20 abr. 2010

Cenizas de papel




Eran cenizas de papel de libreta, extremadamente refinado. 
Ojala arda todo lo que se quema dentro—murmuraba para el mismo sentado en el frió suelo.
Déjame hacerlo a mi cariño.
Puede que mañana no tengamos madera para calentarnos y cuando eso ocurra llegara la primavera.  Retorcidas noches de los ochenta. Rumania.

Es okey, ¿vamos a dar una vuelta? No te cruces de brazos cruzados.
Es okey, ¿Por qué no vamos a la feria de variedades? Enjuto. Sin trucos.
Es okey, ¿tienes un pañuelo? oye no poses, falso de mierda. Posas sobretodo para ti.

Llevo lustros pensando en irme, ahora sí, rumbo al sur, surcando… – canturreaba mientras se desplazaba por toda la casa con los brazos  voladores como los de un avión.
Tenia el detalle cada mañana de hacerlo.
Solía ver como el carpín mordía el anzuelo. Llevo años pensando en acometer. Cada uno decide a cada momento lo que va hacer y con ello lo que va ser.
                                               
Huir, fanfarria, es de largo recorrido.
Disparaba sus últimos tiros intentando escribir con las balas. Las balas como motor de la comunicación. Agotado y en un estado miserable apunta hacia la puerta de Brandenburgo para terminar lo que había  comenzado. No había bayonetas cerca. Las  bayonetas hacen daño al clavarse por debajo del abrigo. Sus  disparos comenzaron a dar resultados pues la palabra estaba apunto de ser terminada. Algo digno para futuras generaciones que advirtiesen en esa palabra las devastadoras consecuencias de los disparos.  Muro: avaricia.

Publicar un comentario