2 abr. 2009

¡Oficina Moscú brodel!

Muselina; http://www.youtube.com/watch?v=iYvAdCbCj2I , vea atentamente, gócelo después lea. ¡Oficina Moscú broder! Intensidad Exacerbación: aumento de intensidad. Exaltación: excitación muy intensa causada por un sentimiento positivo o negativo. Exasperación: irritación muy intensa. «Poner a alguien muy enfadado o inquieto, haciéndole perder la paciencia o el aguante» Excitación: aceleración de los procesos psíquicos. Perdida de control y objetividad. En esta excitación, que puede ser física, encontramos la siguiente gradación: Enajenación: perdida completa de control: locura. Frenesí: exaltación violenta de una pasión que se manifiesta con movimientos descompuestos. Paroxismo: hasta hace poco fue un término patológico, pero ahora significa «exaltación violenta de una pasión». Muy lejos de estas palabras esta el ansío exquisito de la antigua Rusia, ¿quieres ver como puedo romperlo contigo rápido y veloz? Que un director de un departamento que en breve aplastará a su secretaria más que por sus errores –pocos- lo hará por toda la frustración de una vida gris. El director de la sucursal se acercó a su secretaria y le dijo que en unos minutos tenía que estar en su despacho para mecanografiar el informe mensual. Dentro ya del despacho, se escuchó una queja de amor de un hombre que no sabía ya que pensar, fue una queja brutal. Por el presente documento a día diecinueve de marzo de 1967 dejo constancia… Bla Bla Bla Bla coma Bla Bla Bla punto. Svethana. Puntos y comas que no eran del agrado de la secretaria, más tarde ella los cambiaria, pues el panoli de su jefe quizás no conociera las reglas de comas y puntos y se pudiera pensar después ( .acero ruso. ) de la lectura del documento -que ella misma tendría que mandar por correo interno- que la secretaria del señor Kogol era incompetente e incapaz de poner un punto donde va y una coma donde tiene que estar. - Señorita Svethana acuda a mi despacho por favor - Si señor director-(que querrá este viejo ahora) . Orden y limpieza por todas partes. - He mirado el documento que usted pasó hace una hora y he decirle que hay algo extraño. - ¿Quiere redactarlo de nuevo señor? ¿Quiere hacer algún cambio? -No exactamente. - Usted dirá señor -Veo que ha corregido la musicalidad del texto añadiendo y cambiando comas y puntos que yo jamás dije señorita, ¿es eso cierto? Más orden por todas partes. -No entiendo señor -No me venga con bobadas, ¿no es verdad que este texto ha sido cambiado con intencionalidad en base a lo que salió de mi boca? .Frio fuera y estufas dentro. - Bueno señor, pensé que quizás con las prisas no se habían puesto del todo bien, y en mi segunda revisión los modifique de la forma aprendida, pero créame que lo hice por ser lo más eficiente posible. -Se mofa usted de mi ¡morsa inmunda! Yo tengo un concepto sublime de la musicalidad de los textos, mucho mayor que cualquier norma inocua de la gramática, ¿entiende? y si yo digo aquí coma y allá, nada, usted transcribirá eso, olvídese de todo esas patrañas de enumeraciones, separaciones, incisos, ampliaciones, vocativos y demás mierdas, limítese a mi sublime partitura oral. Además, ésta no es la primera vez que noto eso en estos dos últimos meses en los que usted trabaja a mis órdenes. - Le pido disculpas señor pero... -Déjese de disculpas (putilla) y de ahora en adelante limítese a poner lo que yo digo. Sino, me veré obligado a prescindir de sus rusos servicios. - Sí señor KOGOL. (.Industria pesada.) -Bueno, a mi vuelta de la visita a Moscú espero que usted deje todo ordenado y terminado en base a la presentación del sistema de hierro maquinaria simple y dura señorita. En ese instante la puerta se abrió de un portazo seco y la oficina Moscú se fue llenando de gente caribeña. Ya se podía oír el frenesí sonoro tan alegre y sudoroso que imprimía la banda, la clave marcaba el compás. “¡Esa melodía Papi!” gritó alguien de fondo, los dos rusos se miraron atónitos pero asimilando de algún modo este absurdo de tipo B. El cantante vociferaba; “Señoras y señores vamos a gosal con la descarga sonara”, mientras los coros decían u-ja u-ja u-ja u-ja u-ja u-ja u-ja u-ja, vamos Micaela se votó ay Micaela ay ay ay ay cuando baila …. En ese momento atrás quedó la maquinaria pesada y todo orden soviet, se botó y entró la maraca, el bugalú y la tremenda gozadera en la pequeña constelación de la oficina Moscú. Señores, miren como esa rica mulatita mueve su… u-ja u-ja u-ja u- ja ay que calor que ardor, miren como baila Micaela. ¿Qué es esto señorita? decía el señor Kogol como para disimular un poco que se lo estaba pasando bien delante de su joven secretaria mientras bailaba dulcemente al son de la música soltando su chaqueta en la silla del despacho. Alguien le sirvió un vaso de ron que bebió de un trago con gusto y agarró a la fría y guapa Svethana mientras ella intentaba explical, sin muchas ganas, que no sabía polque ni quién había montado tremendo guateque, que tampoco entendía polque hablaba así. Y mientras tanto ella le picó el ojo al cubanito del fondo de la oficina que vestía una nota muy linda. Seguía entrando gente por la oficina, todos tenían el compás de la salsa en la sangre ¡vamos todos juntos! ¡Candela!!! gritó Kogol. Un tremendo descaro y frenesí había en cada gesto de Svethana. Llegó el momento de la rueda de casino, todos formaron un círculo, y un joven de esos bien estirado sacó a bailar a una muchachita que tenía un traje blanco erótico de esos que dejan ver un cuerpo bello, bello de veras y no esos trajes guapos que esconden feos desnudos. Siempre se dijo: “que cosa más linda es un traje feo y basto que lo lleve puesto un bonito desnudo” y si las dos circunstancias se dan, traje bonito y cuerpo bonito, pues que se den. La fiesta y la rueda seguía su curso. Dentro del despacho del director ya había alguno con demasiado ron en su cabeza y Carlitos (medía dos metros) el negro repartía puros. La música se estremecía, de la rueda salió un “dile que no” un “adiós”, las pajeras entraban y salían del circulo haciendo sus mejores figuras y saltó una pareja marcando pasos muy complicados, ”adiós hermana”, “un enchufe”, “la perita”, de ese modo el baile siguió con gran despelote. Pero un objeto caleidoscópico trajo de golpe un viento que se llevó hasta el último vestigio de esta vaina, como si de un video clip se tratara. Terminó dando paso a otra cosa y se volvió a la monótona vida soviética. Apenas quedó el recuerdo del ron en la boca del gran superintendente, una pizca de sudor en el cuerpo de Svethana, ultimos vestigios de algo y al ser las cinco ambos se dispusieron a partir a su hogares, hora ésta que el comité tenia establecida. Se retiraron a sus bloques en boca callada rumbo a la vida ordenada y parecida de las afueras. Al día siguiente el señor Kogol entro con su maletín de cuero al despacho donde hacía media hora la eficiente joven secretaria y sus pezones que no puedo quitar de mi cabeza trabajaban. - Buenos días señor Kogol, dijo ésta creyendo ver una mirada de complicidad al toparse con los ojos de su jefe, ¿quizás fuera por algo que pasó ayer?-pensó. Pero no tenía ni la seguridad de que hubiese pasado ni el valor para dirigirse a su jefe a este respecto. Él la miró con una rígida cara y por un momento se relajó, pues sintió un buen recuerdo entre esa chica y él. Cierta duda voló por su mente por algo que quizás pasase ayer, pero rápidamente se reincorporó en su afán de vilipendio dando un sonoro golpe con su gorda mano sobre la mesa de la secretaria. Dejándole la carta de despido y sin pronunciar palabra avanzó hacia la puerta del despacho y antes de abrirla se viró y le dijo con tono severo: “La nueva secretaria vendrá en 15 minutos, espero que deje todo recogido (putilla) señorita como se llame. Adiós y buenos días”. John Table.
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