18 jun. 2009

El verbo feliz

Llega a su cuarto después de un magnifico día; has visto cosas, notado cosas. Haces acopio de dulzura, bailas y ¡sientes cosas! ¡Es el verbo feliz! Te metes en la cama y cantas bellas serenatas ¡están dentro de ti! – Es la alegría tifoidea. Es el baño en el rió con ella. En adelante todo será ligereza y amor. Cierras los ojos dentro de la camita, bien tapado, bien fresco. En tono sencillo con la oscuridad de los parpados bajados piensas en Kachiri. Tu brazo se acerca de modo instintivo hacia el interruptor. Apagas la luz y abres los ojos y todo sigue oscuro, ¡Qué bella es Kachiri!, ¡Qué ricas sus mejillas! En medio de la negrura decides llamar a todo esto intimidad.   JOHN TABLE.
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