31 dic. 2010

Sobre la voluntad :1880

Peripatético. Inevitable dolor.  Hipocondríasis mística

Sumergido en la búsqueda, ni nada de campanas de Gauss, en absoluto. Las filosofías aplastan al místico que falsea los falsos encajismos. Se sorprende entre líneas. Ve confirmadas sus hipótesis. Nada de lo que le llega es auténtico.  La filosofía pasa por encima de él. No tiene ni abogado ni fiscal.
En el fondo lo sabe, pero se jura y perjura a si mismo lo que no es. A ratos puede ser una secuencia lógica, un paso verdadero, nada de lo anterior, pero pronto se torna débil al volver a su pasado, el cual le ha marcado hacia un pensar. Es esa,  en su erosión; está la elección de estar donde está. El peso de la vida no le deja llegar a la idea, es la idea la que llega a él.  Todo es una treta- vale- una treta justa y comprensible, pero jamás una elección de carácter subjetivo. Es la suma y la resta de las victorias contra las derrotas. No eliges acercarte a ella creyendo que es esa idea  afín a la tuya, tú la manipulas en un mal pegar por no profundizar. ¿No ves acaso como rascas de aquí y de allí con el escarpelo? Es un feo sabotaje,  ¿Es la voz la voluntad?   Esa violación deja tullido y solo buscará refuerzo, no estará dispuesto a la búsqueda. Hay que creer en lo irrisorio, no hay que creer en lo general. Nada ni nadie podrá curar al violado solo su voluntad, tal vez. Pocas veces puedes elegir, es ella la que te viene dada por las múltiples combinaciones de tu ser. Permanecer alerta si no queréis enfermar, hombre culto.  Abandona las armas, quema los libros, libera tu mente de la educación. Pronto volverás. No desprecies a los antepasados, no te desprecies a ti. 
Vuélcate contra tus ideas para ver si estas están contigo por cuales motivos oscuros olvidaste. No creas y no te forjes tan solo por lo que hagas y te haya pasado. Inventa teorías contrarias a tus daños y miedos que te han dejado tullido: perdido en una parte del tablero. ¡Concéntrate! 
¿Me digo que tiene de personal tu filosofía? Argumentas bien aquello en lo que aparentas creer. Es una autoafirmación constante. ¿No te basta con la nada? Es todo un extraño juego empírico, ¿es tu pensar tropical como lo es la selva en la que vives? ¿O acaso tu mente viaja por ríos congelados y bufandas al cuello tumbado en la hamaca? ¿Crees que hay ignorancia en relativizar todo? Es fácil dices y es estúpido crees. No te da miedo hermano que tus dogmas sean reducidos a simples cosas sin más, perdiendo volumen y banalizando todo tu ser. ¿No?
Aquellos hombres cuya consigna peregrina es un concepto altamente claro, una especialización de la idea,  esos místicos que hacen de su verdad una verdad hacia el exterior que les sirva de coraza, de rodearse de lo que quieren escuchar, el concepto que manejan es claro – el engaño –. Son ellos proxenetas del sufrimiento de la realidad sin miramientos alimentada por su dolor.  Acotan al mundo que tanto daño les infligió de forma  que  terminan con la sana amplitud de miras. De aplacar la duda radical, la psicosis analítica. La duda por la duda, profiriendo al mundo un grito caótico pues el mundo también aplasta a la otra cara de la moneda. Y lo único que nos queda es un movimiento constante,  un flujo líquido como el que emana de las profundidades de la tierra, por y para siempre. 
Sal al encuentro con escepticismo, duda de ti. Quiero ver como la mente rompe con el mundo tangible, aquella que te obliga y te demuestra que la gravedad existe. Tírate de un rascacielos ardiendo  que pronto despertaras.
                                             John Table 
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