Extracto del ensayo: Confianza en uno mismo
Refrenad la falsa hospitalidad o los falsos afectos. No viváis para estar a la altura de esas personas engañadas y engañosas con las que entablamos relaciones. Decidles: ay; padre; ay, madre; ay, mujer, hermano, amigo, hasta el día de hoy he vivido con vosotros con arreglo a falsas apariencias, pero de ahora en adelante pertenezco a la verdad. Sabed que a partir de este momento no obedeceré ninguna otra ley que no sea eterna. No tendré alianzas sino vecindades. Me esforzaré por alimentar a mis padres, sostener a mi familia, ser el fiel marido de una sola mujer, pero cumpliré estas obligaciones de un modo nuevo y sin precedentes. Recuso vuestras costumbres. Debo ser yo mismo. No puedo quebrantarme más por mí, o por ti. Si podéis amarme por lo que soy, seremos más felices. Si no podéis, trataré incluso de merecerme vuestro amor. No ocultaré mis gustos ni mis aversiones. Creo hasta tal punto en que lo profundo es sagrado, que ejecutaré sin vacilar lo que me regocija íntimamente y lo que el corazón me dicta. Si sois nobles, os amaré; si no lo sois, no os deshonraré ni me deshonraré a mí mismo al dedicaros una atención hipócrita. Si sois sinceros, pero no interpretáis la verdad del mismo modo que yo, confiaros a vuestros compañeros que yo buscaré los míos. No obro de este modo por egoísmo, sino por humilde y sinceramente. Aunque hayamos sido rehenes de la mentira durante mucho tiempo, en mi interés tanto como el tuyo y el de todos los hombres quiero vivir ahora en la verdad. ¿Os suenan duras estas palabras? Pronto amaréis lo que prescribe vuestra naturaleza, lo mismo que la mía, y, si nos ceñimos a la verdad, ella nos llegará a buen puerto. Pero de ese modo podéis causar dolor a vuestros amigos. Es cierto, pero no puedo permitirme vender mi libertad ni mi poder para salvar su sensibilidad. Además, ¿quién se asoma a la región de la verdad absolutamente? Entonces, me darán la razón, y me imitarán.
El vulgo piensa que tu rechazo de los criterios al uso significa el abandono de cualquier norma y la impugnación de cualquier ley moral; y el sensual impúdico apelará a la filosofía para enmascarar sus desmanes. Pero la ley de la conciencia es perseverante. Hay dos confesionarios ante los que nos queda más remedio que acudir a descargar nuestras conciencias. Puedo dar cuenta de tus obligaciones de un modo directo y reflejo. Considera si has cumplido con tus relaciones, ya sean madre, padre, primo, vecino, conciudadanos, gato o perro; piensa si alguno de ellos te puede reprochar algo. Mas puedo incluso eximirme de ese criterio reflejo y hacerme concesiones. No así ante el círculo perfecto de exigencias de las que yo mismo me rodeo. En dicho círculo se niega el título de obligaciones a muchas que pasan por tales, pero si puedo salir airoso de ese tribunal, estoy autorizado a no atenerme al código popular vigente. Si alguien imagina que esta ley es laxa, que obedezca su mandato un día. Por que verdaderamente éste exige algo de divinidad en el hombre que ha deshecho de las justificaciones habituales y se ha aventurado a confiar en sí mismo como maestro. ¡Elevado ha de ser su corazón, fiel su voluntad, clara su mirada, para que pueda empeñarse de veras en ser él mismo su propia doctrina, sociedad y ley de modo que un simple propósito sea para él tan inquebrantable como férrea es la necesidad para los demás!
Cualquiera observador que analice las características de lo que suele denominarse sociedad actualmente, convendrá en la necesidad de una ética como ésta. No parece sino que se ha extraído el nervio y la entraña del hombre y que nos hemos convertido en un montón de abatidos y timoratos llorones. Nos atemoriza la verdad, la fortuna, la muerte, y nos tenemos miedo unos a otros. De nuestra época no surgen individuos excelentes y completos. Necesitamos hombres y mujeres que renueven la vida y nuestra condición social, pero lo que encontramos son, en su mayor parte, temperamentos insolventes, incapaces de satisfacer sus propios deseos, con ambiciones desproporcionadas a sus fuerzas, y que se rebajan a mendigar noche y día, insistentemente. Nuestra administración de la casa es menesterosa, así como nuestras artes, ocupaciones, matrimonios; la religión no la hemos elegido nosotros sino la sociedad. Somos soldados de salón. Rehuimos la abrupta batalla del destino, donde brotan las fuerzas.
27 jul 2010
2 jul 2010
Nueve segundos y siete milésimas
Ese corazón cuyos latidos se aceleran, y de los miedos que acometen al saltador momentos antes de saltar. La duda no entra dentro de la rutina del saltador, se suele decir.
Esto se asemeja a un león melenudo que no cree posible que le arrebaten su preciado trono. Trono, que él arrebatase matando al gran león Kimbayé.
Oppenheimer observa atento sentado en la grada la terrible firmeza de la saltadora que se enfrenta al vacío con gran vulgaridad. Son los muchos saltos que ha realizado y la capacidad humana de convertir todo en un proceso sistematizado, frío y carente de frescura, lo que permite acometer saltos difíciles.
El gran éxtasis de la saltadora y una tibieza propia de los primeros saltos le hacen entrar en el agua broncamente. En las gradas la muchedumbre murmura y diserta. Se giran y se acercan unos a otros con rostros sorprendidos para comentar lo mal que lo ha hecho y el porqué de tal desconcentración en medio de un importante campeonato. Es muy probable que ya no pueda optar a clasificarse para los campeonatos nacionales.−Retrocedamos unos segundos; marcha atrás dada para comprender el origen− Gozamos de un plano lateral a larga distancia viendo un conjunto amplio de cosas, macro, la cuidad cubriendo el fondo, la plataforma de salto como epicentro, erguiéndose cerca del cielo o eso nos parece. Cambiamos de plano situando la cámara a los pies de la plataforma, mirando hacia arriba desde donde esta se nos muestra aun más descomunal. El cielo esta límpido a excepción de una nube que pasa justo por encima del trampolín. Ella es yo pero con tetas. La tenemos muy cerca ahora, cabe la posibilidad de detener el tiempo. El don del instante. De ver como el viento levanta un flequillo y lo posa tiernamente en la frente. Ella levanta la mirada y a sus ojos llega una visión a media conciencia de la estampa de las gradas repletas. Algo la distrae. Es una cabeza calva que brilla con la reflexión de los rayos del sol ¡es un cráneo exquisito! Da unos pasos hacia adelante para situarse en el trampolín, teniendo en su mente la imagen de un cubo en cuyo interior se encuentra el rostro del hombre. De los vértices del cubo emergen proyectadas hacia el infinito unas líneas; puntos de fuga que se acercan al centro de la visión, alejando el cubo y el rostro, haciendo que se vuelvan más y más pequeños. Ejerce una fuerza hacia abajo sobre la tabla blanca cimbreante que le proporcionará impulso al salto. Uno, dos y tres, despega del trampolín. El contraste de temperatura entre el agua y el exterior borra la imagen parcialmente de su cabeza. −Podemos calificar de sonido clarividente aquel que produce nuestra cabeza al golpearse contra el agua y el correspondiente vacío que le precede − Ha sido un salto pésimo y lo sabe, pero por su cabeza solo le pasa la idea de buscar a ese hombre. Lo busca en vano entre el público. Oppenheimer echa un vistazo a la hora en su reloj de muñeca. − Sin arena de ampolleta − Los segundos, los minutos, las horas, se encuentran parados haciéndonos volver a la justa apreciación de la Duración. Entroncadas vidas en inadecuados instantes.
John Table
30 abr 2010
20 abr 2010
Cenizas de papel
Eran cenizas de papel de libreta, extremadamente refinado.
Ojala arda todo lo que se quema dentro—murmuraba para el mismo sentado en el frió suelo.
Déjame hacerlo a mi cariño.
Puede que mañana no tengamos madera para calentarnos y cuando eso ocurra llegara la primavera. Retorcidas noches de los ochenta. Rumania.
Es okey, ¿vamos a dar una vuelta? No te cruces de brazos cruzados.
Es okey, ¿Por qué no vamos a la feria de variedades? Enjuto. Sin trucos.
Es okey, ¿tienes un pañuelo? oye no poses, falso de mierda. Posas sobretodo para ti.
Llevo lustros pensando en irme, ahora sí, rumbo al sur, surcando… – canturreaba mientras se desplazaba por toda la casa con los brazos voladores como los de un avión.
Tenia el detalle cada mañana de hacerlo.
Solía ver como el carpín mordía el anzuelo. Llevo años pensando en acometer. Cada uno decide a cada momento lo que va hacer y con ello lo que va ser.
Huir, fanfarria, es de largo recorrido.
Disparaba sus últimos tiros intentando escribir con las balas. Las balas como motor de la comunicación. Agotado y en un estado miserable apunta hacia la puerta de Brandenburgo para terminar lo que había comenzado. No había bayonetas cerca. Las bayonetas hacen daño al clavarse por debajo del abrigo. Sus disparos comenzaron a dar resultados pues la palabra estaba apunto de ser terminada. Algo digno para futuras generaciones que advirtiesen en esa palabra las devastadoras consecuencias de los disparos. Muro: avaricia.
13 abr 2010
Georg Trakl
Das tiefe Lied
Aus Kiefer Nach Ward ich befreit.
Meine Seele staunt in Unsterblichkeit,
Meine Seele lauscht über Raum und Zeit
Der Melodie der Ewigkeit!
Nicht Tag und Lust, nicht Nacht und Leid
Ist Melodie der Ewigkeit,
Und seir ich erlauscht die Ewigkeit,
Fühl nimmermehr ich Lust und Leid!
La canción profunda
De la noche profunda liberado fui.
Mi alma se maravilla en la inmortalidad
¡Mi alma oye más allá del tiempo y el espacio
la melodía de la eternidad!
Ni día ni placer, ni noche ni dolor
es la melodía de la eternidad,
¡y ya no siento ni placer ni dolor
desde que escucho a la eternidad!
Georg Trakl
7 abr 2010
22 feb 2010
HERBERT MARCUSE , EL HOMBRE UNIDIMENSIONAL
La intensidad, la satisfacción y hasta el carácter de las necesidades humanas, más allá del nivel biológico han sido siempre precondicionadas. Se conciba o no como una necesidad , la posibilidad de hacer o dejar de hacer, de disfrutar o destruir, de poseer o rechazar algo, ello depende de si puede o no ser vista como deseable y necesario para las instituciones e intereses predominantes de la sociedad. En este sentido, las necesidades humanas son necesidades históricas y, en la medida en que la sociedad exige el desarrollo represivo del individuo, sus mismas necesidades y sus pretensiones de satisfacción están sujetas a pautas críticas superiores.
Se puede distinguir entre necesidades verdaderas y falsas. «falsas» son aquellas que intereses sociales particulares imponen al individuo para su represión: las necesidades que perpetuán el esfuerzo, la agresividad, la miseria y la injusticia. Su satisfacción puede ser de lo más grata para el individuo, pero esta felicidad no es una condición que deba ser mantenida y protegida si sirve para impedir el desarrollo de la capacidad (la suya propia y la de otros) de reconocer la enfermedad del todo y de aprovechar las posibilidades de curarla. El resultado es, en este caso, la euforia dentro de la infelicidad. La mayor parte de las necesidades predominantes de descansar, divertirse, comportarse y consumir de acuerdo con los anuncios, de amar y odiar lo que otros odian y aman, pertenece a esta categoría de falsas necesidades.
Estas necesidades tienen un contenido y una función sociales, determinadas por poderes externos sobre los que el individuo no tiene ningún control; el desarrollo y la satisfacción de estas necesidades es heterónomo. No importa hasta qué punto se hayan convertido en algo propio del individuo, reproducidas y fortificadas por las condiciones de su existencia; no importa que se identifique con ellas y se encuentre a sí mismo en su satisfacción. Siguen siendo lo que fueron desde el principio; productos de una sociedad cuyos intereses dominantes requieren la represión
El predominio de las necesidades represivas en un hecho cumplido, aceptado por la ignorancia y por derrotismo, pero es un hecho que debe ser eliminado tanto en interés del individuo feliz, como de todos aquellos cuya miseria es el precio de su satisfacción. Las únicas necesidades que se pueden inequívocamente reclamar satisfacción son las vitales: alimento, vestido y habitación en el nivel de cultura que esté al alcance. La satisfacción de estas necesidades es el requisito para la realización de todas las necesidades, tanto de las sublimadas como de las no sublimadas.
Para cualquier conocimiento y conciencia, para cualquier experiencia que no acepte el interés social predominante como ley suprema del pensamiento y de la conducta, el universo establecido de necesidades y satisfacciones es un hecho que se debe poner en cuestión en términos de verdad y mentira. Estos términos son enteramente históricos y su objetividad es histórica. Es juicio sobre las necesidades y su satisfacción bajo las condiciones dadas, implica normas de prioridad; normas que se refieren al desarrollo óptimo de los recursos materiales e intelectuales al alcance del hombre. Los recursos calculables. La «verdad » y la « falsedad »de las necesidades designan condiciones objetivas en la media en que la satisfacción universal de las necesidades vitales y, más allá de ella, la progresiva mitigación del trabajo y la miseria, son normas universalmente válidas. Pero en tanto que normas histórica, no sólo varían de acuerdo con el área y el estado de desarrollo, sino que también sólo se pueden definir en (mayor o menor) contradicción con las normas predominantes. ¿ y qué tribunal puede reivindicar legítimamente la autoridad de decidir?
En última instancia, la pregunta sobre cuáles son las necesidades verdaderas o falsas sólo puede ser resuelta por los mismo individuos, pero sólo en última instancia; esto es, siempre y cuando tengan la libertad para dar propia respuesta. Mientras se les mantenga en la incapacidad de ser autónomos, mientras sean adoctrinados y manipulados (hasta en sus mismos instintos), su respuesta a esta pregunta no puede considerarse propia de ellos. Por lo mismo, sin embargo, ningún tribunal puede adjudicarse en justicia el derecho de decidir cuáles necesidades se deben desarrollar y satisfacer. Tal tribunal seria censurable, aunque nuestra repulsa no podría eliminar la pregunta: ¿cómo pueden hombres que han sido objeto de una dominación efectiva y productiva crear por sí mismos la condiciones de la libertad?
Cuanto más racional, productiva, técnica y total deviene la administración represiva de la sociedad, más inimaginables resultan los medios y modos mediante los que los individuos administrados pueden romper su servidumbre y alcanzar su propia liberación. Claro está que imponer la Razón a toda una sociedad es una idea paradójica y escandalosa; aunque se pueda discutir la rectitud de una sociedad que ridiculiza esta idea mientras convierte a su propia población en objeto de una administración total. Toda liberación depende de la toma de conciencia de la servidumbre, y el surgimiento de esta conciencia se ve estorbado siempre por el predominio de necesidades y satisfacciones que, en grado sumo, se han convertido en propias del individuo. El proceso siempre reemplaza un sistema de precondicionamiento por otro; el objetivo óptimo es la sustitución de las necesidades falsas por otras verdaderas, el abandono de la satisfacción represiva.
El rasgo distintivo de la sociedad industrial avanzada es la sofocación efectiva de aquellas necesidades que requieren ser liberadas — liberadas también de aquello que es tolerable, ventajoso y cómodo — mientras que sostiene y absuelve el poder destructivo y la función represiva de la sociedad opulenta. Aquí, los controles sociales exigen la abrumadora necesidad de un trabajo embrutecedor cuando ha dejado de ser una verdadera necesidad; la necesidad de modos de descanso que alivian y prolongan ese embrutecimiento; la necesidad de mantener libertades engañosas tales como la libre competencia a precios políticos, una prensa libre que autocensura, una elección libre entre marcas y gadgets.
Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominación. La amplitud de la selección abierta a un individuo no es factor decisivo para determinar el grado de libertad humana, pero sí lo es lo que se puede escoger y lo que es escogido por el individuo. El criterio para la selección no puede nunca ser absoluto, pero también poco es del todo relativo. La libre elección de amos no suprime no a os amor ni a los esclavos. Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y temo, esto es, si sostienen la alienación. Y la reproducción espontánea, por los individuos, de necesidades superimpuestas no establece la autonomía; sólo prueba la eficacia de los controles.
Nuestra insistencia en la profundidad y eficacia de esos controles está sujeta a la objeción de que le damos demasiada importancia al poder de adoctrinamiento de los mass-media, y de que la gente por sí misma sentiría y satisfaría las necesidades que hoy le son impuestas. Peor tal objeción no es válida. El precondicionamiento no empieza con la producción masiva de la radio y la televisión y con la centralización de su control. La gente entre en esta etapa ya como receptáculos precondicionados desde tiempo atrás; la diferencia decisiva reside en la disminución del contraste (o conflicto) entre lo dado y lo posible, entre las necesidades satisfechas y las necesidades por satisfacer. Y es aquí donde la llamada nivelación de las distinciones de clase revela su función ideológica. Si el trabajador y su jefe se divierten con el mismo programa de televisión y visitan los mismos lugares de recreo, si la mecanógrafa se viste tan elegante como la hija del jefe, si el negro tiene un Cadillac, si todos leen el mismo periódico, esta asimilación indica, no la desaparición de las clases, sino la medida en que las necesidades y satisfacciones, que sirven para la preservación del « sistema establecido » son compartidas por la población subyacente.
Es verdad que las áreas más altamente desarrolladas de la sociedad contemporánea la mutación necesidades sociales en necesidades individuales es tan efectiva que la diferencia entre ellas parece puramente teórica. ¿Se puede realmente diferenciar entre los medios de comunicación de masas como instrumentos de información y diversión, y como medios de manipulación y adoctrinamiento? ¿Entre el automóvil como molestia y como conveniencia? ¿Entre los horrores y las comodidades de la arquitectura funcional? ¿Entre el trabajo para la defensa nacional y el trabajo para la ganancia de las empresas? ¿Entre el placer privado y la utilidad comercial y política que implica el crecimiento de la tasa de natalidad?
De nuevo nos encontramos ante uno de los aspectos más perturbadores de la civilización industrial avanzada: el carácter racional de su irracionalidad. Su productividad y eficiencia, su capacidad de incrementar y difundir las comodidades, de convertir lo superfluo en necesidades y la destrucción en construcción, el grado en que esta civilización transforma el mundo-objeto en extensión de la mente y el cuerpo del hombre hace cuestionable hasta la noción misma de alienación. La gente se reconoce en sus mercancías; encuentra su alma en su automóvil, en su aparato de alta fidelidad, su casa, su equipo de cocina. El mecanismo que une el individuo a su sociedad ha cambiado, y el control social se ha incrustado en las nuevas necesidades que ha producido.
18 feb 2010
12 feb 2010
3 feb 2010
Sonata para un buen hombre
Juguemos. Otoño. Las ramas están incultas, desnudas, veo en todos sitios cables, que oyen lo que digo, lo que haré. Las ramas. Las hojas secas. El mirar hacia arriba y llorar.
Sonata para un buen hombre;
Anette te quiero ¿y tu que quieres? Anette, porno. No tengo nada que asentir.
Por la playa va un hombre, que trota. Alfalfa. El hombre que quiere mantenerse, cuidar la forma. Son más de 65 años de música. Suena el violín, lento, amargo. Se para, estira un poco y espera apenas tres minutos para meterse en el agua. Sale. Su corazón se para, yo lo sabia, se muere. Veinte minutos de maniobras cardiovasculares, el hombre se muere. Nino, nino, nino ¿Quién es este hombre? Llega el juez y firma. Alfalfa. La gente sigue y que bello, la gente sigue. Uno y no más. Se paran en la avenida al ver tres agentes al lado de algo con una manta por encima. Yo duermo, no me lo perdí, lo oí todo. La gente, qué rica la gente. Hacen falta más muertos. Y el borracho grita; ¡hay que vivir la vida! Ya no teme al frió del invierno. Anette; sonata para un buen hombre.
John Table
14 ene 2010
letra collage
Es profundo, inteligentísimo
Ante la enormidad del empeño
El viejo temor de que los árboles impidan ver el bosque
Vence por arabas márgenes poblados; el mirto, el sauce, el álamo, el aliso, el saúco, el
Fresno, el nardo, el cipariso, los pinos y los cedros encumbrados, con otros frescos árboles
Copados.
Nada de ruiseñores enamorados, nada de jardín versallesco, nada de panoramas
sentimentales . Aquí los responsos son de sapos hidrópicos; las malezas, de cerros
misántropos; los rebalses, de caños podridos. Aquí la parásita afrodisíaca que llena el suelo
de abejas muertas, la diversidad de flores inmundas que se contraen con sexuales
palpitaciones y su olor pegajoso emborracha como una droga; la liana maligna, cuya pelusa
enceguece los animales; la pringamosa, que inflama la piel; la pepa del corujú, que parece
irisado globo y sólo contiene ceniza cáustica...
La literatura como ser vivo.
Ante la enormidad del empeño
El viejo temor de que los árboles impidan ver el bosque
Vence por arabas márgenes poblados; el mirto, el sauce, el álamo, el aliso, el saúco, el
Fresno, el nardo, el cipariso, los pinos y los cedros encumbrados, con otros frescos árboles
Copados.
Nada de ruiseñores enamorados, nada de jardín versallesco, nada de panoramas
sentimentales . Aquí los responsos son de sapos hidrópicos; las malezas, de cerros
misántropos; los rebalses, de caños podridos. Aquí la parásita afrodisíaca que llena el suelo
de abejas muertas, la diversidad de flores inmundas que se contraen con sexuales
palpitaciones y su olor pegajoso emborracha como una droga; la liana maligna, cuya pelusa
enceguece los animales; la pringamosa, que inflama la piel; la pepa del corujú, que parece
irisado globo y sólo contiene ceniza cáustica...
La literatura como ser vivo.
Collage chess
BLANCAS JUEGAN Y GANAN
Partida de ajedrez: Bacza - Tartar (Hungría, 1931).
Una bonita posición que las blancas supieron rematar con contundencia. ¿Cómo se impuso Bacza?
Tema: extracción.
31 dic 2009
Opera ovípara
Sí, eso es: hará chamba entre gemidos eléctricos chupando esas blancas tetas de pezones sonrosados, encendidos. Tan fácil, tan fecundo, tan sabroso, tan tara ta tan.
Donde el cielo es el único limite mi queridísima Fany, una pregunta ¿como bailarías esta canción?...
Me noto en caliente en plan macumba sexual, y tú lo sabes Fany. Mosquita muerta en tormento Stop, lo bordas.
Los barcos dentro de botellas, siempre se me han presentado como una imagen emblemática, impregnada de simbología. No se trata solo de una ingeniosa artesanía, es tal la fuerza que invoca en mí esa imagen que se me asemeja a una extraña ecuación con la cual el todo se ve reducido a una escala más pequeña, más descifrable, en donde se puede ver claro el lugar que ocupa cada cosa en relación al infinito.
Cosmogonía de la vida und simbología.
Un día sin venir a cuento, Fany, me agasajo con una de las grandes visiones de mi vida. ¿Cuál dirías que ha sido una de las grandes visiones de tu vida querido lector? Al llegar a mi casa y irme a desvestir al dormitorio me la encontré desnuda en la cama. Por supuesto no era la primera vez que la veía de ese modo y trate tal perspectiva de forma muy básica. Lo interprete como una cachondada, un, “buenas tardes” subido de tono, lo cual me parecía de altos vuelos para una tarde que se me presentaba vacía. La Fany al ver mi mirada lasciva y mis movimientos hacia ella, previo palabreo de tipo guarro me corto en seco, con tono dominante, diciéndome que me sentara en la silla que estaba delante de la cama y que me limitara a mirar. La silla a la cual se refería había pasado totalmente desapercibida hasta entonces, pues mis ojos estaban metidos en la desnudez de Fany.
Sentado en el trono como lo estaba, se representaba delante de mí una función que tenía como sustento a una chica desnuda sobre una cama con sabanas blancas. Ella abría las piernas como lo hacen las madres al traer niños al mundo, las manos se trincaban fuertemente a las sabanas, arrugándolas como si se tratara de patas de gallo. En esa posición el coño se dividía simétricamente, del clítoris emergía una línea divisoria imaginaría que pasaba por la mitad del ombligo, seguía subiendo pasando entre los pechos y ascendiendo por la barbilla de paso por la mitad de los labios, de la nariz y la frente hasta fusionarse con el ecuador.
En el segundo acto y central comenzó con unos ejercicios respiratorios cuya música estaba compuesta de gemidos y jadeos de arranque, de un inspirar y exhalar. A la sonoridad de los jadeos se le sumo la visualidad infinita de dos espejos enfrentados, uno situado encima del cabecero de la cama y el segundo situado al otro lado de la pared.
Del coño comenzó a salir algo blanco, ovoide. Pensé en un huevo, pero claro, de ese tamaño no podía ser. Poco a poco y de una forma un tanto dolorosa (¡mil placeres no valen un tormento…!) fue aflorando una bola enorme del coño. Continente fany se batía por el sufrimiento de traer al mundo tan pantagruélico huevo. Se trataba como había pensado en primera instancia de un huevo, pero no se trataba de un diminuto huevo de gallina si no digiérase ave corredora por el tamaño. Ahí estaba yo sentado, viendo como surgía la vida, desgarrando ese lindo y hermoso coño. Era diletantemente una gran visión que aglutina tantas cosas: el amor total, la vesícula natatoria, Adán y Eva, lo erótico festivo, la tortilla, a Guillermo Tell, los record guines, a la piedra filosofal, al átomo, etc. Que clase de heroína se encontraba detrás de este magnifico rito o el como lo había conseguido y muchas más preguntas estaban lejos de querer ser resueltas pues mi fascinación por el propio momento solo me dejaba admirar la cautivadora belleza del instante, 0,07 milésimas por segundo. Preguntas las que fueran no tenían cabida aquí y ahora, dentro de la ovípara visión del mundo, la opera suprema del huevo saliente, envidia de unos cuantos Salvadores Dalís.
Para cuando el huevo salio por completo el rostro de Fany dibujo una leve sonrisa y con gran parsimonia sus parpados se fueron cerrando dando paso al descanso de cada uno de los músculos de su cuerpo. Al contemplar el conjunto de la estampa: ella en la cama desnuda toda dormidita por el esfuerzo, el enorme huevo manchado con unas leves manchas de sangre dándole color y contraste, reposando en las cercanías del coño, el reflejo en los espejos tan claros y repetitivos, tan claro todo, como vidriosas las lagrimas que caían por mis ojos.
La fuerza que se quiebra; « El pájaro rompe el cascarón. El cascaron es el mundo. Quien quiera nacer tiene que destruir el mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas. » ** Demian.
La fuerza que se quiebra II o el gallo se va de casa.
Seque con esmero las últimas lágrimas de mi cara, después procedí a lavarme la cara con fría agua tonificante y puse la cafetera debajo del fuego. Mientras el café se hacia prepare una pequeña maleta de viaje con apenas tres mudas y una buena chaqueta. De este modo y con todos los ahorros en la maleta sucede que la inclinación de nuestro espíritu a la farsa toma por una miserable salida ingeniosa. Ingeniosa remembranza cargado de ventura, del saber del viaje, de una excusa como otra, de la inminente partida de bajar a por tabaco para ya no volver; porque mi queridísima Fany del huevo bastardo se pasa así al huevo del mundo, símbolo cósmico que se encuentra encerrado en las botellas con mensajes a la deriva por los mares del sur o sencillamente la estampida de un gallina que cree leer en los pozos del café un buen best-seller.
John Table.
24 dic 2009
Rainer María Rilke, cartas a un joven poeta.
París, 17 de febrero de 1903
Distinguido señor mío:
Su carta me ha alcanzado hace sólo pocos días. Quiero darle las gracias por su grande y afectuosa confianza. Apenas puedo hacer otra cosa; no puedo entrar en lo que son estos versos, porque estoy demasiado lejos de toda intención crítica. No hay cosa con la que pueda tocarse tan escasamente una obra de arte como con palabras críticas: siempre se va a parar así a malentendidos más o menos bélicos. Las cosas no son todas tan palpables y decibles como nos querrían hacer creer casi siempre; la mayor parte de los hechos son indecibles, se cumplen en un ámbito que nunca ha hollado una palabra; y lo más indecible de todo son las obras de arte, realidades misteriosas, cuya existencia perdura junto a la nuestra, que desaparece.
Adelante esta advertencia, solo puedo decirle, además que sus versos no tienen una manera de ser propia pero sí son callados y escondidos arranques hacia lo personal. Con máxima claridad lo percibo esto en la última poesía, Mi alma. Ahí, algo propio quiere llegar a ser palabra y melodía. Y en la hermosa poesía a Leopardi crece quizá una especie de parentesco con aquel gran solitario. A pesar de eso, estos poemas todavía no son nada por sí mismos, nada independientes ni aun el último y el dedicado a Leopardi. La ama carta que usted acompaña no deja de explicarme algunos defectos que noté en la lectura de sus versos, sin poder darle su nombre propio. Pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes ha preguntado a otros. Los envía usted a revistas. Los compara con otros poemas, y se intranquiliza cuando ciertas redacciones rechazan sus intentos. Ahora bien (puesto que usted me ha permitido aconsejarle), le ruego que abandone todo eso. Mire usted hacia fuera, y eso, sobre todo, no debería hacerlo ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Hay sólo un único medio. Entre en usted. Examine ese fundamento que usted llama escribir; ponga a prueba de su corazón; reconozca si se moriría usted sí se le privara de escribir. Esto, sobre todo: pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir? Excave en sí mismo, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de ser asentimiento, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con un enérgico y sencillo debo, entonces construya su vida según esa necesidad: su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y aun testimonio de ese impulso. Entonces, aproxímese a la naturaleza. Entonces, intente, como el primer hombre, decir lo que ve y lo que experimenta y ama y pierde. No escriba poesías de amor; apártese ante todo de esas formas que son demasiado corrientes y habituales: son las más difíciles, porque hace falta una gran fuerza madura para dar algo propio donde se establecen en la multitud tradiciones buenas y, en parte, brillantes. Por eso, salvase de los temas generales y vuélvase a los que le ofrece su propia vida cotidiana, describa sus melancolías y deseos los pensamientos fugaces y la fe en alguna belleza; descríbalo todo con sinceridad interior, tranquilo, humilde, y use, para expresarlo, las cosas de su ambiente, las imágenes de su sueños y los objetos de su recuerdo. Si su vida cotidiana le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que no es bastante poeta como para conjurar sus riquezas. Pues para los creadores no hay pobreza ni lugar pobre e indiferente aunque estuviera usted en una cárcel cuyas paredes no dejaran llegar a su sentidos ninguno de los rumores del mundo.
Rainer María Rilke.
Distinguido señor mío:
Su carta me ha alcanzado hace sólo pocos días. Quiero darle las gracias por su grande y afectuosa confianza. Apenas puedo hacer otra cosa; no puedo entrar en lo que son estos versos, porque estoy demasiado lejos de toda intención crítica. No hay cosa con la que pueda tocarse tan escasamente una obra de arte como con palabras críticas: siempre se va a parar así a malentendidos más o menos bélicos. Las cosas no son todas tan palpables y decibles como nos querrían hacer creer casi siempre; la mayor parte de los hechos son indecibles, se cumplen en un ámbito que nunca ha hollado una palabra; y lo más indecible de todo son las obras de arte, realidades misteriosas, cuya existencia perdura junto a la nuestra, que desaparece.
Adelante esta advertencia, solo puedo decirle, además que sus versos no tienen una manera de ser propia pero sí son callados y escondidos arranques hacia lo personal. Con máxima claridad lo percibo esto en la última poesía, Mi alma. Ahí, algo propio quiere llegar a ser palabra y melodía. Y en la hermosa poesía a Leopardi crece quizá una especie de parentesco con aquel gran solitario. A pesar de eso, estos poemas todavía no son nada por sí mismos, nada independientes ni aun el último y el dedicado a Leopardi. La ama carta que usted acompaña no deja de explicarme algunos defectos que noté en la lectura de sus versos, sin poder darle su nombre propio. Pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes ha preguntado a otros. Los envía usted a revistas. Los compara con otros poemas, y se intranquiliza cuando ciertas redacciones rechazan sus intentos. Ahora bien (puesto que usted me ha permitido aconsejarle), le ruego que abandone todo eso. Mire usted hacia fuera, y eso, sobre todo, no debería hacerlo ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Hay sólo un único medio. Entre en usted. Examine ese fundamento que usted llama escribir; ponga a prueba de su corazón; reconozca si se moriría usted sí se le privara de escribir. Esto, sobre todo: pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir? Excave en sí mismo, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de ser asentimiento, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con un enérgico y sencillo debo, entonces construya su vida según esa necesidad: su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y aun testimonio de ese impulso. Entonces, aproxímese a la naturaleza. Entonces, intente, como el primer hombre, decir lo que ve y lo que experimenta y ama y pierde. No escriba poesías de amor; apártese ante todo de esas formas que son demasiado corrientes y habituales: son las más difíciles, porque hace falta una gran fuerza madura para dar algo propio donde se establecen en la multitud tradiciones buenas y, en parte, brillantes. Por eso, salvase de los temas generales y vuélvase a los que le ofrece su propia vida cotidiana, describa sus melancolías y deseos los pensamientos fugaces y la fe en alguna belleza; descríbalo todo con sinceridad interior, tranquilo, humilde, y use, para expresarlo, las cosas de su ambiente, las imágenes de su sueños y los objetos de su recuerdo. Si su vida cotidiana le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que no es bastante poeta como para conjurar sus riquezas. Pues para los creadores no hay pobreza ni lugar pobre e indiferente aunque estuviera usted en una cárcel cuyas paredes no dejaran llegar a su sentidos ninguno de los rumores del mundo.
15 dic 2009
La rebelión de las masas. collage.
Muchas veces he visto cómo una sala llena de hombres, una ciudad llena de hombres, un país lleno de hombres caían en ese éxtasis y vértigo que convierten a una multitud de individuos en una sola unidad, una masa homogénea, he visto cómo todo lo individual se apaga y cómo el entusiasmo que provoca la conformidad de pareceres, la confluencia de todos los instintos en un instinto de masas, llena a cien mil o millones de un sentimiento de superioridad, de un deseo de entrega, de un desprendimiento de la propia personalidad y de un heroísmo que en principio se manifiesta en llamadas, gritos, escenas de confraternidad con emoción y lágrimas y finalmente acaba en guerra, locura y ríos de sangre. Mi instinto de individualista y de artista me ha prevenido continuamente contra esta capacidad de hombre de embriagarse con el sufrimiento común, el orgullo común, el odio común, el honor común. Cuando en una sala, un pueblo, una ciudad o un país se hace patente este sofocante sentimiento de entusiasmo, me vuelvo frío y desconfiado, entonces me recorre un temblor y veo ya la sangre fluir, las ciudades en llamas, mientras la mayoría de mis conciudadanos, con lágrimas de entusiasmo y profunda emoción en los ojos, están aún ocupados en aclamar y confraternizar. Hermann Hesse
11 dic 2009
1 dic 2009
Salvajes migajas del saber
Mierda sobre el plato en cantidades ingentes
Camareros que te agarran la cabeza desde atrás, acercan tu cara bruscamente contra el plato
Restregándotela circularmente por el plato/ es un nuevo concepto rezan algunos
Entre traquetéeles un señor toca los platillos/ esto facilita el proceso
Traen la cuenta y descubres que no te alcanza para pagar. ¿Que se puede hacer?
***
-Babeé
¡Sanitario!
-Sobre el pollo de la cocina
-Ayuda joder
¡Sanitario!
-Extírpenle la glándula babéela,
Sobre el pollo de la cocina, rápido.
Babeé
En el corazón.
Se me llena la boca de baba de un tanto peor para atrás, que risa, me parto toda la caja torácica. Si miro hacia atrás con perspectiva me veo alto, me digo a mi mismo que tío mas risa, y el mañana no existe aun en mi boca y con el discurso se llena de un babeó jugoso, si tiene cantidades ingentes de dientes la boca, por algo será.
No en serio, cuando miro hacia atrás, en plan rueda fecunda, en plan recuerdo y ver quien soy y que he sido me parece todo como doblado, un tanto romo. Es como ser súper flaco y larguirucho que me tambaleo en un caminar súper chalado como zozobrando. Que risa, creo recordar estar cubierto de materiales de buena calidad; gemas, perlas y rubíes. Al estilo de un gato amarillo con gorro de maharajá y es que el gorro le queda galán a medida y tu centrado, todo embobado en el rubí que brilla un montón, pensando; si, que me lea el futuro pero a este lo degolló y le quito el rubí ese todo caro, a ver si eres capaz de adivinar esto, cretino don gato.
Pose la cara en el muro y babeé; en efecto, para nada, por capricho, por ociosidad.
***
En consecuencia de la tierra procede el fruto materno, posee raíces profundas que nos hace estar fijos, pues cuando mamá llora ¡qué llora y mucho! queremos estar cerca y envolverla.
-No llores mamá que tu hijito (hijo mexicano en este caso) te quiere mucho y no es consuelo de tontos.
Mamá es una bella palabra, un fonema, el fonema matriz, el hijo único.
Hablemos también de rameras, por qué no.
***
Un crimen perfecto
Ni carne ni pescado. El ataúd es llevado a hombros por los amigos, rumbo al nicho. Siguen los pasos del sepulturero que les guía entre la maraña del cementerio. Detrás, arropando, esta la comitiva de familiares y allegados que acompañan al cuerpo silenciosamente. Son los últimos instantes de la triste ceremonia. Pocos son los que no permanecen pegados a alguien, hombro con hombro, en apoyo mutuo. Los otros, almas duras, solitarias, y sobretodo hipersensibles, lo evitan, pues saben que se derrumbarían y caerían a llorar como niños al más mínimo contacto de calor humano. Queda muy poco para que caiga la última chorrera de lágrimas, al ver como el cadáver es metido para siempre en el nicho y se de así por conclusa los tres momentos de una vida.
Un poco antes de que esto suceda, cerca del columbario asignado, uno de los que carga con el féretro, se ve sorprendido por una piedra que se interpone en su camino. Tropieza bruscamente, de tal forma que desequilibra el ataúd que cae por completo. El trompón es tal que el cadáver sale despedido y se golpea contra una esquina, dándose un tremendo golpe en toda la cabeza.
Los honorables presentes reaccionan rápido, aplaudiendo de forma enloquecida la suerte del fallecido pues de no estar muerto se mascaría la tragedia. Entre los aplausos una mujer grita: ¡Es el crimen perfecto! A comentario tan perspicaz le precede una subida en la intensidad de los aplausos. Es preceptivo.
***
Cavilando la hecatombe con un gesto relevante al ego me dirijo a usted para decirle; y si el moribundo ve venir un tsunami hacia su ventana, ¿que pensara? – ¡Oh delirios de mi mente!- dirá- chas, cras, que rompe la ola la ventana que se le lleva flotando alegremente pues cree delirar. La verdad del loco levantado la mano en un inocente ultimo gesto, saludando a su vecino que como el es arrastrado por la marea con o sin conciencia, Dreame. Vecino que muere ahogado entre una suerte de porquerías, dedicando los últimos momentos de su existencia a comprender el rostro de felicidad de su vecino. Los demás no lo comprendieron tú sí.
***
Esclavos que esclavizan. Telón informativo, mucho ruido, telón de acero.
Presuntamente. Ruido debajo de la cola del avión, mach por hora. Caballero por favor. En días calurosos explota el grano de maíz cual metralla salpicando de ilusiones las palomitas. Palomitas que rompen la tapa del bidón donde estaban presas, donde se almacenan. Dreame de un chicano que trabaja como limpiador en la colosal nave de almacenamiento de maíz. Días de llover palomitas y entre ellas baila el chicano, en el mejor de los musicales posibles. Dreame que rueda y canta en coreografía guiada, giro a giro, con las puntas de los pies como mandan los cánones. Saúl se llama. Micrófono barato con forma de escoba- ¡Diáspora!-No hables, no sé lo digas a la gente. Es el sueño tuyo y entre palomitas nadas.
***
Arpa impía
Del río olvido
Necesita amanecer
La mofa mal servida (…) marchito
Pináculos mas que en cama, haragán
Tu hierba contra mi pecho, el pingorotuduelo
JOHN TABLE.
30 nov 2009
23 nov 2009
18 nov 2009
EL TAO, Lao Tse
XX
Entre el sí y el no, ¿Qué diferencia hay?
Lo “bueno” y lo “malo”, ¡ es qué se distinguen?
¿Debemos temer lo que otros temen?
¿Dónde están los límites?
Todos están tan alegres
como si asistiesen a la gran fiesta de primavera
y departiesen en las terrazas.
Sólo y estoy en calma,
libre de ataduras.
Soy como un recién nacido que todavía no sabe reír,
desapegado, como un andariego sin lugar a donde ir.
Todo el mundo vive en la abundancia,
sólo yo parezco necesitado.
Tengo el corazón tan confuso como el de un loco.
Los hombres comunes poseen ideas claras.
Sólo yo parezco ensimismado.
Impredecible, como el mar,
sin rumbo fijo, como el viento.
Todo el mundo parece ocupado,
sólo yo permanezco ocioso y soñador.
Soy distinto a los demás.
Para mí lo más importante
es ser nutrido por la gran madre.
5 nov 2009
Hotel Duna Cadáver
Conciente de que sus mejores vivencias personales se han fundido en un molde que sólo groseramente se presenta en sus sueños para después incorporarse al despertar convertido en un hombre que sabe que ya nada va ocurrir.
Un paso sobre otro, es tu don; andariego sin rumbo por acá. Hacia la frondosidad. No hay guión, es un sin papel, la corteza muda, las hormigas millones, el ojo a dos velas, formando la escenografía de una pagina, de pedir la vez en la carnicería. La carne que yace en despiece, carne, carne, carne, carne, carne, de la carne de la vida, ¿he dicho carne? Camina en un sueño sobre un montón de cadáveres de personas, de vacas, de pollos y cerdos todos sin piel; verdad de anatomía. Camina hasta cansarse, esta agotado y se para, para beber un poco de sangre. Sangre sin moscas. Baja por una duna pisando kilos, toneladas de músculos. Pisa a un cordero agónico cuya consigna es la boca cambada muy abierta, afanosa en sonoras respiraciones con largos espacios entre bocanadas. El corazón del animal da los últimos coletazos, antesala del purgatorio, queriendo inyectar sangre. Te acurrucas en posición fetal justo debajo del cadáver de un sexagenario que dice que mientes, que dices que sabes, que crees soñar.
Cortinaje: el burdel del rezo.
Colina abajo con los tobillos doloridos prosigues por la suavidad del terreno mientras otro día nace . ¡Que no es anuncio de perfume! ¡Que es realidad aparte! ¡Que no es campo de concentración! ¡Es rica carne a precio de ocasión! Barata y rica carne, carne despiezada, caldo de gallina. Un capricho que no cumples bajando por duna cadáver haciendo la croqueta. Duna cadáver es su residencia amiga, un lugar para su familia, un lugar para descansar de la estresante vida moderna. Tenemos a su disposición unas flamantes instalaciones con toda clase de lujos; canchas de tenis, piscina climatizada, ball-trap, ¿no sabe usted acaso lo que es ball-trap? Nosotros le enseñaremos a utilizarlo. Tenemos también balneoterapia en óbito, guardería, ballestas, sacacorchos; los mejores sacacorchos se lo garantizamos. Venga a residencial duna cadáver un lugar mágico, de ensueño, donde todo es sosiego para usted y toda su familia. ¿pues no es usted acaso el que lleva los pantalones en casa?
John Table.
------------------------------El mundo está bien
------------------------------hecho…
Un paso sobre otro, es tu don; andariego sin rumbo por acá. Hacia la frondosidad. No hay guión, es un sin papel, la corteza muda, las hormigas millones, el ojo a dos velas, formando la escenografía de una pagina, de pedir la vez en la carnicería. La carne que yace en despiece, carne, carne, carne, carne, carne, de la carne de la vida, ¿he dicho carne? Camina en un sueño sobre un montón de cadáveres de personas, de vacas, de pollos y cerdos todos sin piel; verdad de anatomía. Camina hasta cansarse, esta agotado y se para, para beber un poco de sangre. Sangre sin moscas. Baja por una duna pisando kilos, toneladas de músculos. Pisa a un cordero agónico cuya consigna es la boca cambada muy abierta, afanosa en sonoras respiraciones con largos espacios entre bocanadas. El corazón del animal da los últimos coletazos, antesala del purgatorio, queriendo inyectar sangre. Te acurrucas en posición fetal justo debajo del cadáver de un sexagenario que dice que mientes, que dices que sabes, que crees soñar.
Cortinaje: el burdel del rezo.
Colina abajo con los tobillos doloridos prosigues por la suavidad del terreno mientras otro día nace . ¡Que no es anuncio de perfume! ¡Que es realidad aparte! ¡Que no es campo de concentración! ¡Es rica carne a precio de ocasión! Barata y rica carne, carne despiezada, caldo de gallina. Un capricho que no cumples bajando por duna cadáver haciendo la croqueta. Duna cadáver es su residencia amiga, un lugar para su familia, un lugar para descansar de la estresante vida moderna. Tenemos a su disposición unas flamantes instalaciones con toda clase de lujos; canchas de tenis, piscina climatizada, ball-trap, ¿no sabe usted acaso lo que es ball-trap? Nosotros le enseñaremos a utilizarlo. Tenemos también balneoterapia en óbito, guardería, ballestas, sacacorchos; los mejores sacacorchos se lo garantizamos. Venga a residencial duna cadáver un lugar mágico, de ensueño, donde todo es sosiego para usted y toda su familia. ¿pues no es usted acaso el que lleva los pantalones en casa?
John Table.
23 oct 2009
Manifiesto del señor antipirina
Zurich, 14 de julio de 1916.
Dadá es la vida sin zapatillas ni paralelo…severa necesidad sin disciplina ni moralidad y escupimos en la humanidad.
Manifiesto dadá de 1918
Estoy escribiendo un manifiesto y no quiero decir nada, pero digo ciertas cosas, como también estoy en contra de los principios.
Escribo este manifiesto para mostrar que se puede realizar a un tiempo acciones opuestas en una sola espiración: estoy en contra de la acción; a favor de la contracción continua, también de la afirmación, no estoy en contra ni a favor y no lo explico; porque detesto el sentido común… hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obra de creadores procedente de una verdadera necesidad del autor, y para él. Conciencia de un supremo egoísmo donde se ajan las leyes…todas las páginas deben explotar, ya sea con lo profundamente serio y pesado, el torbellino, el vértigo, lo nuevo, lo eterno, el engaño abrumador, con entusiasmo por los principios o el estilo tipográfico. Por un lado, un mundo tambaleante y huidizo, prometido en un matrimonio con las campanillas de la gama infernal; por otro, seres nuevos…
¡Sí! ¡Sí señor antipirina!
Dadá es la vida sin zapatillas ni paralelo…severa necesidad sin disciplina ni moralidad y escupimos en la humanidad.
Manifiesto dadá de 1918
Estoy escribiendo un manifiesto y no quiero decir nada, pero digo ciertas cosas, como también estoy en contra de los principios.
Escribo este manifiesto para mostrar que se puede realizar a un tiempo acciones opuestas en una sola espiración: estoy en contra de la acción; a favor de la contracción continua, también de la afirmación, no estoy en contra ni a favor y no lo explico; porque detesto el sentido común… hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obra de creadores procedente de una verdadera necesidad del autor, y para él. Conciencia de un supremo egoísmo donde se ajan las leyes…todas las páginas deben explotar, ya sea con lo profundamente serio y pesado, el torbellino, el vértigo, lo nuevo, lo eterno, el engaño abrumador, con entusiasmo por los principios o el estilo tipográfico. Por un lado, un mundo tambaleante y huidizo, prometido en un matrimonio con las campanillas de la gama infernal; por otro, seres nuevos…
¡Sí! ¡Sí señor antipirina!
22 oct 2009
Bendición de la tierra, de Knut Hamsun.
19 oct 2009
14 oct 2009
La selva borracha
Tienes pocas posibilidades, pero por suerte su número no incluye el ocho, el cual, ésta estropeado en tu teléfono y sabes dar gracias por ese simple detalle que te ha permitido llamarla.
Las llamas del infierno están que arden pero hoy no te quemaras.
Las panorámicas desde el salón de la casa son magnificas. Vive en un noveno piso con vistas a la entrada del puerto, donde los grandes diques dejan paso al mar abierto, justo la zona en la que muchos barcos que, por algún motivo desconocido para ti, echan anclas sin llegar a entrar. Pero lo cierto es que quedan perfectos, todos esos buques fondeando dispersos en el horizonte, vigilados muy de cerca por el puerto y sus enormes infraestructuras. Mira aquel, el barco mercante rojo, (que es de los pocos tipos de barcos que sabes reconocer) ¿que tipo de mercancía llevara? Y ese otro parece un barco ruso o griego, tal vez chipriota. Acaso ahora en ese mismo instante un marinero mire desde el otro lado y contemple la fila de edificios en la que te encuentras, desde donde observas al atlántico. El marinero sale a tomar aire a la cubierta del barco y contempla a lo lejos el malecón, detrás hay una enorme carretera que da paso a los altos edificios que esconden en sus espaldas el resto de la ciudad; la selva borracha que se ahoga entre ruidos de coches y el murmullo pesado de miles de personas que quieren decir cosas.
Una voz te llama desde la cocina, te preguntan si tomas el café con leche y azúcar a lo que respondes a ponpidei fur misin - no eso no, que no significa nada.
- Con un poco de leche y nada de azúcar por favor, oye una pregunta no tendrás por casualidad unos prismáticos
- Sí, hay unos en la estantería del salón, ¿verdad que las vistas son magnificas?
¿Me dijiste con leche y azúcar no?
Al igual que ella no te oyó del todo bien lo referente al azúcar, tú tampoco la oyes bien pero lanzas dos perdidos - si, si- y te vuelves a concentrar en la empresa en la que estas absorto; sacar los prismáticos de su vieja funda de cuero negro.
Se supone que después del café la fulgurante atracción sexual de ambos se vera cara a cara en la cama, donde ella ya tiene preparado los condones y unas sabanas limpias pues para eso habían quedado entre líneas y no para tomar café con azúcar, que no te gusta. Algo como quedamos y tomamos un (follamos con o sin azúcar) café.
Es ella quien dirige la “conversación” mas tú te limitas a ingerir despacio el café y responder con si-si y los ah que interesante para perderte en el eidetismo absoluto de la suave textura de los prismáticos, el perfecto ensamblaje de hierro, cristal y cuero ¡perfectos! Perfectos también el brillo mágico de los lentes como de color agua con gasolina. También ésta presente el olor a viejo de los binoculares, los olores son muy importantes en general y ella huele a rosas.
Ella hembra mantis devora hombres tal vez, prepara el terreno con un baile de apareamiento bastante descarado, que si una blusa con un gran escote, que si hablar de masajes y de más lindezas por el estilo que seguramente en otro momento te haría sentir el hombre más volátil de la tierra pero ahora estas en otro sitio.
Antes de que ella mantis devora hombres tal vez, te diga de pasar a la habitación pues el café está mas que finiquitado y te sea difícil escapar, tendrás que planificar alguna treta para poder hacer lo que verdaderamente deseas ¿y tu que deseas? ¿Una buena mamada tal vez? ¿Unas cuantas posturas guarretas? ¿Un suave chupar y agarrar esas dos tetas? ¿Unas caricias tal vez? ¡No!, ¡amigo mió, no! tu deseo es bajar hacia la avenida marítima y perderte en los detalles de la geografía de todos esos buques con tu queridísimo amigo el señor prismático, justo antes de que el sol se esconda y no puedas…
A cuatro kilómetros de ahí el joven marinero que miraba la moderna urbe apenas hace unos veinte minutos se encuentra ahora recluido en su camarote con los pantalones bajados. La imagen de la cuidad le a evocado de algún modo el recuerdo de su novia, de su rusa novia, de su desnudo, de sus pies, del follar con ella, de sus labios, del morderle su culete, de los besos en el parque… En la intimidad del camarote y con una revista porno intenta desahogar la media erección que la cuidad le a causado. Comienza mirando la revista buscando unas hojas que le sirvan de inspiración. Para cuando las tiene delante y su polla esta tiesa, unos golpes en la puerta y una voz le interrumpen de su natural proceso.
– ¡Dimitri! ¿Estas ahí? hay problemas con una válvula el la sala motores, algo urgente, el jefe que te presentes ya
- ¡ya! ¡Ya voy! (Dimitri se levante de la cama y se sube los pantalones lentamente maldiciendo un sin fin de cosas)
Entre tanto al otro lado de la historia en la barriga de ella mantis, un poco de mortecina corrida se va secando. Es esta la mejor respuesta que le has sabido dar a los que eran llamados, tus deseos.
JOHN TABLE.
3 oct 2009
Un (diletante) Anagrama

Es un ostrón de pastaflora -le confiere trampa- saliéndole aire por las ranuras, mientras se va abriendo con el sonido de las naves al alunizar en la luna
Del molusco se asoma entre humo blanco de video-clip una bella mujer, es Venus desnuda.
Un alguien con frac que gasta barba con restos de espagueti se aproxima por detrás hacia Venus hostiandole la boca con una piedra que le rompe todos los
D
-I
--E
---N
----T
-----E
------S
-------(que no supo porque)
Dejándola convaleciente entre sollozos y mocos,
Entre sangre y trozos de dientes , para que se le hinchen convenientemente los labios entre tanto
Miramos desde lejos todo, ataviados con pelucas, tirria y barbas de postín entrando con risas en el primer plano que nos acompaña en un mover de cuellos hacia atrás y adelante bajo altas risas maléficas hoy toca cenar atún en lata.
Diletantemente John table.
ANAGRAMA

Un Anagrama
Pan de molde.
Barriga de pan.
Es crupier con rebanadas de pan, baraja rápido y todos migan.
Pan para hoy y hambre para mañana:
- Podemos coger un pan y desposeerlo de su miga y que meterás dentro
- Se me ocurre que podríamos hacer un hombrecito con la miga y después abrir el pan con un corte fino, se podría hacer con bisturí para que no se note tanto y meteríamos al hombre miga dentro.
- Lo siento ya me comí la miga.
Hijo puta. Last but not least.
John table.
21 sept 2009
Corpus Callosum
12 sept 2009
La insortable levedad del ser ,Milan Kundera
31 ago 2009
Canto a mí mismo, Walt Whitman
Me celebro a mí mismo,
y cuanto asumo tú lo asumirás,
porque cada átomo que me pertenece, te pertenece también
a ti.
Holgazaneo e invito a mi alma,
me tumbo y holgazaneo a mi antojo… mientras
observo una brizna de hierva veraniega.
Las casas y las habitaciones están llenas de perfumes…
los anaqueles están cargados de perfumes,
respiro yo mismo la fragancia, la reconozco y me gusta,
la destilación también me embriagaría, pero no he de permitirlo.
La atmósfera no es un perfume… no tiene el sabor de la
destilación… es inodora,
está hecha desde siempre para mi boca …estoy
enamorado de ella,
me iré ala orilla del bosque, me quitaré el disfraz y quedaré
desnudo,
me enloquece el deseo de estar en contacto con ella.
El vaho de mi propio aliento,
Ecos, ondulaciones, susurros zumbantes…raíz de
amaranto, hilo de seda, horquilla y vid,
mi respiración e inspiración… el latido de mi
corazón …el paso de la sangre y del aire por mis pulmones,
el olor de las hojas verdes y de las hojas secas, de la playa
y de las oscuras rocas marinas, del heno en el granero,
el sonido de las palabras eructadas por mi voz…
palabras que se pierden en los remolinos del viento,
algunos besos fugaces…algunos abrazos …brazos
extendidos,
el juego de luz y sombra sobre los árboles cuando las
flexibles ramas se agitan,
el goce de estar solo o en el bullicio de las calles, por los campos o en las laderas de las colinas,
la sensación de salud… la plenitud del mediodía…
mi canto al levantarme de la cama y saludar al sol.
¿Te han parecido mucho mil acres? ¿Has creído que la tierra es demasiando grande?
¿Te ha costado tanto aprender a leer?
¿Te enorgullece llegar a comprender el sentido de los poemas?
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen
de todos los poemas,
poseerás lo bueno de la tierra y del sol…aún quedan
millones de soles,
nada recibirás ya de segundo o tercera mano…ni
mirarás a través de los ojos de los muertos ..ni te
alimentarás de los espectros de los libros,
tampoco mirarás a través de mis ojos, ni aceptarás las cosas
que te digo,
escucharás lo que te llega de todos lados y lo tamizarás tú mismo.
He oído lo que los parlanchines decían…el discurso
sobre el principio y el fin,
pero yo no hablo ni del principio ni del fin.
Nunca ha habido más comienzo que el que hay ahora,
ni más juventud ni vejez que la que hay ahora;
y nunca habrá más perfección que la ahora,
ni más cielo ni infierno que el que hay ahora .
Impulso, impulso, impulso,
siempre el impulso procreador del mundo.
De la penumbra avanza antitéticos iguales…Siempre la
diferencia … siempre la creación de vida.
De nada sirve elaborar…los doctos y ignorantes lo
saben.
…………………………continua ……¡grande Walt!
26 ago 2009
25 ago 2009
Hokusai
John table dibujos. Hokusai, el más famoso artista de toda la historia del japón, decía que su país era tierra flotante. Con lacónica elegancia,él supo verla y ofrecerla. Había nacido llamándose Kawamura Tokitaro y murío llamándose Fujiwara Litsu. En el camino, cambío de nombre y apellido treinta veces, por su treinta renacimientos en el arte o en la vida, y noventa y tres veces se mudó de casa. Nunca salió de pobre, aunque trabajando desde el amanecer hasta la noche creó nada menos que treinta mil pinturas y grabados. Sobre su obra, escribío; De todo lo que dibujé antes de mi setenta años, no hay nada que valga la pena. A la edad de setanta y dos, finalmente he aprendido algo sobre la verdadera calidad de los pájaros, animales, insectos y peces, y sobre la vital naturaleza de las hiervas y los árboles. Cuando tenga cien años, seré maravilloso. De los noventa no pasó.
Ítem
John Table dibujos Ítem, respecto a los griegos, ítem respecto a los alemanes y a su porvenir…, y tal vez haya aún una larga lista de ítems. Pero, aun suponiendo que todo esto fuera cierto y que se me reprochase con derecho, ¿Qué sabéis vosotros, que podéis saber de cuánta astucia, instinto de conservación, razonamiento y precaución superior hay en semejante engaños de sí mismo…y lo que me falta aún de falsedad para que pueda permitirme constantemente el lujo de mi verdad?... Basta, aún vivo, y lo vida no es, después de todo, una invención de la moral: y la vida desea el engaño; vive del engaño…: pero ¿verdad?, he aquí ya vuelves a las andadas y hago lo que siempre he hecho yo, viejo inmoralista y pajarero, y hablo de manera, inmoral, extramoral,"más allá del bien y del mal”.
24 ago 2009
Der Neckar
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