31 ago. 2009

Canto a mí mismo, Walt Whitman

Me celebro a mí mismo, y cuanto asumo tú lo asumirás, porque cada átomo que me pertenece, te pertenece también a ti. Holgazaneo e invito a mi alma, me tumbo y holgazaneo a mi antojo… mientras observo una brizna de hierva veraniega. Las casas y las habitaciones están llenas de perfumes… los anaqueles están cargados de perfumes, respiro yo mismo la fragancia, la reconozco y me gusta, la destilación también me embriagaría, pero no he de permitirlo. La atmósfera no es un perfume… no tiene el sabor de la destilación… es inodora, está hecha desde siempre para mi boca …estoy enamorado de ella, me iré ala orilla del bosque, me quitaré el disfraz y quedaré desnudo, me enloquece el deseo de estar en contacto con ella. El vaho de mi propio aliento, Ecos, ondulaciones, susurros zumbantes…raíz de amaranto, hilo de seda, horquilla y vid, mi respiración e inspiración… el latido de mi corazón …el paso de la sangre y del aire por mis pulmones, el olor de las hojas verdes y de las hojas secas, de la playa y de las oscuras rocas marinas, del heno en el granero, el sonido de las palabras eructadas por mi voz… palabras que se pierden en los remolinos del viento, algunos besos fugaces…algunos abrazos …brazos extendidos, el juego de luz y sombra sobre los árboles cuando las flexibles ramas se agitan, el goce de estar solo o en el bullicio de las calles, por los campos o en las laderas de las colinas, la sensación de salud… la plenitud del mediodía… mi canto al levantarme de la cama y saludar al sol. ¿Te han parecido mucho mil acres? ¿Has creído que la tierra es demasiando grande? ¿Te ha costado tanto aprender a leer? ¿Te enorgullece llegar a comprender el sentido de los poemas? Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas, poseerás lo bueno de la tierra y del sol…aún quedan millones de soles, nada recibirás ya de segundo o tercera mano…ni mirarás a través de los ojos de los muertos ..ni te alimentarás de los espectros de los libros, tampoco mirarás a través de mis ojos, ni aceptarás las cosas que te digo, escucharás lo que te llega de todos lados y lo tamizarás tú mismo. He oído lo que los parlanchines decían…el discurso sobre el principio y el fin, pero yo no hablo ni del principio ni del fin. Nunca ha habido más comienzo que el que hay ahora, ni más juventud ni vejez que la que hay ahora; y nunca habrá más perfección que la ahora, ni más cielo ni infierno que el que hay ahora . Impulso, impulso, impulso, siempre el impulso procreador del mundo. De la penumbra avanza antitéticos iguales…Siempre la diferencia … siempre la creación de vida. De nada sirve elaborar…los doctos y ignorantes lo saben. …………………………continua ……¡grande Walt!
Publicar un comentario