al código popular vigente. Si alguien imagina que esta ley es laxa, que obedezca su mandato un día. Por que verdaderamente éste exige algo de divinidad en el hombre que ha deshecho de las justificaciones habituales y se ha aventurado a confiar en sí mismo como maestro. ¡Elevado ha de ser su corazón, fiel su voluntad, clara su mirada, para que pueda empeñarse de veras en ser él mismo su propia doctrina, sociedad y ley de modo que un simple propósito sea para él tan inquebrantable como férrea es la necesidad para los demás!

Cualquiera observador que analice las características de lo que suele denominarse sociedad actualmente, convendrá en la necesidad de una ética como ésta. No parece sino que se ha extraído el nervio y la entraña del hombre y que nos hemos convertido en un montón de abatidos y timoratos llorones. Nos atemoriza la verdad, la fortuna, la muerte, y nos tenemos miedo unos a otros. De nuestra época no surgen individuos excelentes y completos. Necesitamos hombres y mujeres que renueven la vida y nuestra condición social, pero lo que encontramos son, en su mayor parte, temperamentos insolventes, incapaces de satisfacer sus propios deseos, con ambiciones desproporcionadas a sus fuerzas, y que se rebajan a mendigar noche y día, insistentemente. Nuestra administración de la casa es menesterosa, así como nuestras artes, ocupaciones, matrimonios; la religión no la hemos elegido nosotros sino la sociedad. Somos soldados de salón. Rehuimos la abrupta batalla del destino, donde brotan las fuerzas.

2 jul 2010

Nueve segundos y siete milésimas


Ese corazón cuyos latidos se aceleran, y de los miedos que acometen al saltador momentos antes de saltar. La duda no entra dentro de la rutina del saltador, se suele decir.
Esto se asemeja a un león melenudo que no cree posible que le arrebaten su preciado trono. Trono, que él arrebatase matando al gran león Kimbayé.

Oppenheimer observa atento sentado en la grada la terrible firmeza de la saltadora que se enfrenta al vacío con gran vulgaridad.  Son los muchos saltos que ha realizado y la capacidad humana de convertir todo en un proceso sistematizado, frío y carente de frescura, lo que permite acometer saltos difíciles.
El gran éxtasis de la saltadora y una tibieza propia de los primeros saltos le hacen entrar en el agua broncamente. En las gradas la muchedumbre murmura y diserta. Se giran y se acercan unos a otros con rostros sorprendidos para comentar lo mal que lo ha hecho y el porqué de tal desconcentración en medio de un importante campeonato. Es muy probable que ya no pueda optar a clasificarse para los campeonatos nacionales.−Retrocedamos unos segundos; marcha atrás dada para comprender el origen− Gozamos de un plano lateral a larga distancia viendo un conjunto amplio de cosas, macro, la cuidad cubriendo el fondo, la plataforma de salto como epicentro, erguiéndose cerca del cielo o eso nos parece. Cambiamos de plano situando la cámara a los pies de la plataforma, mirando hacia arriba desde donde esta se nos muestra aun más descomunal. El cielo esta límpido a excepción de una nube que pasa justo por encima del trampolín. Ella es yo pero con tetas. La tenemos muy cerca ahora, cabe la posibilidad de detener el tiempo. El don del instante.  De ver como el viento levanta un flequillo y lo posa tiernamente en la frente. Ella levanta la mirada y a sus ojos llega una visión a media conciencia de la estampa de las gradas repletas. Algo la distrae. Es una cabeza calva que brilla con la reflexión de los rayos del sol ¡es un cráneo exquisito! Da unos pasos hacia adelante para situarse en el trampolín, teniendo en su mente la imagen de un cubo en cuyo interior se encuentra el rostro del hombre. De los vértices del cubo emergen proyectadas hacia el infinito unas líneas; puntos de fuga que se acercan al centro de la visión, alejando el cubo y el rostro, haciendo que se vuelvan más y más pequeños. Ejerce una fuerza hacia abajo sobre la tabla blanca cimbreante que le proporcionará impulso al salto. Uno, dos y tres, despega del trampolín. El contraste de temperatura entre el agua y el exterior borra la imagen parcialmente de su cabeza. −Podemos calificar de sonido clarividente aquel que produce nuestra cabeza al golpearse contra el agua y el correspondiente vacío que le precede − Ha sido un salto pésimo y lo sabe, pero por su cabeza solo le pasa la idea de buscar a ese hombre. Lo busca en vano entre el público.  Oppenheimer echa un vistazo a la hora en su reloj de muñeca. − Sin arena de ampolleta − Los segundos, los minutos, las horas, se encuentran parados haciéndonos volver a la justa apreciación de la Duración.   Entroncadas vidas en inadecuados instantes.
John Table