12 may. 2012

Prefoliación circinada





La estampida, en la derrota el polvo se levanta aun más alto. Para cuando no exista la derrota todo será fino polvo intergaláctico a la espera. Cada cosa hecha añicos. Tu cuerpo polvo, tu casa polvo, la ciudad polvo, tus credenciales polvo, el polvo movido por el aire, la tierra aplastada escupiendo fuego.

El mundo nada. Detritus un sueño. En este sentido las voces mesiánicas son horrendas al igual que la idea de derrota lo es en casi todas sus formas. Pronúnciate en contra, di no al dualismo. Abraza la versión esterlina.  El ocaso, el apocalipsis, la hecatombe, el juicio final…problemas, problemas de los vivos.
 La idea de pensar en el futuro con su final es inútil, no te atrapes en esto. Ha de llegar y desde luego te olvidaras y te perderás para siempre instantes después cuando todo tu ser se apague.  La vida no es una molestia en este sentido. Camino por las calles ahora sin pensar en el polvo que está será. Lo siento. Tan solo has de sentirlo un par de veces con mucha intensidad. Tocar cosas y pensarlas muertas y frías. El muerto. Ese niño muerto, esa casa muerta.  Toda esta calle una duna de escombros sin vida. Sentido esto toca volver al instante pues ya has comenzado a masticar y a no estar alejado de la vida. Has inoculado una parte fundamental a la vida; el polvo. Barre la casa y encontraras la máxima elevación de la filosofía griega. Vete al baño y mírate en el espejo, reflejo. ¿Reflejo?  Vuelve al ahora. ¿Todo es banal?  Ratifica lo sabido diciendo y interiorizando la respuesta a esta pregunta. - ¡No! , todo no es banal-.   Grita invariablemente y di por siempre una sola palabra. No te atrevas  a decir otra cosa ante los demás. Se persistente en utilizar esa palabra para todo lo que quieras expresar. 100 gramos de jamón cocido serán: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa,…repítelo hasta que los que te rodean sucumban.  El nombre de mi madre será: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa.  Podemos intentar situarnos ante cada etapa de la vida como intuyendo que dirás sobre ella, ahora años después. Juzga lo que dices, haces y ensalzas para descubrir que quiere decir la mente sobre su siguiente paso.  Júzgate como si pudieras ver todos los álbumes de tu  vida. Yo por mi lado ya no hago esto pero te invito a hacerlo en pro de cualquier cosa. Alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa. No puedo sucumbir. Debajo de cada piedra se mastica algo. Agárrate los genitales. Escupe cerveza. Eres un mierda. Piénsate bailador, imagínate bailador totalmente rígido. ¡Cállate! ¡Cállate para siempre Stuart Mill! Continua con el baile mental pero no te calientes con tus chorradas. Ve a la calle y di que estás loco. ¿Eres sensible? ¿Te enseñaron a serlo? ¿Te enseñaron a no serlo? ¿Pero quién coño eres? 
El reflejo contrario de revés visualizando una historia, un determinado baile, un determinismo ejecutado en la boca besando muchas cosas, pensando profusas cosas. Charlando. Sin existir de veras en un lugar concreto. Volviendo al cadalso puesto que no has comprendido nada, ni lo pretendiste. (Risas)  Ahora te tienes que ir. Muere para siempre diciendo frases que son sentencias emotivas. Elevadas mucho, puesto que no sabes hacer otra cosa para poder comprender. La rabia es un grito que resuena a sentencia. La sentencia pétrea golpeada por el escoplo viendo como  por causa mayor se va.  El árbol centenario que se muere frente al niño. Otra galaxia. Otra protuberancia cultural, otra imagen metafórica-destructiva. Capa a capa, geológismo.
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