31 dic. 2012

La mala luz- no está nunca muy lejos.


Hay razones para el pesimismo, pero por eso es tanto más necesario abrir los ojos en medio de la noche, desplazarse sin descanso, ponerse a buscar luciérnagas.    

Georges Didi-Huberman.   Supervivencia de las Luciérnagas 




Y, ante todo, ¿han desaparecido verdaderamente las luciérnagas?
¿Han desaparecido todas? ¿Emiten aún- pero ¿dónde?- sus maravillosas señales intermitentes? ¿Todavía en alguna parte se buscan entre sí, se hablan, se aman, pese a todo, pese al todo de la máquina, pese a la noche oscura, pese a los reflectores feroces?

Je est un autre (yo es otro)


15 dic. 2012

El Agrimensor contra el Replicante

                                       John Table

21 nov. 2012

Franchutes de mierda, auténticamentes falsos



 Hablar de lø que nunca va ser
Elementalmente prognosis...
  (silenciar del tødo)

 ~Marasmo espiritual irremisible~

                                                                               << Estas søñando>>
                                                                                           !Sueñas...! Nø abras los ojøs.

Le Monument continu (1923)





29 oct. 2012

30 sept. 2012

masa << lumínica >>




Mirad la obra que se representa, está claro quién saldrá desdichado de todo esto. Desde los asientos se ve claro la respuesta. Día a día la función se representa y el actor no se desvincula de su personaje y no deja de trabajar para un/el público que cargado de mierda viene a verlo fracasar.  El guión permite su existencia, le atrapa. Llegamos a uno de los momentos cruciales de esta obra irrepetible. Un cuervo vuela por el escenario y al pasar cerca del actor el ave sufre un infarto cayendo desde lo alto sobre la cabeza del actor golpeándola con la fuerza necesaria para dejarlo sin sentido. El actor permanece durante unos minutos inconsciente y se levanta aturdidamente poco a poco preguntándose qué ha pasado. Mira a su alrededor y ve al cuervo que yace cerca suyo. Lo toca. Aún desprende calor. Posee una gran belleza – piensa el actor-. ¿Dónde estoy? ¿Qué soy? La niebla del escenario acentúa la confusión.  Tal es su confusión que se enfatiza la idea de que uno puede ser cualquiera cosa. Desovar huevos, mudar la corteza y esas cosas.
La niebla se disipa y entiende que su ser nada tiene que ver con el chico de los álbumes, los álbumes de mamá. Mamá muerta…Sacrosanto mamá muerta y el público hablando del paleolítico como si mi madre fuera solo huesos. (Reza) Versa sobre esto y aquello, de recordar guiones, de mirarse en el espejo y ver videos de sus bodas. Se percata de lo loco que es pensar que esos trozos de celuloide le representen o de que el reflejo del espejo tenga que ver algo con lo que es… entiende perfectamente que esas cosas le han robado el alma, su identidad. Jamás me dejaré sacar una foto, ese no soy yo. Es absurdo. Es irreal. Es una datación que busca alejarme de mismo. Yo no soy ese. Veo mis recuerdos con mi cara recortada, sacada de uno de los muchos álbumes de mi casa. Esa cara la cojo y la pego con celo sobre los recuerdos una y otra vez. Es posible apreciar el celo que la pega y que solapa tantas cosas. Sobre mis recuerdos, esos planos, ese vídeo de mi treinta dos cumpleaños. Ayer fui como tú, me he estado matando todo este tiempo. Asiente la presencia del público. Os pido que no aplaudáis. Os pido que os marchéis a casa sin más, coged vuestras chaquetas, bufandas, gorros y volver caminando a casa. Es muy posible que vuestros hijos estén muertos.     ¿Acaso no me podéis oír? - sonido de miles de espejos rotos-
Vuelvo y lo repito. No se puede aplaudir.
Es un acto.
Una jaula se vacía.
Las tenues luces que se estaban utilizando hasta el momento se apagan.  Un potente foco de luz se enciende en el centro del escenario. La luz alumbra una maciza mesa. Luego alumbra a un señor que está sentado en segunda fila. Se apaga un instante y se para en una señora muy gorda. El foco se apaga y la mujer se levanta de su asiento. Lleva una blusa roja. Año cero. La gorda comienza a cantar mientras se proyecta un vídeo de ella comiendo espaguetis en una inmensa pantalla situada en el escenario. La vemos comer en la misma mesa que antes pudimos vislumbrar. Come los espaguetis con las manos y los engulle como si se tratara de un cerdo. Delicadamente polisémico. Su ropa se llena de tomate y pasta. Soy una cerda dice mientras come aun más rápido. Termina de comer y se saca los pechos con los que rompe el plato. Sus pechos son enormes. Agarra los pechos con la manos y con la fuerza de un martillo caen sobre el plato que tan solo puede hacerse añicos. Un hombre se le acerca por detrás y le dice que desde siempre le han gustado las mujeres con mucha carne, que le encantan los panderos enormes, inabarcables, dice unas cuantas palabras más entorno a esto. Comienza a excitarse. Se frota los testículos. La mujer permanece como un estado de hipnosis. Su cabeza inclinada hacia atrás con la boca abierta y sus ojos en blanco. Se ha comido cuatro kilos de espaguetis y no puede apenas moverse, tan solo emite un sonido animal, proveniente de su garganta. El hombre saca un revolver y le pega un tiro en toda la cabeza. De la cabeza salen espaguetis.
La mujer que hasta ese momento continuaba cantando de pie durante la proyección cae como si el disparo de la pantalla la hubiese alcanzado en la realidad. El silencio y la oscuridad que se cuestionan el tipo de comunicación que hacemos y como muchas veces escarbamos en la realidad buscando ampliar nuestra propia voz. Agarramos el micrófono y decimos cosas. Grabamos nuestra voz y la oímos. ¿A quién te diriges? El público llega al rato, el volumen les atrae. El público siente esa voz como suya. Todo ornato se debía evitar, decíamos.
La oscuridad, tal cosa no existe. Cincuenta potentes focos se encienden en el escenario apuntando al público que se ve cegado. El actor aprovecha y se sitúa cerca de la mesa. Se dirige nuevamente hacia ellos. A contra luz.
Mi voz (…) ya no me queda mucha voz, le he ido puliendo en este repetir de mi discurso. Aforadamente, sin pausa. ¿Por qué estas barreras? Triste en su repetición era pronunciada una y otra vez, noche tras noche puliendo mi voz. Estoy abatido, orgánicamente quemado. Son muchas las veces que me habéis visto fracasar, triunfar. Esta no es la forma. Sois crueles sin duda tanto o más que yo o el hijo de perra del narrador. Agentes pasivos de la comunicación, agentes al servicio del crimen. Las luces que nos impiden comunicarnos son las luces del teatro, capa a capa, añadiendo lodo y fango. Es terrible. Sois como yo. Unos meros actores. Una amorfa ampliación oral. ¿Cuándo mataremos a los que tenemos que matar? Asentid conmigo: el enemigo habita cerca, soy yo y es él. La voz es el enemigo. Las voces son el enemigo. ¡Silencio! La zozobra cultural… El narrador es a quien debemos aniquilar. Matar al dictador siempre relaja. El arremete contra los muros y los controla. El los tira y los construye. El fundador de la vanguardia… No le tengáis miedo. ¿El simbolismo le protege? – Decís- sí es verdad pero… pero podemos llorar, siempre podemos llorar. El ocaso que vemos en la pantalla.  El amanecer que disfrutamos. La zozobra mental siempre. ¿Un ornato creado por todos no? Mi voz contra la vuestra. Un enfático esfuerzo por delimitar mi/tu realidad. Pura mierda. Silencio. Mañana es sábado.
Vuelvo y lo repito. No se puede aplaudir.
Es un acto.
Una jaula se vacía.
Difundid mi mensaje.
Las luces que apuntan al público se apagan y se enciende unas agradables y uniformes luces. ¿Qué nos enseñan estas misericordiosas luces? ¿Qué tenemos en el teatro? ¿Qué nos queda?
La voz esta quemada, harta de hablarle a la humanidad y harta la humanidad de las voces mesiánicas. Ayer fui… Fui tu. Tanta saliva. Ahora que la gente se ha ido y no queda nadie a quien dirigirme hablaré con el corazón a todo pulmón… ¿Es eso lo que siempre ha faltado no? ¿Podéis oírme por el amor de dios? ¿Hay alguien en la sala?  
SILENCIO
LLOREMOS.
LLORO.
LLORAMOS.
Consagrando la explotación de la realidad sacaremos fotos a las lágrimas.
Una manera de no vivir, de resignarse. Dejar la voz en manos de la narrativa. Adhesión inactiva de un máximo grupo de gente.

6 sept. 2012




A pie de página. Ahora que todos estamos locos, taimados, vuelve a mí. El libro pasa de mano en mano, son muchas manos arropadas por la manga de la chaqueta, desdibujando en colores grises, paulatinamente las manos. Las manos se precipitan y cierran el paso a la vista sin poder saber hacia dónde se dirige el libro. Pasa por manos que pertenecen a un cuerpo que está de pie. Pasan por manos sentadas y por manos lacadas.  Difuso, humo, café en Paris. El libro sigue una secuencia con forma de ocho. Manoseado, olido, prestado, en descredito de comentar lo que uno opina con la idea permanente de conectar con vuestra verdadera filosofía del autor. Un libro escrito. Como sabéis cada mano es única, llena de detalles que la hacen única. Un hombre que piensa en manos es un fallo. Hambre, hombro, hombre.  ¿Dónde está el libro? No ha podido salir pues la puerta se sitúa lejos y cerrada. El camarero llega con el paño doblado en su brazo para limpiar la mesa. Nos pregunta que queremos. Al final del proceso el libro vuelve a la mesa de la que salió transformado en cenicero. Lo cierto es que se fue por la puerta de mano en mano, formalizando muchas cosas. Pero uno no podía saberlo estando sentado entre la muchedumbre, entre las copas y dado que el primer objeto que llego a la mesa después de la salida del libro fue el cenicero no nos quedo otra que asimilar que el libro se había transformado en eso, por voluntad propia a lo largo de un proceso sumarial, dentro de un puto café de imbéciles poetas y un montón de gafas de escritores que narran, que se atreven a narrar sobre el cuerpo-prosopopeyico donde caen las cenizas, abajo la metáfora. 

5 sept. 2012

Disculpe una vez más que mi carta sea tan corta


  • Sentirme ser, el feto que habita en la montaña, acurrucado en una seca y pequeña cueva.  

                          John Table

6 ago. 2012

Cumbres inmediatas - Contra la primacía del futuro sobre el presente-


                << Mañana será otro día >>…,
                      Que debe de ser hoy, ¿no?

Los rayos de luz entraban en la habitación con suma limpieza, provenientes de la reflexión en los altos rascacielos de latón. El gran baluarte de luz que tanto les gustaba a los milenaristas. Afuera unos vientos inmisericordes azotaban todo. El viento era amplificado por un sinfín de megáfonos. –Bombardeo informativo en novísimos ruidos-. Las contadas ocasiones en que no soplaba se reproducían cintas con el sonido del viento levantando granos de arena en el desierto.
La habitación pasado un tiempo se convirtió en su refugio más seguro. Los paseos por los jardines del palacio pronto disminuyeron.  Para llegar al despacho, un largo pasillo con moqueta. Más abajo y más abajo aun, la vieja mina convertida en túnel secreto. Pasadizos apuntalados esperando grandes sucesos.  El gran salón. En esta habitación hay muerte. 1880. Su mente como una franja de costa; cretácica, árida. Su amplia frente un acantilado enfrentado contra lo eterno y lo efímero.

Está habitación por si sola es como una vieja abadía. A la vaciedad de las descripciones minuciosas un salón cuya especialidad es la taxidermia.
No quiero acometer de forma que la habitación se quede anclada en un simple edificio. Está prohibida la decadencia. Volviendo a 1880 ahora 1888. Han pasado ocho años. 1888. El énfasis se hace en que todo sucede aquí y ahora.
 ¿Qué regusto nos ha quedado después de tanto tiempo? 
 -Terrinas vacías y platos sucios por los suelos-
 ¿Cuál era la consigna?
   -¡El estertor! - gritaban los hombres que intentaban derribar la puerta.
¿Hacia dónde mirar y de qué forma perseverar?
Ítaca está lejos!- gritaban desde dentro de la habitación, anhelosos de concluir.


 Tierra Sepulcro Rabia
La imagen de la habitación con su figura acostada en la cama como esperando. Repesando esa imagen de sí mismo a cada instante. Proyectándose desde fuera. Viendo a un joven tumbado en la cama con los brazos debajo de la cabeza mirando hacia el techo. Viéndose. 
De modo que acostado en la cama como se encontraba ahora mismo, durmiendo. Se contemplaba desde una esfera interna. Se pudo ver a sí mismo en el sueño llegando a la vieja imagen de entender el cuerpo desde fuera. La proyección del alma-cámara.
No te pronuncies aun. A su debido tiempo la corteza muda.
-   Dime si esos ojos no poseen la diversidad, la amalgama entre lo que la selva es y lo que subyace debajo de la corteza -
Aun abarco algo dentro de mí en ellos. Será mejor correr la cortina para que no entre la luz. He de estar a solas en la oscuridad.

-   Todas las mujeres son llamadas Madres.  Todos los dictadores también-  Inaprehensible.
Cuando profiero en mi fuero interno: ¿A quién le gritas? ¿A quién? ¿A ellos, para te oigan? ¿A ti mismo para situarte? ¿A quién cojones le estas gritando ahora mismo? <<Él mismo lo dijo>>

Enfrentémonos con toda la cháchara discursiva sobre el abrir la puerta para ver a la vieja tortuga boca arriba, momento en el cual la bandeja de plata caerá al suelo del gran salón. Cayendo de la sorpresa y el tormento, vertiendo con esta la copa de vino que transportaba, desparramándose en la moqueta sin llegar a ser nunca algo parecido a la sangre. Rápido desde la pena cabalgaremos hacía un profuso odio. Odio al esfuerzo de la vieja tortuga de darse la vuelta. Odio, a los pliegues del cuello de la tortuga y molestos con lo poco brillante de esos tristes ojos. Habremos obtenido la fuerza para serrar su caparazón y quemar su interior no sin antes bailar con el desnudo cuerpo.

 Sujeta la noticia con alfileres, vuelta a cabalgar. Pienso que no atendí a todo con comprensión, a la versión esterlina que se pronuncia a favor de la integración como el gran parámetro al que asirse a la realidad, desde el mismo parámetro desde el que la volveremos destruir, arguyendo lo liquido de la realidad que nunca se pronuncio a favor de ser amiga de nadie. La veremos irse. Bailaremos con ella sabiendo de la atrofia simbólica de la nada, eso que no entendemos, que no integramos y casi seguro que sin existir integración, profunda comprensión y empatía más allá de lo simbólico lo situaremos como un código que vive en la mera representación, ajena en la base a nosotros; los comensales de aquel banquete que sólo podemos imaginar. Los comensales de un banquete que sólo pueden  imaginar su cena(…)Sabemos de su amorfo sentido, de su glándula pineal, que le daremos forma y falso peso al código abierto afirmando al mismo lo imposible de la nada, de su representación mientras nos pegamos un tiro con la otra mano en el pie diciendo:

        -He aquí, eso que nada es -


Nos tocamos la piel y es como si fuera la corteza terrestre, decimos. Pura fanfarria.
A la vaciedad de las descripciones minuciosas donde la garganta se ahoga, saldré al paso. Hablare de lo soy, desde mi pequeño cuarto, desde la premisa de un código cerrado como es la letra. Lleno de agotamiento orgánico, capa a capa. Una capa de análisis, otra capa de sentir y volver a revaluar mi alma-cámara, a amar tantas cosas desde cierta integración y otras de la materia-detritus que produzco al intentar integrar lo vivido. También de vivir muriendo o algo de esa puta mierda y como no, el fastuoso poder del autoengaño.  Otras capas de falsedad que produce plasmar lo sentido en letra, pues a ratos se puede creer que atravesaran las otras capas para ir a un tipo de lecho arenoso.  Mis acciones nunca serán justas, no quiero estar del lado de los que saben con certeza que sus acciones son justas… ¡Sed justos os digo!  Ahora me esfuerzo para que lo que ahora me toca vivir se desprenda de toda aparente cabal idea de que tarde o temprano eso que acontece me servirá para más adelante. Esa y otras aniquiladoras ideas sobre un tipo de futuro matan la posibilidad de integrar, de sentir por un momento el confuso ser en el que habita uno mismo y mis semejantes. Ya lo sé, estamos sedientos y podridos  pero en parte porque se potencia en demasía la idea de que entendemos lo que somos, desde el cual crece todo un universo “solido” de representaciones de la realidad y una vez que  creemos obtenerla estaremos en la fatal cadena que se nutre de lo que parece ser una representación de lo que vemos, olvidando casi por completo esa aparente datación de… una de tantas, para meternos en su flujo o mejor dicho ser absorbidos por este flujo desde el que podremos recitar algo pero absorbidos por algo mucho mayor.  Capa a capa dentro de la incrementación del potencial, de un tipo de realidad donde nos obligaron a representarnos o nos dejamos representar; <<La represión es real y por lo tanto tenemos que partir desde está para dirigirnos hacía la no represión. >> 

 No quiero ser aplastado por lo orgánico. Deseo tener fuerzas para convivir con lo mental y lo orgánico. Deseo tener fuerzas para pulir el peso excesivo de aquello que lo ha cogido. Es mi caso.


Apoyamos este mundo diciendo que no lo hacemos. La discontinuidad, la deformidad. Sígueme a mí y se palabrea a si misma dentro de mí, en el junta palabras.

25 jul. 2012

¡Fuera de ahí, chucho!




Siento el prisma vespertino, mirando todo eso. Queriendo ver en esa imagen el gen recesivo, la idea de que el lenguaje proviene de la imagen. La lengua tuvo que ser imagen antes que nada. Si miras a tu alrededor veras eso en lo que creo. Si ves la mosca golpearse contra el cristal repetidas veces lo veras. Lo que sucede da pie a las palabras. Las acciones nos permiten poder lucubrar. No desde esta forma podemos afirmar que entendamos lo que vemos. También ocurre que la fuerza de lo que percibimos acaba por aplastarnos, nos da. Sus fuerzas hipnóticas, emotivas dan un tipo de lenguaje. Escribamos entonces lo que vemos.

¡Fuera de ahí, chucho! 

En la encrucijada el perro ladra mirando hacia todos lados pues su cola le parece ajena, peligrosa

       A seguido de B, siempre.
-          (A)Figúrese; “Glass”, sonando cristal.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Sugar, sugar.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Acatar la mente le digo.
-          (B)Usted se refiere a ampollas y pústulas
-          (A)Mire, para poder seguir en la vida tenemos que tener algo… como desovar huevos.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Bien. Sigamos con el experimento.
-          (B)De acuerdo.
-          (A)Dice usted cosas, para declarar la guerra, aquello de necesitar un lenguaje, el gran peligro del lenguaje esta en sus fuerzas hipnóticas, emotivas.
-          (B)¿Dónde queda la dualidad del hombre?
-          (A) Je suis là (estoy aquí)
-          (B) ¡¿Pero habla usted francés?!
Cerremos la puerta de tanto ruido. Con un seco ruido se serró. Je suis las. (Estoy cansado) 


3 jul. 2012

(...)




Oleaje de frufrú 

18 may. 2012

Paul Mann en The Theory-Death of the Avant-Garde


La muerte es necesaria para que todo pueda ser repetido, y el obituario es una forma de negar que la muerte llegó a ocurrir. Bajo la apariencia de la necrológica, los artistas y los críticos continúan exactamente como antes, recuperando indefinidamente diferentes formas, fabricando indefinidamente productos críticos cada vez más penosos […] La muerte de la vanguardia es una vieja noticia, ya acabada, no merece más discusión; pero aquellos que piensan así todavía no han empezado siguiera a pensarlo. No hay post: todo aquello que clame así, ciegamente repite lo que piensa que ha dejado atrás. Sólo aquellos que deseen permanecer en la muerte de la vanguardia, aquellos que cesen de intentar ahogar el silencio de la muerte con el ruido de la producción neocrítica, tendrán la esperanza de oír lo que esa muerte articula. 

12 may. 2012

Prefoliación circinada





La estampida, en la derrota el polvo se levanta aun más alto. Para cuando no exista la derrota todo será fino polvo intergaláctico a la espera. Cada cosa hecha añicos. Tu cuerpo polvo, tu casa polvo, la ciudad polvo, tus credenciales polvo, el polvo movido por el aire, la tierra aplastada escupiendo fuego.

El mundo nada. Detritus un sueño. En este sentido las voces mesiánicas son horrendas al igual que la idea de derrota lo es en casi todas sus formas. Pronúnciate en contra, di no al dualismo. Abraza la versión esterlina.  El ocaso, el apocalipsis, la hecatombe, el juicio final…problemas, problemas de los vivos.
 La idea de pensar en el futuro con su final es inútil, no te atrapes en esto. Ha de llegar y desde luego te olvidaras y te perderás para siempre instantes después cuando todo tu ser se apague.  La vida no es una molestia en este sentido. Camino por las calles ahora sin pensar en el polvo que está será. Lo siento. Tan solo has de sentirlo un par de veces con mucha intensidad. Tocar cosas y pensarlas muertas y frías. El muerto. Ese niño muerto, esa casa muerta.  Toda esta calle una duna de escombros sin vida. Sentido esto toca volver al instante pues ya has comenzado a masticar y a no estar alejado de la vida. Has inoculado una parte fundamental a la vida; el polvo. Barre la casa y encontraras la máxima elevación de la filosofía griega. Vete al baño y mírate en el espejo, reflejo. ¿Reflejo?  Vuelve al ahora. ¿Todo es banal?  Ratifica lo sabido diciendo y interiorizando la respuesta a esta pregunta. - ¡No! , todo no es banal-.   Grita invariablemente y di por siempre una sola palabra. No te atrevas  a decir otra cosa ante los demás. Se persistente en utilizar esa palabra para todo lo que quieras expresar. 100 gramos de jamón cocido serán: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa,…repítelo hasta que los que te rodean sucumban.  El nombre de mi madre será: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa.  Podemos intentar situarnos ante cada etapa de la vida como intuyendo que dirás sobre ella, ahora años después. Juzga lo que dices, haces y ensalzas para descubrir que quiere decir la mente sobre su siguiente paso.  Júzgate como si pudieras ver todos los álbumes de tu  vida. Yo por mi lado ya no hago esto pero te invito a hacerlo en pro de cualquier cosa. Alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa. No puedo sucumbir. Debajo de cada piedra se mastica algo. Agárrate los genitales. Escupe cerveza. Eres un mierda. Piénsate bailador, imagínate bailador totalmente rígido. ¡Cállate! ¡Cállate para siempre Stuart Mill! Continua con el baile mental pero no te calientes con tus chorradas. Ve a la calle y di que estás loco. ¿Eres sensible? ¿Te enseñaron a serlo? ¿Te enseñaron a no serlo? ¿Pero quién coño eres? 
El reflejo contrario de revés visualizando una historia, un determinado baile, un determinismo ejecutado en la boca besando muchas cosas, pensando profusas cosas. Charlando. Sin existir de veras en un lugar concreto. Volviendo al cadalso puesto que no has comprendido nada, ni lo pretendiste. (Risas)  Ahora te tienes que ir. Muere para siempre diciendo frases que son sentencias emotivas. Elevadas mucho, puesto que no sabes hacer otra cosa para poder comprender. La rabia es un grito que resuena a sentencia. La sentencia pétrea golpeada por el escoplo viendo como  por causa mayor se va.  El árbol centenario que se muere frente al niño. Otra galaxia. Otra protuberancia cultural, otra imagen metafórica-destructiva. Capa a capa, geológismo.

12 abr. 2012

La neblina de papel de arroz



La neblina de papel de arroz

 En la cara diminutas venas de las que se desprende la imagen de una fina y larga lombriz, que se mueve permitiendo apreciar sus órganos en movimiento. Las manos escavan y terminan por hundir por completo al cuerpo. Avanza poco a poco acariciado por las raíces menudas de las zanahorias. Se pronuncia sobre la teoría de los espejos pero nadie le oye. No le huelen, nadie le oye. Con una sonrisa imperceptible vacila sobre otro tipo de cosas.

¿¡Basta con quedarte con un acre y mirarlo bien!? - ¡Sí!... ¡Sí basta!-(Mientras va retrocediendo.)



1 mar. 2012

CLICK!!!

click!!!

26 feb. 2012

Ad hoc

En la pantalla se ve un lavamanos lleno de agua. El tapón es levantado por una mano de porcelana y el agua comienza a bajar por el agujero formándose un pequeño pero visible remolino. El desagüe poco a poco se transforma es un ano marrón un poco abierto por donde continúa bajando el agua. Al bajar toda el agua un rostro se acerca y besa al ano. Luego pronuncia las palabras capitales. “DEJEMOS DE VERIFICAR LA REALIADAD EN EL REFLEJO DE OTRAS IMÁGENES"