3 feb. 2010

Sonata para un buen hombre


Juguemos. Otoño. Las ramas están incultas, desnudas, veo en todos  sitios cables, que oyen lo que digo, lo que haré. Las ramas. Las hojas secas. El mirar hacia arriba y llorar.
Sonata para un buen hombre;
Anette te quiero ¿y tu que quieres? Anette, porno. No tengo nada que asentir.
Por la playa va un hombre, que trota. Alfalfa. El hombre que quiere mantenerse, cuidar la forma. Son más de 65 años de música. Suena el violín, lento, amargo. Se para, estira un poco y espera apenas tres minutos para meterse en el agua. Sale. Su corazón se para, yo lo sabia, se muere. Veinte minutos de maniobras cardiovasculares, el hombre se muere. Nino, nino, nino ¿Quién es este hombre? Llega el juez y firma. Alfalfa. La gente sigue y que bello, la gente sigue. Uno y no más. Se paran en la  avenida al ver tres agentes al lado de algo con una manta por encima. Yo duermo, no me lo perdí, lo oí todo. La gente, qué rica la gente. Hacen falta más muertos. Y el borracho grita; ¡hay que vivir la vida! Ya no teme al frió del invierno. Anette; sonata para un buen hombre.
John Table
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