29 jul 2009
Luna de miel , Agustín Espinosa
22 jul 2009
Los amigos
19 jul 2009
Biscuit con queso untado y cebollino II
Rumbo sur. Que se soluciona fácil hombre eso es mejor con resaca, probadlo y quedareis admirados. Te levantas y exageras todos tus gestos como si fuera una película en la que queda claro que se tiene resaca. Te bajas a la piscina, que huele a cloro y añades gestos y movimiento de resaca. Deberás llamar a la pizzería y pedir una carbonara con la reseña de chico joven guapo en la piscina con cara de resaca, que se sepa. Deberás lanzarte a la piscina con media desgana con un olor a cloro te digo. Que se note lo que haces y dices. En la piscina te apoyas escupiendo agua y el pelo un poco en la cara mojado y llamaras a un amigo de los de ayer, hablaras alto de las cosas de la noche, cosas tales como tías, sexo, drogas y antros. Que lo oigan las familias monoparentales y las otras, que los guiris del apartamento entiendan sin tener que saber el idioma de que va la cosa. El chico de la pizza llega y gritas que es para ti. Buscas el billete en tu bermuda ¡claro que esta mojado! Pero que hay más veraniego resacoso que un billete mojado en una piscina con olor a cloro. Es menester dejar propina.Comes tranquilo al borde de la piscina fría en maldición de miradas la pizza calienta entra por la boca miestras miras como pasan las libélulas por el césped artificial y alguien mientras tanto hará gelatina roja te digo, se oye y se entiende que comes pizza y bebes ice tee en el apartamento familiar con resaca que se diga que ayer llegaste borracho joder. Es aquí en ese magnifico momento veraniego donde te digo que flotaras en la piscina.
Comer tierra- Onifagia. Que se le ve comer tierra delante de las cámaras, en directo. Dice decir que tiene la boca seca pero que no es mayor problema que ese. La cámara recoge el momento. Como tierra a puñados desde hace cuatro años aunque esto sea mentira pero lo dice, en realidad es la primera vez que la prueba. Se deposita por toda la traquea y en el estomago haciéndole daño para salir por la tele. Comer tierra es sano. La gente en casa piensa lo que uno pensaría en estos casos. Sufre ahora aun más que antes pero aguanta mientras le entrevistan. Se palpa el estomago, casi muere. Lavado de estomago y palmadita en la espalda que se dice pronto; dieciocho espectadores probaron tierra esa misma tarde. JOHN TABLE
Biscuit con queso untado y cebollino
Habitación de apartamento sobre la cama en sabanas blancas. Que se ve unas piernas abiertas con un chocho depilado de tipo c, moreno roñoso con abundante piel en los labios, hablando de bricolaje en musilina de the alan parsons project. Se separara con cinta adhesiva, esta se pega por un lado a los labios y de forma tirante se pega lo mas atrás del muslo, repetimos la acción las veces necesarias hasta encontrar el clítoris. Suena el teléfono, llaman desde la resepción y nadie lo coge en la habitación. http://www.youtube.com/watch?v=O-KWb6JuYp0&feature=related
Gabinete de crisis. Que se ve un hormiguero por dentro con sus recovecos, donde una hormiga le acaricia las antenas febrilmente comunicándole a otra hormiga que otra le había dicho que arriba en la entrada de la colonia se esta gestando un golpe de estado por parte de una fuerza invasora de soldados de plásticos. Desgraciadamente para la paz y la felicidad del reino mirmeciano al plantear una defensa la comunidad tiene en cuenta el estado de no vida de los saldados de plásticos miniaturas de guerra y el pesimismo general se apodera de las galerías provocado todo por el despiste de un niño humano que dejo tirados en la hierva unos cuantos de sus muchos soldados. Tendremos que trasladarnos dicen unos. Lucharemos hasta las ultimas consecuencias dicen otras. ¿Y porque no trasladamos a los soldados de plástico miniaturas de guerra lejos de la entrada?
16 jul 2009
Das fabrik
En esto se sentía en el interior de Das Fabrik con parcelas bien acotadas y el techo que el viento levanto para dejar el latón esparcido por toda la finca. En cuanto las vigas vieron pasar las estaciones al aire libre sacaron su lado más oxidado. Mas abajo las paredes verdes se descascarillaban. Las maquinas y el trabajo en cadena eran mentira, hacia décadas que no salía de Das fabrick una galleta bien horneada. Acogían ahora nidos de ratones en sus hornos donde estos acercaban sus pequeñas manos a la boca con alguna semilla en plena oscuridad, con sus crías ciegas moviéndose en un manto de hiervas secas y pelos. Lloviznaba esa tarde cuando un grupo de gansos entro por la entrada y saliera por la salida ¡que cosas más sublimes suceden a veces!- crecen un montón de champiñones gigantes en los bordes- El agua se mezclo con la tierra en barro en tuercas bien aliñado. Esa misma tarde mire al búho reflejado en el charco que me escrutaba desde lo alto con ganas de verme pequeño y comestible, le señale con el dedo en forma de pistola pan, pan y me pase el cuchillo cerca del cuello para quitarles todas las falsas ilusiones. Sus amarillos ojos se escondieron con el giro del cuello, donde no me viera. A la altura del suelo jugué con mi cuchillo y me alegre de verlo tan afilado y con la punta mate al primer caracol que vi. Lleno de babas busque una victima más grande para poder descuartizarla dentro de la fábrica dos veces fábrica. Tenia provisiones para tres días, para estar y pasear tranquilo hasta que alguien entrara y viera mi galería: bidones viejos llenos de agua con aceite y petróleo en patos de bañera amarillo que flotan tranquilos, aspas de ventiladores bien afiladas en las puntas con clavos, unidos en una fina soldadura que cuelgan a modo de lámpara de araña con un montón de pájaros clavados en una fina textura, mesas con bodegones de botellas de agua con lagartos muertos y colillas en olor de meado, dibujos pegados e olvidados en las paredes a modo de trazo gordo esquizofroide, espejos troceados que guían la luz hacia oscuras habitaciones con camas y colchones añejos no faltando maniquíes desmembrados, mortuorias telas de araña y alguna que otra cabeza de cerdo.. En la entrada permanezco a la espera afilando la navaja para cuando me pregunten el precio de la entrada señalar mudo un cartel que pone los precios. Les entrego el cambio, una entrada y un mapa de la fábrica. Les sigo tranquilo en silencio por detrás matándolos con la mirada. Me fijo bien en ellas claro está con sus ropas apretadas y todo un sexo que violar en mi menté. Comentan sus miedos al más puro estilo película de terror con novio cerca en abrazos y sobresaltos en idiomas que no entiendo del todo. Cuando pasan cerca del espejo los veo hacer carantoñas con sus ropas de colores de vacaciones, ella llevando una blusa rosa apretada a sus pechos donde se transparentan sus pezones, debajo un pantalón corto blanco donde poder deleitarse con un trozo saliente de su nalga, a el lo mato por envidia y muy cerca de la entrada me quedo inmóvil levantando mi cuchillo a modo de despedida. Sus últimas palabras antes de salir al parkin donde les espera el bus que les llevara a su hotel son para comentar la siniestra decoración, de lo bien conseguido que esta el ambiente. hablan de mi como un gran actor y entre risas altas se van mientras mi pobre ego afligido por el fracaso llora por dentro y por fuera por no haber podido clavar mi rabia atravesando sus blancas pieles para desmembrarlos, llenándoles la ropa rota con sangre en un charco el suelo, con las nubes por encima sin techo. Lloro un poco más a la espera del próximo grupo de alemanes para guiarles por mi pequeño mundo del terror, mientras apretó las mandíbulas y un poco mas abajo en la suela de mis zapatos suena la crujiente casa del caracol.
10 jul 2009
Soler el luchador
Soler es tipo rudo y gruñón, vive hace años en una pequeña finca a las afueras de la ciudad donde pasa la mayor parte del tiempo pintando y haciendo esculturas con la chatarra que recoge de un vertedero cercano. Cree estar cerca de poder ser como el primer pintor que dio la historia de la humanidad, ese cavernícola que se lanzo a dibujar lo que sus ojos veían con la mayor de las frescuras en un intento de acotar y ampliar el mundo utilizando las manos y unos cuantos pigmentos. Siempre que puedo lo visito en su feudo de arte primario como el llama a su taller y charlamos sobre esto y aquello. - Mira vez el golpe, este que tengo en la frente ♦ Si, tiene mala pinta ¿Qué te paso? - Y vez ese cuadro que esta apoyado en la silla esa - Si, es bueno tiene fuerza - Se llama “Soler el luchador” se lo puse por lo del conflicto que te dije que tengo con los chicos que vienen en moto a tirarme botellas contra el muro principal de la casa ♦ ¿Y el golpe? - A eso iba, pues el otro día volvieron a las andadas y esta vez nada más oír las motos cerca de la entrada de la finca saque la escopeta y me fui corriendo hacia ellos como un loco lanzando tiros en todas direcciones y si vieras a los pobres niños, dándose media vuelta con una cara de cagarse encima. Me emocione tanto al ver su reacción que seguí corriendo pegando tiros con tal frenesí que en medio de mi carrera bélica me tropecé y me caí golpeándome contra una piedra. Me quede inconsciente y al despertarme no sabia muy bien que había pasado ni donde estaba, en medio de mi amnesia temporal llegue a la casa y al ver los pinceles, los botes de pintura me entraron unas ganas pintar. ¡Pero yo no tenia conciencia del todo de quien era! Entiendes lo grande que es eso, sin saberlo recurrí al lienzo, me deje llevar en mi perdida de memoria hacia los colores como si nunca antes hubiese pintado; como el niño que coge por primera vez uno lápices, se que no es del todo así, pero … ♦ Entiendo de veras, se a que te refieres - Y a medida que la obra avanzaba me sacudían imágenes de los chicos con las motos y comencé a saber quien era, también tuve recuerdos de cuando era legionario y por supuesto recordé mi ultima gran victoria…
John table
21 jun 2009
Oscar Wilde
Como crítico de arte se interesó más que nada por las complejas impresiones producidas por una obra de arte, y ciertamente, el primer paso en la crítica estética es comprender las propias impresiones. No le interesaban las discusiones abstractas sobre la naturaleza de lo bello, y el método histórico, que diera desde entonces tan rico fruto, no perteneció su tiempo , pero Wainewright jamás olvidó la gran verdad de que la primera llamada del arte no va dirigida al intelecto ni a las emociones, sino puramente al temperamento artístico, y señala, más de, una vez que este temperamento artístico, este << gusto>>, como le llama, siendo guiado y perfeccionado inconcientemente por un contacto frecuente con las mejores obras, se vuelve finalmente, una forma de recto juicio. Desde luego, hay modas en el arte como las hay en el vestir y quizá ninguna de nosotros pueda sentirse nunca completamente libre de la influencia de la costumbre y de la novedad. Waibewright por cierto, no podía lograrlo, y reconoce con franqueza cuán difícil es formarse una valuación justa de una obra contemporánea. Pluma, lápiz y veneno, Oscar Wilde.Dibujo, John Table.
18 jun 2009
El verbo feliz
Llega a su cuarto después de un magnifico día; has visto cosas, notado cosas. Haces acopio de dulzura, bailas y ¡sientes cosas! ¡Es el verbo feliz! Te metes en la cama y cantas bellas serenatas ¡están dentro de ti! – Es la alegría tifoidea. Es el baño en el rió con ella. En adelante todo será ligereza y amor. Cierras los ojos dentro de la camita, bien tapado, bien fresco. En tono sencillo con la oscuridad de los parpados bajados piensas en Kachiri. Tu brazo se acerca de modo instintivo hacia el interruptor. Apagas la luz y abres los ojos y todo sigue oscuro, ¡Qué bella es Kachiri!, ¡Qué ricas sus mejillas! En medio de la negrura decides llamar a todo esto intimidad. JOHN TABLE.
-Kachiri- hija de la selva
Camina por la selva, muy dentro de la fiesta verde disfruta desnuda de su alrededor. Su piel es asquerosamente rica, rica de morder y besar. Se dirige hacia el río. La sigo sigiloso sin que sepa que estoy, pertenezco al pueblo invisible y no sabe que la quiero invitar a bailar.
De regreso y con la cesta repleta de cangrejos vuelve al poblado. Sus pies, su culo, su cadera ¡levantan vapores en mí! Preparo el gramófono haciendo girar la manivela. Para cuando la primera nota suena la sorprendo saliendo de súbito detrás de un árbol y agarrándola por las caderas, pegándome a ella con fuerza la invito a bailar ¡Qué dulce sensación! ¡Que carita de susto! ¡Que buena música! Juntos recogemos los cangrejos caídos y dejamos la cesta nuevamente llena en el suelo, en el medio del camino para alejarnos juntos, juguetonamente hacia el río.
JOHN TABLE.
14 jun 2009
Definiciones Ostensivas
Las palabras mencionadas hasta ahora pueden todas ser usadas como oraciones completas y de hecho así se las usa en su empleo más primitivo. *comer* *hambre* ficha tecnica: cámara de movil, recortes de revistas, royo de papel y la cancion :Light is faster than sound.
Sensación, Arthur Rimbaud
En las tardes azules de verano iré por los senderos,
picado por la trigo,hollaré la hierba menuda;
soñador,sentiré el frescor en mis pies,
dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.
No hablare, no pensaré en nada:
pero el amor infinito me subirá al alma,
me iré lejos, muy lejos,como un bohemio,
por la Naturaleza- feliz como una mujer.
Marzo 1870
6 jun 2009
Erección Matinal
31 may 2009
Zoología
Zoología ♦
Dos amigos y unas cervezas vacías eso es lo que tenemos de momento.
Con el rostro hundido y sometido a una gran presión para controlarse, no encuentra consuelo ni guía en las palabras de su amigo que con consejos más bien malos había intentado tranquilizarlo.
Quizás el amigo no tenga ganas de oír las penurias de su colega, digamos a favor del “consejero” que su amigo al que intenta consolar es un pobre desgraciado que no pasa un año sin que le pase algo trágico. En este punto decide recurrir a la vía metafórica zoológica que tantas otras veces funciono y porque no de paso alardear de sus conocimientos en cuanto a compartimiento animal se refiere.
- Mira te lo voy explicar con un ejemplo del reino animal para que entiendas lo que quiero decirte.
♦ Tu crees que una fabula me podrá dar consuelo, no se yo si eso me aportara una solución pero estoy tan desesperado que soy todo oídos. Por debajo de la mesa su puño permanecía cerrado, tenso.
- Pues hay un sitio en la Florida llamado Cristal River, se llama así por la claridad de sus aguas es todo un paraíso para la pesca y bueno cuando llega la época de anidar para las garzas que viven en este tropical entorno estas buscan un árbol donde hacer el nido y el primer paso es localizar un nido caimán.
♦ ¿Los caimanes son ovíparos verdad? ¿Pero como hacen empollan los huevos como las gallinas?
- No, pequeño bruto lo que hacen es como las tortugas, entierran sus huevos debajo de la tierra pero a diferencia de las tortugas que abandonan a su suerte los huevos los caimanes hacen un montículo de tierra donde depositan los huevos y los protegen con todas sus energías durante y después de la eclosión
♦ ¡Bueno y las garzas en todo esto donde están! -No puede evitar impacientarse-
- Tranquilo respira un poco, a eso iba pues, las astutas garzas localizan un árbol cerca de un nido de cocodrilo
♦ ¿No era un caimán?
- Si eso joder, un caimán… entonces las garzas anidan en el árbol que este lo más cerca posible de un nido de caimán para evitar a cualquier depredador como un coyote o una serpiente que quiera zamparse a sus huevos o crías ya que la presencia cercana de un caimán disipa en gran medida las intentonas de los depredadores que saben lo territoriales y peligrosos que son los caimanes en cuanto a proteger a su prole y créeme por muy hambriento que este el coyote se lo pensara dos veces antes de robar un huevo a una garza si sabe que puede acabar entre los dientes de un caimán.
♦ Entiendo, Florida, Cristal River y las garzas cogiendo como guardaespaldas a los caimanes.
- Bueno pero aquí no termina la cosa no son todo ventajas para las garzas ya que si alguna cría se cae del nido ira directo a la barriga del caimán y como los caimanes apenas comen durante esta época pues no se alejan de sus nidos la joven garza es como un rico tributo a su protección-¿entiendes a lo que me refiero?
Con el seño fruncido y con las mismas dudas ante su difícil situación y buscando la analogía del consejo zoológico en relación a su situación ♦ ¿pero no le veo la relación con mi caso? Es decir que puedo sacar en claro de está curiosidad zoológica…
- No lo entiendes so memo, te pondré otro ejemplo más claro y directo a ver si tu pequeño cerebro entiende lo que quiero decirte no me extraña que …(está nervioso y se le nota en este tipo de frases)
♦ ¿no te extraña que? Vine a hablar contigo para que me ayudes no para que me eches en cara…veo que no me puedes dar un consejo sin insultarme…te pongo nervioso… ¡es eso no! tu tampoco me soportas…
- Bueno disculpa, no es eso ya sabes que yo soy un mal hablado, no quería ofenderte permite que te cuente otra de animales para ver si te ayuda. Te pido disculpas otra vez es que estoy algo cansado, ayer dormí fatal. Presta atención ; hay un tipo de grillo llamado “grillo mormón” que habita en Norteamérica –hace una pausa ante la cercana presencia del camarero-
- dos cañas más por favor- pues los grillos mormones suelen formar grandes grupos que arrasan como las langostas bastas extensiones de tierras, el origen de esta oleadas viene precedido por un inusual aumento de la población en un espacio corto tiempo lo que provoca que acaben con toda la comida de su entorno y es aquí cuando sale a relucir el lado caníbal de este tipo de grillos que si no tiene nada que comer se lanza al ataque de los de su misma especie lo que provoca a su vez una frenética carrera de grillos huyendo del mordisco de otro grillo hacia otras tierras, cuando se topan con una tierra donde aun hay comida el canibalismo se calma por supuesto y todos tan felices, unos al lado del otro sin ver un su prójimo como algo que llevarse a la boca, pero como el grupo es tan grande la comida pronto se agota y vuelvan a las andadas de su carrera caníbal hacia otras tierras,¿entiendes?
♦ Mira dirás lo que quieras pero no le veo ninguna puta relación con que novia me allá dejado ¿a donde quieres llegar con todo esto de los bichos? Yo te he preguntado como podría sacarle mas información pues no me ha querido explicar nada, le he preguntado si hay terceras personas, si es porque no estoy suficiente tiempo con ella y lo único que es seguro es que me ha dejado y que estoy en la absoluta mierda.
- silencio –
Cara a cara , ambos sabiendo el porque de las cosas, la tensión aculada explota y los lazos, los años de amistad no bastan para sostener la situación pues en la mesa tenemos a un traidor.El puño de ♦ llega a la cara del falso de – la pelea fue un todo doloroso sobre ellos y la joven garza que resbalo fue a parar a la boca del alegre caimán que mastico tranquilo a plena luz del sol el grillo nota un mordisco en el trasero dando un brinco del susto desde la rama seca donde suavemente se aposentaba descansando y pudo contemplar como un ingente grupo de los suyos saltaban y ejecutaban una similar coreografía. Dejándoce guiar por su instinto de supervivencia se lanzo hacia delante lanzado un crick crick por su dolorida nalga.
John Table
Maurice Maeterlinck
La vida de las hormigas. Es interesante
comprobar, de paso , que las tres especies de insectos cuya civilización está muy por encima de la de todos los demás poseen un órgano colectivo o social que, si no es idéntico en unos que en otros, desempeña funciones análogas. Por regurgitación, en este caso estomacal, nutren las abejas a sus ninfas y a sus reinas. La miel de la colmena no es más que un néctar colectivo regurgitado. Entre los termes, el órgano altruista es un a veces el estómago y con más frecuencia el vientre. ¿Existe alguna relación entre el altruismo más o menos completo de aquel órgano y el grado de civilización de las tres especies? Lo ignoro; pero, si hubiera que compararlas entre sí, pondría en primer término a las hormigas, luego a los termes y el último, a pesar del prestigio de su vida brillante, de la maravilla de sus construcciones, de su cera y de su miel, a nuestra abeja doméstica. Supongamos por un momento que poseemos un órgano parecido. ¿Cómo sería una Humanidad que no tuviese otra preocupación, otro ideal, otra razón de su existencia que la donación de sí misma y la felicidad ajena; una humanidad en la cual trabajar para el prójimo, sacrificarse total y constantemente, fuera la única alegría posible, la felicidad fundamental, en una palabra: la voluptuosidad suprema, de la cual sólo percibimos un fugitivo relámpago en brazos del amor? Por desgracia, estamos constituidos de tal manera que la realidad es todo lo contrario. El hombre es el único animal social que no posee ningún órgano social. ¿Es acaso esta razón la que le impide ser otra cosa que un socialista o un comunista precario y artificial? Sólo podemos subsistir viviendo concéntricamente, al paso que las hormigas son centrífugas por naturaleza. Sus ejes no giran en el mismo sentido. En nosotros es todo necesariamente, orgánicamente, fatalmente egoísta. Al dar nos excedemos de nuestras leyes vitales, nos hacemos traición, con esfuerzo que nos hace faltar a la regla y que calificamos de acto virtuoso. En aquellas especies ocurre lo contrario: al sacrificarse, al prodigarse, siguen su natural inclinación, y, al negarse, se violentan y transgreden su instintivo altruismo. También poseemos en el espíritu y, a veces, en el corazón; pero como no es físico carece de eficacia. ¿Acabarán la función, la insistencia moral y espiritual por crear el órgano material, como creen los transformistas? No es imposible. En la naturaleza, con la complicidad de los siglos o de los milenios, se puede adivinar prodigios que no atrevemos a esperar. Sin embargo, hay que reconocer que el prodigio parece ahora menos inminente que otras veces, y ya bastantes épocas han sido más generosas que la nuestra. Las religiones eran como el cebo o el boceto de un órgano altruista y colectivo que nos ofrecía en otro mundo las voluptuosidades que las hormigas, al entregarse, desfrutan en éste. Vamos extirpándolos; sólo nos queda el órgano egoísta e individual de la inteligencia, que tal vez algún día se supere y rompa el círculo que la encierra, ¡pero sabe dios cuándo será eso! Por último, no perdamos de vista que, aun entre las hormigas, esa caridad universal, esa perpetua comunión, no excluyen las guerras. Cierto es que cada vez son menos frecuentes y crueles de lo que cree el vulgo.
23 may 2009
¿Posible café gratis?
Un bar donde tomar café, un bocadillo, un zumo… La TV está para que mientras tomas un buen desayuno con tu café, un bocata de tortilla y un zumo de naranjas recién exprimido mires lo que pasa por el mundo. La atmósfera está cargada de miles de palabras que al juntarse no son más que un murmullo ruidoso, si te atreves a separarlas saldrán todo tipo de historias, como unas 732 que son el compendio total de historias existentes. Los camareros que llevan años en este mundo conocen casi todas ya. Hay mesas pegadas a la pared y hay butacas cerca de la barra de metal higiénico. Café con leche por favor… ¿qué le debo jefe? –Un euro- la moneda ya está en manos del camarero, que le da un golpe que no llega a serlo contra la barra y a continuación la depositara en la caja. Un sudoroso gordo taxista de unos cincuenta años suele comer a menudo por este bar. Se deja caer cada tarde para zamparse siempre lo mismo, siempre revisa bien el menaje pues no confía en la limpieza del bar. Suele saludar a mucha gente después de rascarse los huevos, lo llamaremos señor limpio. Antonio vive a dos pasos del bar, se escapa de vez en cuando sin que su mujer lo sepa a tomar una copa o tres, le encanta beber. Mirar los partidos de fútbol en el bar le relaja, su equipo es de los que suele perder. Su mujer sabe que va al bar a beber más de la cuenta, hace años que dejo de molestarse. Hastíó matutino. Este es un bar con muchos clientes fijos pero también esta cargado y oxigenado por gran cantidad de gentes de paso, cerca hay un juzgado lo que permite oír toda clase de historias. El señor limpio y Antonio fueron testigos cuando un hombre como dicen ahora después de que pasara todo, un tanto raro, “con malas pintas” fuera reducido por tres policías de la secreta delante de sus narices. Según se supo después el individuo era un peligroso camello que había apuñalado y matado a dos camellos que se la jugaron, pero lo mejor de la historia está por llegar pues el camello se había fugado no hacia menos de media hora de los juzgados por la ventana de su celda, no se sabe muy bien como lo consiguió pero lo cierto es que pensó que nunca le buscarían en el bar de la esquina y en honor a la verdad llevaba razón pues "los secretas" solo querían tomar un café antes de ir a iniciar un profundo rastreo por el barrio de donde procedía el delincuente. Los almuerzos son muy ajetreados y se suda la gota gorda para atender a todos los comensales, afuera un hombre descansa a la sombra de una pared, no tiene muchas pertenecías y de su origen se dice que es natural de Dinamarca pues así lo había expresado alguna vez. Limpia coches y habla poco, tiene unas botas de montaña y le encanta el ritmo tranquilo y aplatanado de los Canarios. La gente le conoce como “posible café gratis”. El origen del nómbrete no es una historia nada original, pero “posible café gratis” siempre saca una sonrisa a Andrés, el camarero que le conoce desde hace seis años. El danés asoma la cabeza todos los días sin llegar a entrar al bar, solo mira unos segundos hacia dentro y pronuncia la frase que le da nombre: ¿posible café gratis? Y sin dejar apenas tiempo de reacción vuelve al aparcamiento donde espera poder limpiar algún coche. De vez en cuando alguien le invita a ese ansiado café. A veces es el mismo Andrés el que se apiada y le obsequia con un posible café gratis. Puedo decir que todos los días alguien pica en el anzuelo de esta historia, y es agraciado con un algo ignorado, curiosillo y chorretil, convirtiéndose en nuevos trovadores de un cuento urbano llamado “posible café gratis”. Está en la barra y tiene prisa, pide un café y un vaso de agua, apenas levanta los ojos de su café, se siente incomodo pues este no es su bar ni sus camareros pero tampoco está tan mal. Su vista escudriña la barra en busca del periódico, algo le distrae por un instante , a su oído llega una voz curiosa, de alguien extranjero. Es un guiri que grita desde la entrada - ¿posible café gratis?- La voz le recuerda al protagonista de la serie esa de principios de los noventa ¿Cómo era? – Se dice- consigue acordarse del titulo “Primos lejanos” pero no está seguro del todo. Piensa y recuerda la frase “primo Larry” mientras levanta la cabeza y añade a su registro auditivo una cara que nada tiene que ver con la del protagonista de “Primos lejanos”. Se trata del rostro de un vagabundo de unos cincuenta años con el pelo rubio quemado y una piel curtida por el sol, gasta una barba sedeña aunque no sepa que es una barba sedeña sabe que esa lo es. Andrés seca vasos contemplando la habitual escena a la vez que se percata de la cara de extrañez del cliente que observa como el vagabundo se pierde calle abajo a través de la cristalera. Entiende que no sabe de ese endemismo local y antes de que el cliente comente nada decide adelantarse y le explica todo lo que sabe del danés, de su devenir todos los días con la misma frase y como siempre suele decir después de contar lo poco que se sabe de “posible café gratis” añade en tono cortés – Es buena gente, nunca a molestado a nadie- Pero el cliente le interrumpe antes de acabar la frase preguntándole si sabe como se llama - pues... nunca se lo he preguntado la verdad y nadie lo sabe que yo sepa- comenta Andrés. Todos los vasos están secos y la historia dilucidada. El cliente solicita su cuenta y pide un café para llevar que Andrés siente como un logro personal en la causa perdida de ese hombre sin pasado, arrancado como una planta, de su contexto y lanzado al anonimato y la hostilidad de la gran cuidad. Es la vida de un danés que un día vino para recorrer el archipiélago Canario en busca de un barranco donde vivir tranquilamente y recrearse con el sol y las montañas. John Table
20 may 2009
Cuasicristalina
12 may 2009
Semen y antropología con Marvin Harris.
8 may 2009
Las uvas de la ira.

Cincuenta centavos no es suficiente por un buen arado. Esa sembradora me costó treinta y ocho dólares. Dos dólares quédeselo y quédese otro poco de amargura con ello. Quédese la bomba y el arnés. Quédese con los ronzales. Los collares, los arneses y los tiradores. Quédese también los pequeños objetos de bisutería, rosas rojas bajo el cristal. Los compré para el bayo castrado. ¿Recuerdas cómo levantaba los cascos al trotar? Chatarra acumulada en el patio. Ya no puedo vender un arado de mano. Le doy cincuenta centavos por el peso del metal. Ahora los discos y los tractores. Bueno, cójalo todo, toda la chatarra y déme cinco dólares. No compra sólo desperdicios, está comprando vidas desperdiciadas. Aun más, ya lo verá, está comprando amargura. Comprando un arado que pasará por encima de sus propios hijos, y los brazos y las almas que le podrían haber salvado. Cinco dólares, no cuatro. No puedo llevármelo todo otra vez…Bueno, quédeselo por cuatro. Pero le advierto que está comprando algo que pasará sobre sus hijos. Y usted no se da cuenta. No puede verlo. Tómelo por cuatro. ¿Qué me da por el carro y el tiro? Esos hermosos bayos están conjuntados, en color y en forma de andar, paso a paso. En el tirón, tensando grupas, sincronizados al segundo. Y por la mañana, cuando les da la luz, bayos de color claro. Miran por encima de la cerca mientras huelen al aire buscándonos, y las orejas tiesas se giran para oírnos ¡Y esas crines negras! Yo tengo una niña a la que le gusta trenzarles las crines y las guedejas y ponerles lacitos rojos. Le gusta hacerlo. Pero ya no lo hará más. Le podría contar cierta divertida historia de esa niña y el bayo de allí. Le haría gracia. El caballo de allí tiene ocho años y éste de aquí diez, pero por la forma de trabajar juntos que tienen podrían haber sido potros gemelos.¿Ve? los dientes. Todos en buen estado. Pulmones hondos. Cascos finos y limpios. ¿Cuánto? ¿Diez dólares? ¿Por los dos? Y el carro… ¡Por dios santo! Antes los mato y que sean comida para perros. ¡Bueno cójalos! Quédeselos deprisa. Está comprando una niñita trenzando guedejas, quitándose la cinta del pelo para hacer lazos, de pie, con la cabeza ladeada, frotando los suaves belfos con la mejilla. Está comprando años de trabajo, de esfuerzo bajo el sol; está comprando un pena que no puede hablar. Pero espere y verá. Con este montón de chatarra y estos bayos, tan bonitos, va una prima un paquete de amargura que crecerá en su casa y florecerá algún día. Le podíamos haber salvado, pero nos ha derribado, y pronto usted será derribado y no quedará de nosotros para salvarle. Y los arrendatarios regresaron caminando, con las manos en los bolsillos y los sombreros calados hondos. Algunos compraron una pinta de licor y la bebían deprisa para recibir un impacto fuerte que les aturdiera. Pero no reían, ni bailaban. No cantaban ni cogían la guitarra. Caminaron de vuelta a las granjas, las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, levantando el polvo rojo con los zapatos. Tal vez podamos volver a empezar en la nueva tierra rica, en California, donde crece la fruta. Volveremos a empezar. Pero tú no puedes empezar. Eso sólo lo puede un bebé. Tu y yo… pero si somos lo que pasado. La ira de un momento, mil imágenes, eso somos nosotros. Somos esta tierra, esta tierra roja; y somos los años de inundación y los de polvo y los de sequía. No podemos empezar otra vez. La amargura que le vendimos al chatarrero… sí que la tiene, pero nos queda todavía. Y cuando los hombres de los propietarios nos dijeron que nos fuéramos, eso somos nosotros; y cuando el tractor derribó la casa, eso somos hasta que muramos. A California o a cualquier parte… cada uno será el director de su propio desfile de dolor y agravios, marcharemos con nuestra amargura. Y un día los ejércitos de amargura desfilarán todos en la misma dirección. Caminarán todos juntos y de ellos emanará el terror de la muerte. Los arrendatarios volvieron a las granjas arrastrando los pies entre el polvo rojo. Cuando todo lo que podía venderse se hubo vendido, los fogones y armazones de camas, sillas y mesas, pequeñas armarios rinconeros, bañeras y cisternas, aún quedaron montones de cosas; las mujeres se sentaron entre ellas, dándoles vueltas, mirando lejos y volviendo la vista a ellas….., John Steinbeck
22 abr 2009
Van gohg

En esta carta hacía un resumen despiadado de su existencia. Estaba seguro de una sola cosa: «He de seguir el camino, que he emprendido; si no hago nada, si no estudio, si no busco, estoy perdido !Pobre de mi entonces!»
12 abr 2009
Establishment
6 abr 2009
PAN
2 abr 2009
¡Oficina Moscú brodel!
Muselina: http://www.youtube.com/watch?v=iYvAdCbCj2I.
Vea atentamente, gócelo… y después lea.
¡Oficina Moscú, broder!
Intensidad
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Exacerbación: aumento de intensidad.
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Exaltación: excitación muy intensa causada por un sentimiento positivo o negativo.
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Exasperación: irritación muy intensa. «Poner a alguien muy enfadado o inquieto, haciéndole perder la paciencia o el aguante».
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Excitación: aceleración de los procesos psíquicos; pérdida de control y objetividad.
Dentro de esta excitación —que también puede ser física— hay una gradación:
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Enajenación: pérdida completa de control; locura.
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Frenesí: exaltación violenta de una pasión, que se manifiesta en movimientos descompuestos.
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Paroxismo: antes un término patológico; hoy, «exaltación violenta de una pasión».
Muy lejos de todo esto está el ansío exquisito de la antigua Rusia.
¿Quieres ver cómo puedo romperlo contigo rápido y veloz?
Un director de departamento, que en breve aplastará a su secretaria más por la frustración de una vida gris que por sus escasos errores, se acerca y le dice que en unos minutos debe estar en su despacho para mecanografiar el informe mensual.
Dentro, se escucha una queja de amor de un hombre que ya no sabe qué pensar. Es una queja brutal:
Por el presente documento, a día diecinueve de marzo de 1967, dejo constancia… Bla, bla, bla, coma, bla, bla, bla, punto. Svethana.
Puntos y comas que no eran del agrado de la secretaria; más tarde los cambiaría. El panoli de su jefe quizá no conocía las reglas de puntuación, y después —acero ruso— alguien podría pensar que la secretaria del señor Kogol era incapaz de poner un punto donde va y una coma donde corresponde.
—Señorita Svethana, acuda a mi despacho, por favor.
—Sí, señor director (¿Qué querrá este viejo ahora?).
Orden y limpieza por todas partes.
—He revisado el documento que pasó hace una hora y debo decirle que hay algo extraño.
—¿Quiere redactarlo de nuevo, señor? ¿Hacer algún cambio?
—No exactamente.
—Usted dirá, señor.
—Veo que ha corregido la musicalidad del texto, añadiendo y cambiando comas y puntos que yo jamás indiqué. ¿Es eso cierto?
Más orden por todas partes.
—No entiendo, señor.
—No me venga con bobadas. ¿No es verdad que este texto ha sido alterado con intención, en base a lo que salió de mi boca?
Frío fuera y estufas dentro.
—Bueno, señor… pensé que, quizá con las prisas, no se habían colocado bien. En mi segunda revisión los ajusté como aprendí, pero créame: lo hice por eficiencia.
—¡Se mofa usted de mí, morsa inmunda! Yo tengo un concepto sublime de la musicalidad de los textos, muy por encima de cualquier norma inocua de gramática. Si yo digo “aquí coma” y “allá nada”, usted transcribirá eso. Olvídese de enumeraciones, incisos, ampliaciones, vocativos y demás patrañas. Limítese a mi partitura oral.
Además, no es la primera vez que lo noto en estos dos últimos meses bajo mis órdenes.
—Le pido disculpas, señor, pero…
—Déjese de disculpas (putilla) y, desde ahora, ponga lo que yo digo o me veré obligado a prescindir de sus rusos servicios.
—Sí, señor Kogol. (Industria pesada.)
—A mi regreso de Moscú, espero que todo esté ordenado y terminado, siguiendo la presentación del sistema de hierro: maquinaria simple y dura.
En ese instante, la puerta se abrió de un portazo seco. La Oficina Moscú se llenó de gente caribeña. Ya sonaba un frenesí alegre y sudoroso: la clave marcaba el compás.
—¡Esa melodía, papi! —gritó alguien al fondo.
Los dos rusos se miraron atónitos, pero aceptando, de algún modo, aquel absurdo de tipo B.
El cantante vociferaba:
—¡Señoras y señores, vamos a gosal con la descarga sonara!
Los coros respondían: “u-ja, u-ja, u-ja… Vamos, Micaela, se votó, ay Micaela, ay, ay, ay, cuando baila…”.
Atrás quedó la maquinaria pesada y el orden soviético. Entró la maraca, el bugalú y la tremenda gozadera en la pequeña constelación de la Oficina Moscú.
—Señores, miren cómo esa rica mulatita mueve su… u-ja, u-ja, ay qué calor, qué ardor… miren cómo baila Micaela.
—¿Qué es esto, señorita? —preguntaba Kogol, disimulando que se lo estaba pasando bien mientras bailaba dulcemente al son de la música y dejaba su chaqueta en la silla.
Alguien le sirvió un vaso de ron que bebió de un trago. Agarró a la fría y guapa Svethana, que intentaba explicar —sin mucho empeño— que no sabía por qué ni quién había montado el guateque, y que tampoco entendía por qué hablaba así. Entre tanto, le picó el ojo al cubanito del fondo, vestido con una nota muy linda.
Seguía entrando gente: todos con la salsa en la sangre.
—¡Vamos todos juntos! ¡Candela! —gritó Kogol.
El descaro y el frenesí se apoderaron de Svethana. Llegó la rueda de casino. Un joven bien plantado sacó a bailar a una muchacha con un traje blanco erótico, de esos que dejan ver un cuerpo bello, bello de verdad, y no esos trajes guapos que esconden feos desnudos.
Siempre se dijo: “Qué cosa más linda un traje feo y basto sobre un bonito desnudo”. Y si se juntan traje bonito y cuerpo bonito, pues que se junten.
La fiesta seguía. Dentro del despacho, algunos ya tenían demasiado ron en la cabeza. Carlitos —dos metros—, el negro, repartía puros. La música vibraba: de la rueda salía un “dile que no”, un “adiós”, las parejas entraban y salían, mostrando sus mejores figuras. Una pareja saltó marcando pasos complicados: “adiós, hermana”, “un enchufe”, “la perita”… El baile siguió con gran despelote.
Un objeto caleidoscópico trajo de golpe un viento que borró hasta el último vestigio de la vaina, como en un videoclip. Dio paso a otra cosa y regresó la vida soviética.
Quedó apenas el ron en la boca del superintendente, una pizca de sudor en el cuerpo de Svethana… últimos rastros de algo. A las cinco, ambos partieron a sus hogares, como dictaba el comité. Callados, rumbo a la vida ordenada de las afueras.
Al día siguiente, Kogol entró con su maletín de cuero al despacho donde, hacía media hora, la joven secretaria —y sus pezones, que él no lograba olvidar— trabajaban.
—Buenos días, señor Kogol —dijo ella, creyendo ver una complicidad fugaz en su mirada.
¿Quizás por algo de ayer?, pensó. Pero no tenía la certeza ni el valor para preguntarlo.
Él la miró serio. Por un instante se relajó, sintiendo un buen recuerdo con ella. Una duda voló por su mente, pero enseguida volvió a su afán de vilipendio, golpeando con fuerza la mesa.
Le dejó la carta de despido. Sin palabra, se dirigió a la puerta. Antes de salir, se volvió:
—La nueva secretaria vendrá en quince minutos. Deje todo recogido, putilla, señorita… como se llame. Adiós y buenos días.
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