16 jul. 2009

Das fabrik

En esto se sentía en el interior de Das Fabrik con parcelas bien acotadas y el techo que el viento levanto para dejar el latón esparcido por toda la finca. En cuanto las vigas vieron pasar las estaciones al aire libre sacaron su lado más oxidado. Mas abajo las paredes verdes se descascarillaban. Las maquinas y el trabajo en cadena eran mentira, hacia décadas que no salía de Das fabrick una galleta bien horneada. Acogían ahora nidos de ratones en sus hornos donde estos acercaban sus pequeñas manos a la boca con alguna semilla en plena oscuridad, con sus crías ciegas moviéndose en un manto de hiervas secas y pelos. Lloviznaba esa tarde cuando un grupo de gansos entro por la entrada y saliera por la salida ¡que cosas más sublimes suceden a veces!- crecen un montón de champiñones gigantes en los bordes- El agua se mezclo con la tierra en barro en tuercas bien aliñado. Esa misma tarde mire al búho reflejado en el charco que me escrutaba desde lo alto con ganas de verme pequeño y comestible, le señale con el dedo en forma de pistola pan, pan y me pase el cuchillo cerca del cuello para quitarles todas las falsas ilusiones. Sus amarillos ojos se escondieron con el giro del cuello, donde no me viera. A la altura del suelo jugué con mi cuchillo y me alegre de verlo tan afilado y con la punta mate al primer caracol que vi. Lleno de babas busque una victima más grande para poder descuartizarla dentro de la fábrica dos veces fábrica. Tenia provisiones para tres días, para estar y pasear tranquilo hasta que alguien entrara y viera mi galería: bidones viejos llenos de agua con aceite y petróleo en patos de bañera amarillo que flotan tranquilos, aspas de ventiladores bien afiladas en las puntas con clavos, unidos en una fina soldadura que cuelgan a modo de lámpara de araña con un montón de pájaros clavados en una fina textura, mesas con bodegones de botellas de agua con lagartos muertos y colillas en olor de meado, dibujos pegados e olvidados en las paredes a modo de trazo gordo esquizofroide, espejos troceados que guían la luz hacia oscuras habitaciones con camas y colchones añejos no faltando maniquíes desmembrados, mortuorias telas de araña y alguna que otra cabeza de cerdo.. En la entrada permanezco a la espera afilando la navaja para cuando me pregunten el precio de la entrada señalar mudo un cartel que pone los precios. Les entrego el cambio, una entrada y un mapa de la fábrica. Les sigo tranquilo en silencio por detrás matándolos con la mirada. Me fijo bien en ellas claro está con sus ropas apretadas y todo un sexo que violar en mi menté. Comentan sus miedos al más puro estilo película de terror con novio cerca en abrazos y sobresaltos en idiomas que no entiendo del todo. Cuando pasan cerca del espejo los veo hacer carantoñas con sus ropas de colores de vacaciones, ella llevando una blusa rosa apretada a sus pechos donde se transparentan sus pezones, debajo un pantalón corto blanco donde poder deleitarse con un trozo saliente de su nalga, a el lo mato por envidia y muy cerca de la entrada me quedo inmóvil levantando mi cuchillo a modo de despedida. Sus últimas palabras antes de salir al parkin donde les espera el bus que les llevara a su hotel son para comentar la siniestra decoración, de lo bien conseguido que esta el ambiente. hablan de mi como un gran actor y entre risas altas se van mientras mi pobre ego afligido por el fracaso llora por dentro y por fuera por no haber podido clavar mi rabia atravesando sus blancas pieles para desmembrarlos, llenándoles la ropa rota con sangre en un charco el suelo, con las nubes por encima sin techo. Lloro un poco más a la espera del próximo grupo de alemanes para guiarles por mi pequeño mundo del terror, mientras apretó las mandíbulas y un poco mas abajo en la suela de mis zapatos suena la crujiente casa del caracol.
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