19 jul. 2009

Biscuit con queso untado y cebollino II

Rumbo sur. Que se soluciona fácil hombre eso es mejor con resaca, probadlo y quedareis admirados. Te levantas y exageras todos tus gestos como si fuera una película en la que queda claro que se tiene resaca. Te bajas a la piscina, que huele a cloro y añades gestos y movimiento de resaca. Deberás llamar a la pizzería y pedir una carbonara con la reseña de chico joven guapo en la piscina con cara de resaca, que se sepa. Deberás lanzarte a la piscina con media desgana con un olor a cloro te digo. Que se note lo que haces y dices. En la piscina te apoyas escupiendo agua y el pelo un poco en la cara mojado y llamaras a un amigo de los de ayer, hablaras alto de las cosas de la noche, cosas tales como tías, sexo, drogas y antros. Que lo oigan las familias monoparentales y las otras, que los guiris del apartamento entiendan sin tener que saber el idioma de que va la cosa. El chico de la pizza llega y gritas que es para ti. Buscas el billete en tu bermuda ¡claro que esta mojado!  Pero que hay más veraniego resacoso que un billete mojado en una piscina con olor a cloro. Es menester dejar propina.Comes tranquilo al borde de la piscina fría en maldición de miradas la pizza calienta entra por la boca miestras miras como pasan las libélulas por el césped artificial y alguien mientras tanto hará gelatina roja te digo, se oye y se entiende que comes pizza y bebes ice tee en el apartamento familiar con resaca que se diga que ayer llegaste borracho joder. Es aquí en ese magnifico momento veraniego donde te digo que flotaras en la piscina. Comer tierra- Onifagia.  Que se le ve comer tierra delante de las cámaras, en directo. Dice decir que tiene la boca seca pero que no es mayor problema que ese. La cámara recoge el momento. Como tierra a puñados desde hace cuatro años aunque esto sea mentira pero lo dice, en realidad es la primera vez que la prueba. Se deposita por toda la traquea y en el estomago haciéndole daño para salir por la tele. Comer tierra es sano. La gente en casa piensa lo que uno pensaría en estos casos. Sufre ahora aun más que antes pero aguanta mientras le entrevistan. Se palpa el estomago, casi muere. Lavado de estomago y palmadita en la espalda que se dice pronto; dieciocho espectadores probaron tierra esa misma tarde.  

Cuando los hombres callan
Que se le ve en una noche furtiva en su casa a la espera en un silencio mortal. Sublime y inesperado suena la queja del peso; del tiempo en los muebles. Ese crujido que alguna vez hemos oído todos...  y el anota un numero en su libreta. Escribe; 14 de agosto de 2009 a las 23 horas y doce minutos, 645 chasquido doloroso de mi estantería.
                                                               JOHN TABLE
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