6 abr. 2009

PAN

Cada día las hojas amarillean más, el otoño avanza, las estrellas aumentan en el firmamento, donde la luna parece ahora una sombra de plata envuelta en gasas de oro. No hace frío aún, pero un silencio fresco fluido desciende con las noches. En el bosque todo adquiere carácter de vida, casi de pensamiento; dijérase que frutos maduros caen de las ramas… Y así llegamos a la fecha 23 de agosto, a las tres noches terribles de prueba. XXVI Primera noche de prueba… El sol se pone a las nueve, y una oscuridad mate, en la que apenas brillan algunos luceros, envuelve todo. Hasta las once no asoma la luna; entonces tomo mi escopeta y me interno en el bosque seguido de Esopo. Aunque no hiela, el frió me obliga a encender una hoguera, cuyas llamas brillan alegres. Estoy contento, como si por primera vez me encontrara en comunión con la grandeza del bosque; mis pulmones se ensanchan, mis pensamientos se engrandecen y una exaltación maravillosa crea en mí el deseo de brindar con todos los seres vivos por la augusta soledad de la noche, por la tinieblas propias que el murmullo soberano de Dios pase sobre los árboles, por la inefable y sencilla armonía del silencio, por el prodigio , insospechado de la hermosura de la hoja verde, jugosa de vida, y de la amarilla, muerta ya , que cruje en el sendero… Quisiera brindar por cuanto es signo de existencia en esta quietud estelar por el perro que olfatea y el rastro, por el insecto que zumba, por el gato montes elásticamente recogido en espera de que se pose el pajarillo, por esas lágrimas del mundo llamadas estrellas y luna, por la paz que después del tráfago del día envuelve al universo. Y anhelo es tan vivo que las palabras han completado la intención, y heme aquí en la actitud baquita de alzar la copa…
KNUT HAMSUN , del libro PAN.
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