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| John Table |
29 ago 2011
22 ago 2011
La cosa real/die Sache selbt
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Y ya no habrá muerte, ni llanto, ni gritos, ni fatigas, ni arte, porque lo anterior ha pasado (…) Mira, hago nuevas todas las cosas. |
11 jul 2011
EL MARXISMO BUDISTA o la verdadera inmolación donde confluye el yo y todos ellos.
30 abr 2011
Del discurso autogenerativo postmoderno-de la línea del movimiento al que pertenece-de la línea del movimiento al que pertenece 2-arte procesual-puta puerca
John Table
16 abr 2011
Creemos significativa, aunque no conmovedora
Claro, claramente que a medias partiendo desde: entonces no quieres decirme que te pasa, dime, entonces no quieres que
28 feb 2011
Objeto idea
John Table
Mamá factótum
27 ene 2011
Necesita amanecer o la máxima de la permutación
John Table
25 ene 2011
31 dic 2010
Sobre la voluntad :1880
Peripatético. Inevitable dolor. Hipocondríasis mística.
Sumergido en la búsqueda, y nada de campanas de Gauss, en absoluto. Las filosofías aplastan al místico que falsea los falsos encajismos. Se sorprende entre líneas. Ve confirmadas sus hipótesis. Nada de lo que le llega es auténtico. La filosofía pasa por encima de él. No tiene ni abogado ni fiscal.
En el fondo lo sabe, pero se jura y perjura a sí mismo lo que no es. A ratos puede ser una secuencia lógica, un paso verdadero, nada de lo anterior; pero pronto se torna débil al volver a su pasado, el cual lo ha marcado hacia un pensar. Es esa, en su erosión, la elección de estar donde está. El peso de la vida no le deja llegar a la idea: es la idea la que llega a él. Todo es una treta —vale, una treta justa y comprensible—, pero jamás una elección de carácter subjetivo. Es la suma y la resta de las victorias contra las derrotas. No eliges acercarte a ella creyendo que esa idea es afín a la tuya; tú la manipulas en un mal pegar por no profundizar. ¿No ves acaso cómo rascas de aquí y de allí con el escalpelo? Es un feo sabotaje. ¿Es la voz la voluntad? Esa violación lo deja tullido y solo buscará refuerzo; no estará dispuesto a la búsqueda. Hay que creer en lo irrisorio, no hay que creer en lo general. Nada ni nadie podrá curar al violado, solo su voluntad, tal vez. Pocas veces puedes elegir: la perspectiva te viene dada por las múltiples combinaciones de tu ser. Permanecer alerta si no queréis enfermar, hombre culto. Abandona las armas, quema los libros, libera tu mente de la educación. Pronto volverás. No desprecies a los antepasados, no te desprecies a ti.
Vuélcate contra tus ideas para ver por qué oscuros motivos olvidaste las razones por las que estaban contigo. No creas y no te forjes tan solo por lo que hagas y te haya pasado. Inventa teorías contrarias a tus daños y miedos, esos que te han dejado tullido: perdido en una parte del tablero. ¡Concéntrate!
Me digo: ¿qué tiene de personal tu filosofía? Argumentas bien aquello en lo que aparentas creer. Es una autoafirmación constante. ¿No te basta con la nada? Es todo un extraño juego empírico. ¿Es tu pensar tropical como lo es la selva en la que vives? ¿O acaso tu mente viaja por ríos congelados y bufandas al cuello mientras estás tumbado en la hamaca? ¿Crees que hay ignorancia en relativizar todo? Es fácil, dices; y es estúpido, crees. ¿No te da miedo, hermano, que tus dogmas sean reducidos a simples cosas sin más, perdiendo volumen y banalizando todo tu ser? ¿No?
Aquellos hombres cuya consigna peregrina es un concepto altamente claro, una especialización de la idea; esos místicos que hacen de su verdad una verdad hacia el exterior que les sirva de coraza, para rodearse de lo que quieren escuchar... el concepto que manejan es claro: el engaño. Son ellos proxenetas del sufrimiento de la realidad, una maquinaria sin miramientos alimentada por su propio dolor. Acotan al mundo que tanto daño les infligió, de forma que terminan con la sana amplitud de miras. Tratan de aplacar la duda radical, la psicosis analítica. La duda por la duda, profiriendo al mundo un grito caótico, pues el mundo también aplasta a la otra cara de la moneda. Y lo único que nos queda es un movimiento constante, un flujo líquido como el que emana de las profundidades de la tierra, por y para siempre.
Sal al encuentro con escepticismo, duda de ti. Quiero ver cómo la mente rompe con el mundo tangible, ese que te obliga y te demuestra que la gravedad existe. Tírate de un rascacielos ardiendo, que pronto despertarás.
29 dic 2010
-textos- Antonin Artaud
tras hora,
18 dic 2010
31 oct 2010
29 oct 2010
1 oct 2010
Ein ruhiges Leben- Der Philosoph
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| (Una vida tranquila- El filósofo) |
27 sept 2010
Sin - Samuel Beckett -
Ruinas refugio cierto por fin hacía el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil. Rastro gris azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Apagado abierto cuarto lados a contracorriente refugio cierto sin salida.
Ruinas esparcidas confundidas a la arena gris ceniza refugio cierto. Cubo todo luz blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Nunca fuera más que aire gris sin tiempo quimera luz que pasa. Gris ceniza cielo refleja de la tierra reflejo del cielo. Nunca fuera más que este sueño incambiable la hora que pasa.
Maldecirá de Dios como en tiempo bendito cara al cielo abierto tormenta pasajera. Cuerpo pequeño rostro gris rasgos grieta y pequeños huecos dos azul claro. Rostros sin trazo blancor raso ojo sereno por fin ningún recuerdo.
Quimera luz nunca fuera más que aire gris sin tiempos ni un ruido. Rostros sin trazo casi tocando blancor raso ningún recuerdo. Cuerpo pequeño soldado gris ceniza corazón latiendo frente a la lejanía. Lloverá sobre él como en tiempo bendito azul la nueve pasajera. Cubo refugio por fin cuatro lados sin ruido a contracorriente.
Cielo gris sin nube un ruido nada móvil tierra arena gris ceniza. Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Gris ceniza alrededor tierra cielo confundidos lejanos sin fin.
Se moverá en el arena se moverá en el cielo en el aire la arena. Jamás si no el sueño hermoso no tener más de un tiempo que hacer. Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón latiendo ceniza solo en pie. Tierra cielo confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. En la arena sin impulso otro paso hacia la lejanía él dará. Silencio ni un aliento mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas.
Negro lento con ruina refugio cierto cuatro lados sin ruido a contracorriente. Piernas un solo bloque brazos junto a los flancos pequeño cuerpo frente a la lejanía. Jamás si no en el sueño desvanecido dejó de pasar la hora larga breve. Solo en pie pequeño cuerpo gris liso nada que supere algunos huecos. Un paso en las ruinas las arenas sobre el dorso hacia la lejanía él dará. Nunca si no sueño días y noches hechos de sueños otras noches días mejores. Revivirá el tiempo de un paso renacerá el día y la noche sobre él la lejanía.
En cuatro a contracorriente refugio cierto sin salida. Ruinas esparcidas.
Cuero pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Refugio cierto por fin sin salida esparcida cuatro lados sin ruido a contracorriente. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos nada móvil ni un aliento. Rostros blancos sin trazo ojo sereno cabeza su razón ningún recuerdo. Ruinas esparcidas gris ceniza alrededor refugio cierto por fin sin salida.
Gris ceniza cuerpo pequeño solo en pie corazón latiendo frente a la lejanía. Muy bello muy nuevo como en tiempo bendito reinará la desgracia. Tierras arena mismo gris que el aire el cielo el cuerpo las ruinas arenas fina gris ceniza. Luz refugio blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas. Frente al blanco sereno casi tocando ojo sereno por fin ningún recuerdo. Un paso más sólo solo del todo en la arena sin impulso él dará.
Apagado abierto refugio cierto sin salida hacia el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Jamás si no silencio como en la imaginación estas risas de la loca estos gritos. Cabeza por el ojo sereno no todo blancor sereno luz ningún recuerdo. Quimera la aurora que disipa las quimeras y la llamada morena.
Sobre el dorso él irá cara al cielo renacido sobre él las ruinas las arenas lejanías. Aire gris sin tiempo tierra cuelo confundidos mismo gris que la ruinas lejanías sin fin. Renacerá el día y la noche sobre él lejanías aire corazón relatirá. Refugio cierto por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena.
Frente al ojo sereno casi tocando sereno todo blancor ningún recuerdo. Jamás si no imaginación azul llamando en poesía celeste si no en imaginación loca. Pequeño vacio gran luz cubo todo blancor rostros sin trazo ningún recuerdo. Nunca fuera más que aire gris tiempo nada móvil ni un aliento. Corazón latiendo solo en pie cuerpo pequeño rostro gris rasgos invadidas dos azul claro. Luz blancor casi tocando cabeza por el ojo sereno toda su razón ningún recuerdo.
Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Silencio ni un aliento mismo gris alrededor tierra cielo cuerpos ruinas. Apagando abierto cuatro lados a contracorriente refugio cierto sin salida.
Gris ceniza cielo reflejo de la tierra reflejo del cielo. Aire gris sin tiempo tierra cielo confundidos mismo gris que las ruina lejanía sin fin. En la arena sin impulso otro paso hacía la lejanía él dará. Renacerá el día y la noche sobre él la lejanía el aire corazón relatirá.
Quimera luz nunca fuera más que aire gris sin tiempo ningún ruido. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos nada móvil ni un aliento. Lloverá sobre él como en tiempo bendito azul la nube pasajera. Cielo gris ni una nube sin un ruido nada móvil tierra gris ceniza.
Pequeño vacío gran luz cubo todo blancor rostros sin trazo ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo tierra cielo cuerpo ruinas. Ruinas esparcidas confundidas con la arena gris ceniza refugio cierto. Cubo refugio cierto por fin cuatro lados sin ruido a contracorriente. Nunca fuera más que este inmutable sueño la hora que pasa. Nunca fuera más que este aire gris sin tiempo quimera luz que pasa.
En cuatro a contracorriente refugio cierto sin salida ruinas esparcidas. Revivirá el tiempo de un paso renacerá el día y la noche sobre él la lejanía. Frente al blanco sereno casi tocado ojo sereno por fin ningún recuerdo. Rostro gris dos azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Sobre el dorso él irá cara al cielo renacido sobre él las ruinas las arenas lejanía. Tierra arena mismo gris que aire cielo cuerpo las ruinas fin arena gris ceniza. Rostros sin trazo casi tocando blancor raso ningún recuerdo.
Corazón latiendo solo en pie cuerpo pequeño rostro gris rasgos invadidos dos azul claro. Solo en pie cuerpo pequeño gris liso nada supere algunos huecos. Jamás si no en el sueño días y noches hechas de sueños otras noches días mejores. Se moverá en la arena se moverá en le cielo en le aire la arena. Un paso en las ruinas las arenas sobre el dorso hacia la lejanía él dará. Jamás si no silencio como en la imaginación esas risas de la loca esos gritos.
Refugio cierto por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena. Nunca fuera si no aire gris sin tiempo nada móvil ni un aliento. Rostros blancos sin trazo ojo sereno cabeza su razón ningún recuerdo. Jamás si no en el sueño desvanecido pasara la hora larga breve. Cubo todo luz blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo.
Apagado abierto refugio cierto sin salida hacía el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Cabeza por el ojo sereno todo blancor luz serena ningún recuerdo. Muy bello muy nuevo como el tiempo bendito reinará la desgracia. Gris ceniza alrededor tierra cielo confundidos lejanía sin fin. Ruinas esparcidas gris ceniza alrededor refugio cierto por fin salida. Jamás si no el sueño hermoso no tener más de un tiempo que hacer. Cuerpo pequeño rostro gris rasgos grieta y pequeños huecos dos azul claro.
Ruinas refugio cierto por fin hacia el cual de tan lejos por tanto falso. Jamás si no imaginado azul llamado en poesía celeste si no en imaginación loca. Luz blancor casi tocando cabeza por el ojo sereno toda su razón ningún recuerdo.
Negro lento con ruina refugio cierto cuatro lados sin ruido a contracorriente. Tierra cielo confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. Un paso más uno sólo solo del todo en el arena sin impulso él dará. Gris ceniza cuerpo pequeño salo en pie corazón latiendo frente a la lejanía. Luz refugio blancor raso rostros sin trazo ningún recuerdo. Lejanía sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil.
Piernas un solo bloque brazos junto a los flancos cuerpo pequeño frente a la lejanía. Refugio cierto por fin sin salida esparcido cuatro lados sin ruido a contracorriente. Rostros sin trazo blancor raso ojo sereno por fin ningún recuerdo. Maldecirá de Dios como en tiempo bendito cara al cielo abierto tormenta pasara. Frente al ojo sereno casi tocando sereno todo blancor ningún recuerdo.
Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón latiendo gris ceniza solo en pie. Cuerpo pequeño soldado gris ceniza corazón latiendo frente a la lejanía. Cuerpo pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Quimera la aurora que disipa las quimeras y la llamada morena.
Del relato , Sin. 1969. Samuel beckett.
31 ago 2010
Libreta ª
Q |
AÑO CERO.
libreta ª
Contaba yo, año aquel de mi recuerdo, con las ideas en general bien claras sobre lo referente a literatura. Sobre la condición de la voz, sobre el arrancar desde cualquier barra ceda, sobre la mesa la connotación, la forma apelativa y ciertas trampas más en las que solía creer. De llevar animales encima de la cabeza. ¡Papá! ¡Papá! – ¡suelta!, ¡no tires de la manga de la chaqueta!, ¿¡Qué quieres!? – ¡mira papa ese señor! Tiene encima una cacatúa tropical picoteándole la cabeza, ¡de veras! ¡Mira!– a ver… (Estos niños), qué dices, ¿que un hombre lleva el que?, ¿a ver dónde? ¡Qué dejes la manga, te he dicho! − ¡ahí papa! al final de la calle, donde el paso de peatón que difiere mucho de la típica imagen de un paso de peatón de Tokio en hora punta, se trata más bien de un paso de peatón de una cuidad cualquiera a cualquier hora, ese es el. El chico de la blusa roja. Ves papá, ¡¿lo ves ahora!? – ¡si claro! ¿Pero? … pero no se trata de un loro, se trata de pavo, un pavo real como los hay a miles en el paraíso de Mahoma, ¡es un pavo!, o acaso no ves la cola en forma de abanico y acaso no oyes su llamada, sus gloglotes –pero…¡pero antes había una cacatúa tropical que le picoteaba la cabeza, queriendo infligir daño, ¡era una cacatúa papá, yo la vi!, ¡Era como las que he visto contar hasta diez en los zoos! De acercar el dedo desde lo alto y aplastar todo esto. Dedo índice que se acerca para causar estragos en la historia. Baja desde el cielo encumbrándose como un dios que habré el bote de cristal con agujeritos donde estamos todos, nos sacude y agita, abatiéndonos a su gusto. De la suela cerca de la cucaracha boca abajo que se lleva las manos a la cara en pro de la prosopopeya moderna. El dedo pasa al lado de un viejo edificio que se derrumba al primer contacto serio con la realidad del autor. El dedo aplasta a continuación a padre e hijo, - se ve la sombra del enorme dedo sobre ellos- y un nuevo tirar de la manga para avisar a papá de la amenaza que se les viene encima. Papá, arto de tirones, levanta la mano para soltarle un bofetón sin poder llegar a dárselo pues instantes después mueren ambos espachurrados. Iconos de la impuría, color verde imperio. Luego la mano se cierra y tomando la forma de puño feroz se lanza para destrozar por completo la incompleta maqueta en miles de cachos absortos que irán a la papelera. Sentado en una silla de oficina y sin llegar a describirla, toma impulso hacia atrás con una mano apoyándose en el escritorio mientras con la otra termina de hacer una bola con la hoja en la que había estado trabajando. Todavía en movimiento hacia atrás, lanza en fuerza contraria hacia adelante la bola de papel apuntando hacía la papelera, mientras miles de flases estallan por todo el estadio acompañando el girar de la bola, que se acerca a cámara lenta hacia la basura. El público con el corazón en un puño contiene el aliento, otros tantos se llevan las manos a la cara ante tanta tensión para mirar por entre los dedos. El silencio se ve roto un poco con unos sonoros ¡uyyy!!! Al ver como la bola de papel rebota contra el aro ascendiendo un poco por el impulso del golpe pudiendo vérsela dirigirse lentamente hacia el centro de la papelera. Lamentablemente para cuando creímos que ya estaba dentro, ésta, con voluntad propia se dirigió hacia el otro lado de la papelera donde roso el otro borde. Con un nuevo ¡uyyy!!! , termino final antes de caer al frío suelo, dando así por perdidas las esperanzas de miles de creyentes en las buenas y aparentemente imaginativas historias. Donde la cara se te queda de tonto mirando en nubarrones la arrugada hoja de papel al lado de la atestada papelera.
(...)
Un extraño anheló de fatum retattun o un discurso sobre la belleza.
Es el recuerdo de aquel verano. El verano de las faldas lo titule, pues siempre ibas en falda. Estabas muy guapa con ellas ¿lo recuerdas? Hablábamos mucho sentados debajo del viejo árbol con pajas de trigo en la boca, mientras yo te metía mano y apartaba tus bragas un poco, para ver tu chochito, ¿lo recuerdas? Recuerdas como no te atreváis a mirarme a los ojos y yo me sentía en medio de ese todo en un discurso de lo bello. Bello era el no quitarte las bragas el tan solo apártalas con la falda doblada, todo bello. Recuerdo bien como el brazo izquierdo se me cargaba, de tanto aguantar la prenda para poder tocarte. Me excitaba mucho la sensación del brazo rígido en conjunto con el tocarte de la otra mano el coño. Me excitaba intentar apartar bien los labios para ver el clítoris y no poder hacerlo del todo bien, pues si utilizaba la otra mano la braga se cerraba y tú diciéndome que si quería te la quitabas,- ¡no!- te increpaba yo, -déjate las bragas, no ves que es un discurso sobre lo incomodo en lo bello.
De esas tardes volviendo cantador a casa (de la felicidad a velocidad de crucero) con las piernas largas y finas que me desequilibraban de un modo tan chalado, tan feliz, como ahora. Si algo me pasa no olvides lo que te digo ¿vale? Estábamos sentados en la mesa con tus padres, escuchando lo que el gilipollas dos ideas de tu padre comentaba y yo poniendo cara de concentrado con la mano en la barbilla, el ceño fruncido todo bien dispuesto, todo planificado. Era el olor de uno de esos dedos tan cerca de la boca que me percate que olía a mierda pues no me había lavado bien las manos y lo mucho que eso me gusto. La belleza interior del momento mezclándose con el bello exterior; tu padre sumergido en su discurso sobre política mezclándose en el olor de la mía, mi mierda, perfumando las palabras, sembrando por doquier ese momento de belleza. ¿O acaso esto no ha pasado aun? Escribo digo escribo miento. Ya lo has dicho. Escribo digo escribo miento.
27 jul 2010
Ralph Waldo Emerson
Refrenad la falsa hospitalidad o los falsos afectos. No viváis para estar a la altura de esas personas engañadas y engañosas con las que entablamos relaciones. Decidles: ay; padre; ay, madre; ay, mujer, hermano, amigo, hasta el día de hoy he vivido con vosotros con arreglo a falsas apariencias, pero de ahora en adelante pertenezco a la verdad. Sabed que a partir de este momento no obedeceré ninguna otra ley que no sea eterna. No tendré alianzas sino vecindades. Me esforzaré por alimentar a mis padres, sostener a mi familia, ser el fiel marido de una sola mujer, pero cumpliré estas obligaciones de un modo nuevo y sin precedentes. Recuso vuestras costumbres. Debo ser yo mismo. No puedo quebrantarme más por mí, o por ti. Si podéis amarme por lo que soy, seremos más felices. Si no podéis, trataré incluso de merecerme vuestro amor. No ocultaré mis gustos ni mis aversiones. Creo hasta tal punto en que lo profundo es sagrado, que ejecutaré sin vacilar lo que me regocija íntimamente y lo que el corazón me dicta. Si sois nobles, os amaré; si no lo sois, no os deshonraré ni me deshonraré a mí mismo al dedicaros una atención hipócrita. Si sois sinceros, pero no interpretáis la verdad del mismo modo que yo, confiaros a vuestros compañeros que yo buscaré los míos. No obro de este modo por egoísmo, sino por humilde y sinceramente. Aunque hayamos sido rehenes de la mentira durante mucho tiempo, en mi interés tanto como el tuyo y el de todos los hombres quiero vivir ahora en la verdad. ¿Os suenan duras estas palabras? Pronto amaréis lo que prescribe vuestra naturaleza, lo mismo que la mía, y, si nos ceñimos a la verdad, ella nos llegará a buen puerto. Pero de ese modo podéis causar dolor a vuestros amigos. Es cierto, pero no puedo permitirme vender mi libertad ni mi poder para salvar su sensibilidad. Además, ¿quién se asoma a la región de la verdad absolutamente? Entonces, me darán la razón, y me imitarán.
El vulgo piensa que tu rechazo de los criterios al uso significa el abandono de cualquier norma y la impugnación de cualquier ley moral; y el sensual impúdico apelará a la filosofía para enmascarar sus desmanes. Pero la ley de la conciencia es perseverante. Hay dos confesionarios ante los que nos queda más remedio que acudir a descargar nuestras conciencias. Puedo dar cuenta de tus obligaciones de un modo directo y reflejo. Considera si has cumplido con tus relaciones, ya sean madre, padre, primo, vecino, conciudadanos, gato o perro; piensa si alguno de ellos te puede reprochar algo. Mas puedo incluso eximirme de ese criterio reflejo y hacerme concesiones. No así ante el círculo perfecto de exigencias de las que yo mismo me rodeo. En dicho círculo se niega el título de obligaciones a muchas que pasan por tales, pero si puedo salir airoso de ese tribunal, estoy autorizado a no atenerme al código popular vigente. Si alguien imagina que esta ley es laxa, que obedezca su mandato un día. Por que verdaderamente éste exige algo de divinidad en el hombre que ha deshecho de las justificaciones habituales y se ha aventurado a confiar en sí mismo como maestro. ¡Elevado ha de ser su corazón, fiel su voluntad, clara su mirada, para que pueda empeñarse de veras en ser él mismo su propia doctrina, sociedad y ley de modo que un simple propósito sea para él tan inquebrantable como férrea es la necesidad para los demás!
Cualquiera observador que analice las características de lo que suele denominarse sociedad actualmente, convendrá en la necesidad de una ética como ésta. No parece sino que se ha extraído el nervio y la entraña del hombre y que nos hemos convertido en un montón de abatidos y timoratos llorones. Nos atemoriza la verdad, la fortuna, la muerte, y nos tenemos miedo unos a otros. De nuestra época no surgen individuos excelentes y completos. Necesitamos hombres y mujeres que renueven la vida y nuestra condición social, pero lo que encontramos son, en su mayor parte, temperamentos insolventes, incapaces de satisfacer sus propios deseos, con ambiciones desproporcionadas a sus fuerzas, y que se rebajan a mendigar noche y día, insistentemente. Nuestra administración de la casa es menesterosa, así como nuestras artes, ocupaciones, matrimonios; la religión no la hemos elegido nosotros sino la sociedad. Somos soldados de salón. Rehuimos la abrupta batalla del destino, donde brotan las fuerzas.



















