21 may 2014

20 may 2014

Lectura:


Prositus contemplativos, desdén multitudinario, umbral paco.



       Caminamos en círculo en la noche y somos consumidos por el fuego


En un mundo jodido y bastante loco. Uno va caminando por ahí y se inventa una filosofía para cenar. Pero antes de que te des cuenta, el cartero te trae el primer telegrama de que todos tus cerdos se han muerto de rabia, tu frac ha sido arrojado desde la torre Eiffel y tu ama de casa padece cáncer de huesos. Consultas sorprendido el fondo que te parece una buena inversión de capitales, entonces el mismo cartero te trae un telegrama según el cual todas tus gallinas han muerto de fiebre aftosa. Tu padre se cayó en la horca de remover el estiércol muriéndose de frío y tu madre reventó de pena a raíz de sus bodas de plata  ( a lo mejor también se le había enganchado la sartén en las orejas, no lo sé). Esta es la vida, mi estimado amigo. Los días cambian como el movimiento de tus intestinos y tú, que tantas veces corriste el peligro de ahogarte con una espina de pescado, sigues con vida. Te escondes debajo de la colcha y canturreas una canción. Y quién sabe, no cantes victoria antes de hora, quizás el próximo día te vea sentado a la mesa, la pluma dispuesta, inclinada sobre tu nueva novela Chusma. ¡Quién sabe! Esto es el dadaísmo puro, señores míos. Si ese Tristan Tzara hubiera comprendido alguna vez una pizca del sentido que tiene esta famosa existencia que uno lleva a medio camino entre monos y chinches, no habría hecho del dadaísmo un arte abstracto.  Habría entendido la farsa de todo el arte y de todas sus tendencias y se habría convertido en dadaísta. ¿Dondé han dejado su ironía estos señores interesados en figurar en una historia de la literatura?, ¿dónde esta el ojo que medio llora medio sonríe sobre el inmenso trastero y carnaval que es este mundo? Han perdido su autonomía detrás de los libros, la ambición de no ser aún tan famosos como Rabelais o Flaubert les ha quitado el valor de reírse- les queda anto por caminar, tanto por escribir, tanto por vivir. Rimbaud se lanzó al mar para llegar a nado a Sta.Helana. Rimbaud era un tipo cabal, ellos están sentados en los cafés y meditan sobre el camino más rápido para convertirse en un  tipo cabal. Tienen un concepto académico de la vida- todos los literatos son alemanes; por eso nunca llegarán a la vida. Rimbaud, sí comprendió bien que la literatura y el arte son cosas muy sospechosas- lo bien que se vive en cambio como bajá o propietario de un burdel donde el crujir de las camas le canta a uno la canción del aumento de los ingresos.        

 Salir a la calle y disparar se ha convertido en una práctica tan común que ya no podemos imaginar el silencio. Escudados tras maletines y portafolios, siguiendo más el color de la flecha que el concepto, nos creemos en nuestro paseo urbano, como un zapping que siniestramente descubre la misma obnubilación detrás de cada recodo. También nos  creemos inofensivos. Pero aunque no somos responsables de esa proyección de nosotros que poco a poco terminaremos tomando por más real que nuestra propia vivencia (será toda nuestra vivencia), participamos efectivamente como receptores en la formación del modelo. La inocencia que supone toda iluminación es hoy fulminada antes de haber podido ser experimentada. Si convenimos en que la evocación, que no metáfora, con que emprendí este texto, ha de ser comprendida como reprensentación de sí misma y contextuada por tanto dentro de un juego de lenguajes ( para qué ser artistas, si pudiéramos ser asesinos), cada uno de nosotros se halla en este terreno armado hasta los dientes y cada uno de nosotros es extremadamente vulnerable. Las calles de las ciudades modernas, y cualquier cuidad lo es hoy, están llenas de proyecciones del deseo que sólo conservan la estructura ósea del signo: su referencia a otra cosa. La búsqueda de una relación natural con el mundo, no mediada por la coerción del signo, se ha realizado en una relación no mediada con el signo, y en este marco existencial, definido por un rectángulo perfecto, se desarrolla en tres dimensiones la más fabulosa escabechina.

El corpus más abundante de imágenes que pueblan nuestra experiencia, y el que produce ejemplos más impresionantes, no procede de la vida cotidiana, sino de un mundo de ideas no conceptualizadas del que extrae sus motivos la publicidad. Pueden distinguirse dentro del discurso publicitario numerosos recursos, juegos y estrategias que fueron las vanguardias artísticas las primeras en poner en escena. No aludo tan soló a prácticas formales, como el feliz acomodo que el collage y el fotomontaje han encontrado en las marquesinas de los autobuses o la manipulación sistemática  del lenguaje codificado mediante descontextualización y utilización de eslogans. Voy incluso más allá de señalar una suerte de deriva impuesta en la suceción de motivos fragmentarios y en la modificación permanente del decorado urbano que introduce múltibles grietas en la realidad cotidiana: cada día tenemos que buscar el portal de nuestra casa entre imágenes cambiantes, hoy en unos pechos que recuerdo, quizá mañana tras una dentadura perfecta.

Y mi única finalidad al decir lo anterior ha sido incorporar la desesperación humana, sin la cual nada puede abonar aquella fe. Es imposible afirmar la primera y negar la segunda. Quien finja tal fe sin verdaderamente experimentar esta desesperación, no tardará en adquirir, a la vista de los avisados, el perfil del enemigo. Enemigo que habita al salir a la calle con un revólver en cada mano y, a ciegas, disparar cuanto se pueda contra la multitud. Quien nunca en la vida haya sentido ganas de acabar de este modo con el principio de degradación y embrutecimiento existente hoy en día, pertenece claramente a esa multitud y tiene la panza a la altura del disparo.

12 may 2014

Llareggub Johnnie Cristo

                                             
                                          Besadme en el Bosque Lácteo 
                                          o dadme un penique. 

3 abr 2014

Schrebergarten

                                                
           Se han caído las hojas, no llegarán al cielo (…)
 



28 ene 2014

La sombra de un Palo



Apago el ordenador. Si es como yo creo que es, me pregunto que clase de sueño sigue al apagar el ordenador, acaso dreame. Para cuando se rompe se muere. Son enfundadas las esperanzas de que el código binario salvara nuestros recuerdos aun cuando nos hayamos apagado. La esperanza no es mía. Es sobre lo que sucede al acostarnos y al apagar el ordenador. Se reorganizan las ideas dicen. No me interesa. Me interesa el daño causado por las comparaciones. Por la acumulación de capas. Rota la memoria, rotos. Un hijo abre el ojo. No sabemos lo que sucede al escribir ni mucho menos cuya sombra tapa y protege a los objetos, dentro las comparaciones, el rey fagocitador, símiles , metáforas que le otorgamos al mundo. El teclado habla, bla, bla, bla. Es rápido y astuto. Dice estar más cerca de la punta de la lengua que de otros órganos. Borrón y cuenta nueva dentro de lo que denunciamos y acrecentamos. Puerco diccionario, obituario de una fluidez ajena al tacto y al oído aplasta por siempre la comprensión. No es ni tan siguiera una rueda fecunda, un ciclo que se repita, son miles de hojas que no saben apenas de las otras hojas de los otros libros, de los no-libros, mal masticar que se caen los dientes sin llegar a saber leer entre lineas. Mi discurso se recrudece contra la patria que dice ser sólida tierra de individualidades colectivas y no sé que juego de palabras enfrentadas, para nada desnudas. Rotos los objetos de rotundos significados, ya no vale eso. Si ni tan siguiera quiero decir que romper objetos valga la pena por lo menos para la mente. Es el viraje, escupir pus. Sugerir piel o querer agacharte ha oler el suelo. Como si las imprentas antiguas, calientes de tinta mataran más que nunca. Denuncio al anuncio. Ayer. No creo que nadie pueda explicar lo del ordenador con frescura, dirán algo rítmico y científico para que me vaya tranquilo y al marcharse desmotar el ordenador y buscar en el, no sé tal vez palabras que no me hagan buscar nada, gusto metálico y placas, ver de esa otra forma- Nadie sabe a donde van a parar los detritus. Se paran en la mente, en la biblioteca infernal. Como si narrar fuera hacerlo desde las fotos de varios colores recién impresas, como si un oficio matara al otro confundiendo la voz con el narrador el pensamiento con la idea. Revelarnos contra el sistema nervioso dicen algunos. Laxa tarea, frases cortas con acento sureño y mesianismo denunciador de lo perimetral sin apenas odiar las chaquetas de pana. La base no es que este podrida es que los que constatan su existencia la niegan, la definen. ¡Dejen paso carajo, malditos ismos!


La sombra de un palo. Abás.
Aki.

31 dic 2013

Sache



Jacinto en las bocas de Alfeo




  • ¿Recuerdas?
  • No
  • ¿De veras?
  • No
  • Un perro al que le abrí la boca con las dos manos para ver sus colmillos justo cuando detrás miá ardía la casa en las proximidades del charral
  • Recuerdo el bosque y el Nogal en el que clave la imagen de San Geronimo
  • ¿Qué bosque?
  • Una noche llegue a casa y degollé a los perros, su sangre caliente pude sentir
  • No
  • No lo sé pero tengo un sin fin de hojas viejas amarillentas llenas de manchas de humedad, creo que debemos narrar sobre estas o dejar caer gotas de sangre para cuando llegue el verano y me sangre la nariz
  • No
  • Si
  • Las galeras y todo eso, podemos retirar los escombros y ver que ha quedado del sótano
  • Mi cara esta sucia por culpa del plástico que quemamos ayer
  • Lavate, se me ocurren las palabras “fecundo manantial de aguas trampantojos”
  • ¿Y el viraje?
  • No recuerdo, te estas plegando te noto
  • Mira dejate de bobadas sera mejor que nos alejemos de aquí, ¿que habrá sido de mamá pasa?
  • Ejercicio de voluntades aprendidas dice la sociología pero la cara de mamá y tu idea de que mamá fuera nuestra pasa seca me encanta, deliberadamente un plato blanco y una uva en el centro dejada al sol y eso... fotos de nosotros por debajo de madre agarrados a sus rodillas seguido de cerca por fotos de nosotros altos arropando a una pequeña madre con los pies hundidos en la tierra echando raíces en un suelo de flaquezas.
  • ¿Es algún tipo de consuelo?
  • No, pero albergo algún tipo de gilipollas dentro de mi, acuérdate que solía afirmarme en la idea de “Por un cerrojo, un mundo” y ahora que no tengo ni cuarto ni puerta me siento igual con los pies calientes como sobre la moqueta
  • Esas botas son buenas no te quepa la menor duda
  • ¿Es un páramo o un bosque?
  • ¡¿No era un charral?!
  • La casa era una cabaña de madera y el perro un chucho
  • Ya. Y el humo era oscuro y visible a kilómetros.
  • Madre era polaca
  • ¿Polaca madre?
  • ¡Amen de amenes!
  • ¿Lo dices por las fotos?
  • Si, todo tenia luz de industria metalúrgica. Un flujo ardiente de metal fundido que no paraba de dar algún tipo de mortecina luz.
  • Vale entiendo la parte de llevar gafas de soldador. El resto me suena extremadamente vocinglero. Pero esa es la luz de tu recuerdo, tan solo la luz de tu recuerdo. No quiero agazaparme ni charlar más.

3 dic 2013

«Asmo» - remenber? - no




La memoria tintinea
apenas recuerdo su rostro
Disoluto, amargo, voluble
como un lienzo...como medios de decir todo lo que es inexpresable, formas simbólicas
una arista de su piel, una escama comida adentelladas por ácaros hambrientos

                                                Seattle en 1999 
½      

14 jun 2013

Major Tom





En la plenitud del día, el tiempo se fragua. ¡Boom!
El tiempo que se fragua. La voz.
Sucede, a veces. La mirada puesta entre los matorrales: estos se mueven en sonoro estrépito; al rato, todo cesa. El erizo corre a refugiarse dentro de una vieja madriguera; está completamente empapado. Una vez dentro, sacude su cuerpo. Al rato se siente seco y tranquilo. Muchas ramas que te tocan y te arañan la piel. La ropa hecha jirones. La emboscada al caribú. La rama que cruje.

Se bajó de la mesa. —¡Bájese de la mesa! —le reiteraron. Mis ojos. Se calzó las botas antes de bajarse. Salió de aquel lúgubre cuartucho y se incorporó al camino de tierra que pasaba cerca de la casa. El lugar: un escenario mínimo, mentalmente plano. Dos árboles, una casa, una brizna de aire caliente, un billón de billones de cereal seco. Entre milla y trigo, la espiga le entró en el ojo. La tierra enfundada en un satén amarillento cargado de pequeños pliegues, como un paño colgado en la pared, sujeto por una oxidada tacha. Un debate interior. Exequias. Se quedó quieto, destruido por lo monótono de aquel lugar. Miró la sombra del ciprés acrecentarse. Pensó nuevamente en la mesa y sintió cómo sus ojos se estaban secando. ¿Habría algún río cerca?

Apoyó su espalda contra un pedrusco para quedarse dormido y soñar con un gigantesco río de aguas turbias, donde se yergue el sauce llorón a lo largo y ancho de los márgenes. Soñó con un río que conocía.

Una nulidad que hace que veas un fondo azul donde explota un cohete. Tres caras manchadas de carbón. Existen tres tipos de fuegos; la hoguera es uno de ellos. Vemos cómo se derrite el cristal y se encamina, saliendo de la nave río abajo. La mesa se cae. Se arriban las llamas. Una cuerda amarrada a una de las patas de la mesa. Alguien tira de esta y la pata cede —arrancada de cuajo—. La montañita de arena que estaba en la mesa se la llevó el viento. Grano a grano irá a parar a un alto horno. ¿No es eso?

¿Extemporáneo? Granos arrastrados por el viento, uno a uno, llamados en una cierta acumulación que se produce en algunas esquinas: arena. Procede anular este sistema. El grano. El trigo. La llanura. Las ramas. A expensas de las metáforas no se puede vivir. No podemos cargar de significados a las metáforas de las metáforas. Capas de fango metafórico, capa a capa; lodo, trigo y saliva. Una visualidad exquisita. El desierto se mueve. El sonido del desierto.

—Major Tom —Muchacho, coge tus botas, póntelas y camina. Ya no habrá dualidad que valga. No habrá buenas metáforas, ni mucho menos una alta lógica en todo esto que dices y narras. Empuja un poco, te digo. No eres tú. Acepta no serlo y, ya sabes, hazme caso: quítale las tachas al diccionario por aquello de... ya sabes, no quiero repetirme. Ve a ese río que conoces. ¡Báñate, compañero, es un sueño tan real! Déjate llevar por la corriente río abajo, como ya lo has hecho: flotando, mirando el cielo azul. Que las ramas de los sauces te arañen. Sal del río cuando gustes. Estarás más abajo. ¿Recuerdas esa llanura que no estaba donde estás ahora? ¡Junta esos dos mundos, maldita sea! Tú, saliendo del Nékar y entrando en esa llanura en la que dejaste el viejo escritorio y una silla. No vale la pena darle alma a la piedra. No lo hagas con un programa de vídeo. No juntes esos dos mundos con un copia y pega. (Yo) Tú en el Nékar / Tú en la isla. Digo que lo hagas. Ve, sal del río; no importa que la bicicleta se nos quede atrás. ¡¿Tu bicicleta se llamaba “Crótalo Diamantino”?! ¡Qué hijo de mala perra eres! Ve a sentarte al sol junto al escritorio, en la llanura. ¿Te notas cansado? Estás tiritando. La blusa azul pegada a tu cuerpo. Despréndete de ella. ¡Recuerda que tienes arena en el bolsillo! Sí, esa misma arena que sacaste del fondo del Nékar. Nada de separaciones abstractas, nada de sujeto y objeto: estás metido de lleno, sentido y realidad. Estás empapado por el río, como lo estás en la llanura donde luce un sol espléndido; ¡es la arena del río, de veras! ¿Que cómo llegó hasta aquí? Ni idea. ¡Ponla encima de la mesa, por el amor de Dios! ¡Hazlo, rápido!... ¿Qué te pasa, ya no recuerdas? El cuerpo, el pelo, la arena... ajados por el sol. Al rato comenzaste a soplar como quien lo hace sobre una tarta llena de velas, quedando apenas tres granos oscuros. La llanura que está cerca de la finca, en el barranco, a unos tres mil kilómetros del Nékar. ¿¡Te tengo que recordar todo!? Tú, con tus bobadas del escritorio que te compraste y dejaste en esa llanura con una silla. Decías que no significaba nada. ¿De dónde dimana esto?

—Major Tom II —Nunca dije que no significara nada. Fue algo rutilante. De ver. De ver si puedo creer en que se puede estar probando cosas. La llanura, la mente, idear cosas, esclarecer cosas... y lo extraño de todo esto. Recuerdo lo que pensé sobre el escritorio y todo ese rollo de la llanura. Y cómo devino todo en un proceso que salió hacia afuera, en una demarcación concreta, en un tipo de oxímoron. Grito silencioso. Dije que entendía parcialmente el significado de lo que hacía, pero que no quería darle más fuerza de la que tenía. Que veía lo absurdo de lo que se estaba llevando a cabo, sin sentir profusas contradicciones. El escritorio y el lugar que ocupa en relación con el lenguaje escrito. ¿Cómo se quedan en la mente esos pensamientos no escritos? Vuelvo al escritorio y plasmo cosas. A veces miro libros, facturas... no sé. ¿Qué ha de significar, acaso? Mi mente sigue. Vuelvo, por ejemplo, a aquel pensamiento que se erigió en las aguas del Nékar. Cada uno triste y peleado. Paramos el coche en el arcén. Caminamos y vimos charcos llenos de renacuajos, y volvimos a sentir equilibrio valorando tal cosa: el fango... el agua encharcada, en donde se apelotonaban cientos de renacuajos que asomaban la carita y abrían su boca (...) Inmersos como estábamos en observaciones de una densidad gelatinosa, los campos de cultivo parecían recién arados. Llegué a beber su agua. Mi piel sin nostalgias. Qué bueno que pueda charlar contigo a viva voz. El papel blanco con tanta luz da mucho la lata. Luego se mezclaron; una quiso matar a la otra, luego se mezclaron o algo de eso. A los pies de una escultura de plástico que anuncia ser un verdadero profeta. Una especie de arenga...

—Major Tom —¡Basta! ¡Basta! ¡Silencio! ¡Vuelve a esa llanura! ¡Vuelve al río! ¡Dame un beso!... Coge el martillo y haz añicos todos los cristales, todos los espejos. Rompe la puta mesa, haz que arda. No es un juego de purificación; no se trata de desapegarse. Se trata de superar el desapego simbólico; a lo sumo es eso. Se trata de ver el fino valor que tenemos que adherirle a la metáfora, para luego renegar de su pringoso contenido. Te digo que quemes el escritorio como te digo que no lo hagas... o, por lo menos, que no sean letras. ¿Qué dices? ¿Qué podrías tirar en la misma hoguera unos cuantos álbumes?... Me parece una idea genial. Pero ya sabes: nada de simbolismos cutres. No estás quemando el pasado, ni mucho menos. Tan sólo te veré quemando unas fotos que jamás tuvieron realmente fe. Las fotos no tienen fe en la vida. La noche llega y las brasas te darán calor. Ahora comienzo a reconocerte, por fin comienzo a sentirte. El sol, la piel resplandeciente, el Nékar, la llanura y la mesa... las ramas, las botas, el caminar, los cristales, la poltrona. Como queriendo aplicar una condición unitaria que no llega. ¡Sí, todo eso! ¿Qué dices a todo esto, mi querido agrimensor?

—Major Tom II —Soy yo, hijo de la rama que se rompe y de la mesa de tres patas; hijo de un yo que no se percata de que la rama se rompe y que se sabe en las cercanías del árbol, mirando hacia los matorrales. Ahora comprendo que la mesa ha permanecido demasiado tiempo a la intemperie... Ahora sé quién fue el que amarró una cuerda a una de las patas. —¡Fui yo!— Fui yo el que tiró de la pata carcomida y la arrancó de cuajo. Fui yo el que no grabó ningún vídeo sobre todo esto.

Una feroz intuición dirigida hacia cómo suceden los hechos. Replicantes que se sitúan bajo una cristalina capa que revolotea, que se endurece con la metáfora: el dualismo, los sensores térmicos, el diccionario, la vanguardia, el reloj (...) Para luego volver a decirnos que, para nada, podemos entender. Ha venido para quedarse y su espesor ha crecido. De tal forma que volvemos a comenzar sin sentir la sucesión de capas adheridas. Nos deberíamos vestir —vestidor— todos los días con esas ropas confusas. Besos grises.
Una fuerza que ha contribuido a olvidar. La inscripción que nos advierte que todo es verse en el barniz. Forever.


Les amusements naturels, p. 217.    John Table

1 jun 2013





Emmenez-moi,   chemms!...
                                                 
[¡Llevadme,  caminos!...]

31 dic 2012

La mala luz- no está nunca muy lejos.


Hay razones para el pesimismo, pero por eso es tanto más necesario abrir los ojos en medio de la noche, desplazarse sin descanso, ponerse a buscar luciérnagas.    

Georges Didi-Huberman.   Supervivencia de las Luciérnagas 




Y, ante todo, ¿han desaparecido verdaderamente las luciérnagas?
¿Han desaparecido todas? ¿Emiten aún- pero ¿dónde?- sus maravillosas señales intermitentes? ¿Todavía en alguna parte se buscan entre sí, se hablan, se aman, pese a todo, pese al todo de la máquina, pese a la noche oscura, pese a los reflectores feroces?

Je est un autre (yo es otro)


15 dic 2012

El Agrimensor contra el Replicante

                                       John Table

21 nov 2012

Franchutes de mierda, auténticamentes falsos



 Hablar de lø que nunca va ser
Elementalmente prognosis...
  (silenciar del tødo)

 ~Marasmo espiritual irremisible~

                                                                               << Estas søñando>>
                                                                                           !Sueñas...! Nø abras los ojøs.

Le Monument continu (1923)





30 sept 2012

masa << lumínica >>




Mirad la obra que se representa, está claro quién saldrá desdichado de todo esto. Desde los asientos se ve claro la respuesta. Día a día la función se representa y el actor no se desvincula de su personaje y no deja de trabajar para un/el público que cargado de mierda viene a verlo fracasar.  El guión permite su existencia, le atrapa. Llegamos a uno de los momentos cruciales de esta obra irrepetible. Un cuervo vuela por el escenario y al pasar cerca del actor el ave sufre un infarto cayendo desde lo alto sobre la cabeza del actor golpeándola con la fuerza necesaria para dejarlo sin sentido. El actor permanece durante unos minutos inconsciente y se levanta aturdidamente poco a poco preguntándose qué ha pasado. Mira a su alrededor y ve al cuervo que yace cerca suyo. Lo toca. Aún desprende calor. Posee una gran belleza – piensa el actor-. ¿Dónde estoy? ¿Qué soy? La niebla del escenario acentúa la confusión.  Tal es su confusión que se enfatiza la idea de que uno puede ser cualquiera cosa. Desovar huevos, mudar la corteza y esas cosas.
La niebla se disipa y entiende que su ser nada tiene que ver con el chico de los álbumes, los álbumes de mamá. Mamá muerta…Sacrosanto mamá muerta y el público hablando del paleolítico como si mi madre fuera solo huesos. (Reza) Versa sobre esto y aquello, de recordar guiones, de mirarse en el espejo y ver videos de sus bodas. Se percata de lo loco que es pensar que esos trozos de celuloide le representen o de que el reflejo del espejo tenga que ver algo con lo que es… entiende perfectamente que esas cosas le han robado el alma, su identidad. Jamás me dejaré sacar una foto, ese no soy yo. Es absurdo. Es irreal. Es una datación que busca alejarme de mismo. Yo no soy ese. Veo mis recuerdos con mi cara recortada, sacada de uno de los muchos álbumes de mi casa. Esa cara la cojo y la pego con celo sobre los recuerdos una y otra vez. Es posible apreciar el celo que la pega y que solapa tantas cosas. Sobre mis recuerdos, esos planos, ese vídeo de mi treinta dos cumpleaños. Ayer fui como tú, me he estado matando todo este tiempo. Asiente la presencia del público. Os pido que no aplaudáis. Os pido que os marchéis a casa sin más, coged vuestras chaquetas, bufandas, gorros y volver caminando a casa. Es muy posible que vuestros hijos estén muertos.     ¿Acaso no me podéis oír? - sonido de miles de espejos rotos-
Vuelvo y lo repito. No se puede aplaudir.
Es un acto.
Una jaula se vacía.
Las tenues luces que se estaban utilizando hasta el momento se apagan.  Un potente foco de luz se enciende en el centro del escenario. La luz alumbra una maciza mesa. Luego alumbra a un señor que está sentado en segunda fila. Se apaga un instante y se para en una señora muy gorda. El foco se apaga y la mujer se levanta de su asiento. Lleva una blusa roja. Año cero. La gorda comienza a cantar mientras se proyecta un vídeo de ella comiendo espaguetis en una inmensa pantalla situada en el escenario. La vemos comer en la misma mesa que antes pudimos vislumbrar. Come los espaguetis con las manos y los engulle como si se tratara de un cerdo. Delicadamente polisémico. Su ropa se llena de tomate y pasta. Soy una cerda dice mientras come aun más rápido. Termina de comer y se saca los pechos con los que rompe el plato. Sus pechos son enormes. Agarra los pechos con la manos y con la fuerza de un martillo caen sobre el plato que tan solo puede hacerse añicos. Un hombre se le acerca por detrás y le dice que desde siempre le han gustado las mujeres con mucha carne, que le encantan los panderos enormes, inabarcables, dice unas cuantas palabras más entorno a esto. Comienza a excitarse. Se frota los testículos. La mujer permanece como un estado de hipnosis. Su cabeza inclinada hacia atrás con la boca abierta y sus ojos en blanco. Se ha comido cuatro kilos de espaguetis y no puede apenas moverse, tan solo emite un sonido animal, proveniente de su garganta. El hombre saca un revolver y le pega un tiro en toda la cabeza. De la cabeza salen espaguetis.
La mujer que hasta ese momento continuaba cantando de pie durante la proyección cae como si el disparo de la pantalla la hubiese alcanzado en la realidad. El silencio y la oscuridad que se cuestionan el tipo de comunicación que hacemos y como muchas veces escarbamos en la realidad buscando ampliar nuestra propia voz. Agarramos el micrófono y decimos cosas. Grabamos nuestra voz y la oímos. ¿A quién te diriges? El público llega al rato, el volumen les atrae. El público siente esa voz como suya. Todo ornato se debía evitar, decíamos.
La oscuridad, tal cosa no existe. Cincuenta potentes focos se encienden en el escenario apuntando al público que se ve cegado. El actor aprovecha y se sitúa cerca de la mesa. Se dirige nuevamente hacia ellos. A contra luz.
Mi voz (…) ya no me queda mucha voz, le he ido puliendo en este repetir de mi discurso. Aforadamente, sin pausa. ¿Por qué estas barreras? Triste en su repetición era pronunciada una y otra vez, noche tras noche puliendo mi voz. Estoy abatido, orgánicamente quemado. Son muchas las veces que me habéis visto fracasar, triunfar. Esta no es la forma. Sois crueles sin duda tanto o más que yo o el hijo de perra del narrador. Agentes pasivos de la comunicación, agentes al servicio del crimen. Las luces que nos impiden comunicarnos son las luces del teatro, capa a capa, añadiendo lodo y fango. Es terrible. Sois como yo. Unos meros actores. Una amorfa ampliación oral. ¿Cuándo mataremos a los que tenemos que matar? Asentid conmigo: el enemigo habita cerca, soy yo y es él. La voz es el enemigo. Las voces son el enemigo. ¡Silencio! La zozobra cultural… El narrador es a quien debemos aniquilar. Matar al dictador siempre relaja. El arremete contra los muros y los controla. El los tira y los construye. El fundador de la vanguardia… No le tengáis miedo. ¿El simbolismo le protege? – Decís- sí es verdad pero… pero podemos llorar, siempre podemos llorar. El ocaso que vemos en la pantalla.  El amanecer que disfrutamos. La zozobra mental siempre. ¿Un ornato creado por todos no? Mi voz contra la vuestra. Un enfático esfuerzo por delimitar mi/tu realidad. Pura mierda. Silencio. Mañana es sábado.
Vuelvo y lo repito. No se puede aplaudir.
Es un acto.
Una jaula se vacía.
Difundid mi mensaje.
Las luces que apuntan al público se apagan y se enciende unas agradables y uniformes luces. ¿Qué nos enseñan estas misericordiosas luces? ¿Qué tenemos en el teatro? ¿Qué nos queda?
La voz esta quemada, harta de hablarle a la humanidad y harta la humanidad de las voces mesiánicas. Ayer fui… Fui tu. Tanta saliva. Ahora que la gente se ha ido y no queda nadie a quien dirigirme hablaré con el corazón a todo pulmón… ¿Es eso lo que siempre ha faltado no? ¿Podéis oírme por el amor de dios? ¿Hay alguien en la sala?  
SILENCIO
LLOREMOS.
LLORO.
LLORAMOS.
Consagrando la explotación de la realidad sacaremos fotos a las lágrimas.
Una manera de no vivir, de resignarse. Dejar la voz en manos de la narrativa. Adhesión inactiva de un máximo grupo de gente.

6 sept 2012




A pie de página. Ahora que todos estamos locos, taimados, vuelve a mí. El libro pasa de mano en mano, son muchas manos arropadas por la manga de la chaqueta, desdibujando en colores grises, paulatinamente las manos. Las manos se precipitan y cierran el paso a la vista sin poder saber hacia dónde se dirige el libro. Pasa por manos que pertenecen a un cuerpo que está de pie. Pasan por manos sentadas y por manos lacadas.  Difuso, humo, café en Paris. El libro sigue una secuencia con forma de ocho. Manoseado, olido, prestado, en descredito de comentar lo que uno opina con la idea permanente de conectar con vuestra verdadera filosofía del autor. Un libro escrito. Como sabéis cada mano es única, llena de detalles que la hacen única. Un hombre que piensa en manos es un fallo. Hambre, hombro, hombre.  ¿Dónde está el libro? No ha podido salir pues la puerta se sitúa lejos y cerrada. El camarero llega con el paño doblado en su brazo para limpiar la mesa. Nos pregunta que queremos. Al final del proceso el libro vuelve a la mesa de la que salió transformado en cenicero. Lo cierto es que se fue por la puerta de mano en mano, formalizando muchas cosas. Pero uno no podía saberlo estando sentado entre la muchedumbre, entre las copas y dado que el primer objeto que llego a la mesa después de la salida del libro fue el cenicero no nos quedo otra que asimilar que el libro se había transformado en eso, por voluntad propia a lo largo de un proceso sumarial, dentro de un puto café de imbéciles poetas y un montón de gafas de escritores que narran, que se atreven a narrar sobre el cuerpo-prosopopeyico donde caen las cenizas, abajo la metáfora. 

5 sept 2012

Disculpe una vez más que mi carta sea tan corta


  • Sentirme ser, el feto que habita en la montaña, acurrucado en una seca y pequeña cueva.  

                          John Table

6 ago 2012

Cumbres inmediatas - Contra la primacía del futuro sobre el presente-


                << Mañana será otro día >>…,
                      Que debe de ser hoy, ¿no?

Los rayos de luz entraban en la habitación con suma limpieza, provenientes de la reflexión en los altos rascacielos de latón. El gran baluarte de luz que tanto les gustaba a los milenaristas. Afuera unos vientos inmisericordes azotaban todo. El viento era amplificado por un sinfín de megáfonos. –Bombardeo informativo en novísimos ruidos-. Las contadas ocasiones en que no soplaba se reproducían cintas con el sonido del viento levantando granos de arena en el desierto.
La habitación pasado un tiempo se convirtió en su refugio más seguro. Los paseos por los jardines del palacio pronto disminuyeron.  Para llegar al despacho, un largo pasillo con moqueta. Más abajo y más abajo aun, la vieja mina convertida en túnel secreto. Pasadizos apuntalados esperando grandes sucesos.  El gran salón. En esta habitación hay muerte. 1880. Su mente como una franja de costa; cretácica, árida. Su amplia frente un acantilado enfrentado contra lo eterno y lo efímero.

Está habitación por si sola es como una vieja abadía. A la vaciedad de las descripciones minuciosas un salón cuya especialidad es la taxidermia.
No quiero acometer de forma que la habitación se quede anclada en un simple edificio. Está prohibida la decadencia. Volviendo a 1880 ahora 1888. Han pasado ocho años. 1888. El énfasis se hace en que todo sucede aquí y ahora.
 ¿Qué regusto nos ha quedado después de tanto tiempo? 
 -Terrinas vacías y platos sucios por los suelos-
 ¿Cuál era la consigna?
   -¡El estertor! - gritaban los hombres que intentaban derribar la puerta.
¿Hacia dónde mirar y de qué forma perseverar?
Ítaca está lejos!- gritaban desde dentro de la habitación, anhelosos de concluir.


 Tierra Sepulcro Rabia
La imagen de la habitación con su figura acostada en la cama como esperando. Repesando esa imagen de sí mismo a cada instante. Proyectándose desde fuera. Viendo a un joven tumbado en la cama con los brazos debajo de la cabeza mirando hacia el techo. Viéndose. 
De modo que acostado en la cama como se encontraba ahora mismo, durmiendo. Se contemplaba desde una esfera interna. Se pudo ver a sí mismo en el sueño llegando a la vieja imagen de entender el cuerpo desde fuera. La proyección del alma-cámara.
No te pronuncies aun. A su debido tiempo la corteza muda.
-   Dime si esos ojos no poseen la diversidad, la amalgama entre lo que la selva es y lo que subyace debajo de la corteza -
Aun abarco algo dentro de mí en ellos. Será mejor correr la cortina para que no entre la luz. He de estar a solas en la oscuridad.

-   Todas las mujeres son llamadas Madres.  Todos los dictadores también-  Inaprehensible.
Cuando profiero en mi fuero interno: ¿A quién le gritas? ¿A quién? ¿A ellos, para te oigan? ¿A ti mismo para situarte? ¿A quién cojones le estas gritando ahora mismo? <<Él mismo lo dijo>>

Enfrentémonos con toda la cháchara discursiva sobre el abrir la puerta para ver a la vieja tortuga boca arriba, momento en el cual la bandeja de plata caerá al suelo del gran salón. Cayendo de la sorpresa y el tormento, vertiendo con esta la copa de vino que transportaba, desparramándose en la moqueta sin llegar a ser nunca algo parecido a la sangre. Rápido desde la pena cabalgaremos hacía un profuso odio. Odio al esfuerzo de la vieja tortuga de darse la vuelta. Odio, a los pliegues del cuello de la tortuga y molestos con lo poco brillante de esos tristes ojos. Habremos obtenido la fuerza para serrar su caparazón y quemar su interior no sin antes bailar con el desnudo cuerpo.

 Sujeta la noticia con alfileres, vuelta a cabalgar. Pienso que no atendí a todo con comprensión, a la versión esterlina que se pronuncia a favor de la integración como el gran parámetro al que asirse a la realidad, desde el mismo parámetro desde el que la volveremos destruir, arguyendo lo liquido de la realidad que nunca se pronuncio a favor de ser amiga de nadie. La veremos irse. Bailaremos con ella sabiendo de la atrofia simbólica de la nada, eso que no entendemos, que no integramos y casi seguro que sin existir integración, profunda comprensión y empatía más allá de lo simbólico lo situaremos como un código que vive en la mera representación, ajena en la base a nosotros; los comensales de aquel banquete que sólo podemos imaginar. Los comensales de un banquete que sólo pueden  imaginar su cena(…)Sabemos de su amorfo sentido, de su glándula pineal, que le daremos forma y falso peso al código abierto afirmando al mismo lo imposible de la nada, de su representación mientras nos pegamos un tiro con la otra mano en el pie diciendo:

        -He aquí, eso que nada es -


Nos tocamos la piel y es como si fuera la corteza terrestre, decimos. Pura fanfarria.
A la vaciedad de las descripciones minuciosas donde la garganta se ahoga, saldré al paso. Hablare de lo soy, desde mi pequeño cuarto, desde la premisa de un código cerrado como es la letra. Lleno de agotamiento orgánico, capa a capa. Una capa de análisis, otra capa de sentir y volver a revaluar mi alma-cámara, a amar tantas cosas desde cierta integración y otras de la materia-detritus que produzco al intentar integrar lo vivido. También de vivir muriendo o algo de esa puta mierda y como no, el fastuoso poder del autoengaño.  Otras capas de falsedad que produce plasmar lo sentido en letra, pues a ratos se puede creer que atravesaran las otras capas para ir a un tipo de lecho arenoso.  Mis acciones nunca serán justas, no quiero estar del lado de los que saben con certeza que sus acciones son justas… ¡Sed justos os digo!  Ahora me esfuerzo para que lo que ahora me toca vivir se desprenda de toda aparente cabal idea de que tarde o temprano eso que acontece me servirá para más adelante. Esa y otras aniquiladoras ideas sobre un tipo de futuro matan la posibilidad de integrar, de sentir por un momento el confuso ser en el que habita uno mismo y mis semejantes. Ya lo sé, estamos sedientos y podridos  pero en parte porque se potencia en demasía la idea de que entendemos lo que somos, desde el cual crece todo un universo “solido” de representaciones de la realidad y una vez que  creemos obtenerla estaremos en la fatal cadena que se nutre de lo que parece ser una representación de lo que vemos, olvidando casi por completo esa aparente datación de… una de tantas, para meternos en su flujo o mejor dicho ser absorbidos por este flujo desde el que podremos recitar algo pero absorbidos por algo mucho mayor.  Capa a capa dentro de la incrementación del potencial, de un tipo de realidad donde nos obligaron a representarnos o nos dejamos representar; <<La represión es real y por lo tanto tenemos que partir desde está para dirigirnos hacía la no represión. >> 

 No quiero ser aplastado por lo orgánico. Deseo tener fuerzas para convivir con lo mental y lo orgánico. Deseo tener fuerzas para pulir el peso excesivo de aquello que lo ha cogido. Es mi caso.


Apoyamos este mundo diciendo que no lo hacemos. La discontinuidad, la deformidad. Sígueme a mí y se palabrea a si misma dentro de mí, en el junta palabras.

25 jul 2012

¡Fuera de ahí, chucho!




Siento el prisma vespertino, mirando todo eso. Queriendo ver en esa imagen el gen recesivo, la idea de que el lenguaje proviene de la imagen. La lengua tuvo que ser imagen antes que nada. Si miras a tu alrededor veras eso en lo que creo. Si ves la mosca golpearse contra el cristal repetidas veces lo veras. Lo que sucede da pie a las palabras. Las acciones nos permiten poder lucubrar. No desde esta forma podemos afirmar que entendamos lo que vemos. También ocurre que la fuerza de lo que percibimos acaba por aplastarnos, nos da. Sus fuerzas hipnóticas, emotivas dan un tipo de lenguaje. Escribamos entonces lo que vemos.

¡Fuera de ahí, chucho! 

En la encrucijada el perro ladra mirando hacia todos lados pues su cola le parece ajena, peligrosa

       A seguido de B, siempre.
-          (A)Figúrese; “Glass”, sonando cristal.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Sugar, sugar.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Acatar la mente le digo.
-          (B)Usted se refiere a ampollas y pústulas
-          (A)Mire, para poder seguir en la vida tenemos que tener algo… como desovar huevos.
-          (B)Entiendo, francamente, puaj.
-          (A)Bien. Sigamos con el experimento.
-          (B)De acuerdo.
-          (A)Dice usted cosas, para declarar la guerra, aquello de necesitar un lenguaje, el gran peligro del lenguaje esta en sus fuerzas hipnóticas, emotivas.
-          (B)¿Dónde queda la dualidad del hombre?
-          (A) Je suis là (estoy aquí)
-          (B) ¡¿Pero habla usted francés?!
Cerremos la puerta de tanto ruido. Con un seco ruido se serró. Je suis las. (Estoy cansado) 


3 jul 2012

(...)




Oleaje de frufrú 

18 may 2012

Paul Mann en The Theory-Death of the Avant-Garde


La muerte es necesaria para que todo pueda ser repetido, y el obituario es una forma de negar que la muerte llegó a ocurrir. Bajo la apariencia de la necrológica, los artistas y los críticos continúan exactamente como antes, recuperando indefinidamente diferentes formas, fabricando indefinidamente productos críticos cada vez más penosos […] La muerte de la vanguardia es una vieja noticia, ya acabada, no merece más discusión; pero aquellos que piensan así todavía no han empezado siguiera a pensarlo. No hay post: todo aquello que clame así, ciegamente repite lo que piensa que ha dejado atrás. Sólo aquellos que deseen permanecer en la muerte de la vanguardia, aquellos que cesen de intentar ahogar el silencio de la muerte con el ruido de la producción neocrítica, tendrán la esperanza de oír lo que esa muerte articula. 

12 may 2012

Prefoliación circinada





La estampida, en la derrota el polvo se levanta aun más alto. Para cuando no exista la derrota todo será fino polvo intergaláctico a la espera. Cada cosa hecha añicos. Tu cuerpo polvo, tu casa polvo, la ciudad polvo, tus credenciales polvo, el polvo movido por el aire, la tierra aplastada escupiendo fuego.

El mundo nada. Detritus un sueño. En este sentido las voces mesiánicas son horrendas al igual que la idea de derrota lo es en casi todas sus formas. Pronúnciate en contra, di no al dualismo. Abraza la versión esterlina.  El ocaso, el apocalipsis, la hecatombe, el juicio final…problemas, problemas de los vivos.
 La idea de pensar en el futuro con su final es inútil, no te atrapes en esto. Ha de llegar y desde luego te olvidaras y te perderás para siempre instantes después cuando todo tu ser se apague.  La vida no es una molestia en este sentido. Camino por las calles ahora sin pensar en el polvo que está será. Lo siento. Tan solo has de sentirlo un par de veces con mucha intensidad. Tocar cosas y pensarlas muertas y frías. El muerto. Ese niño muerto, esa casa muerta.  Toda esta calle una duna de escombros sin vida. Sentido esto toca volver al instante pues ya has comenzado a masticar y a no estar alejado de la vida. Has inoculado una parte fundamental a la vida; el polvo. Barre la casa y encontraras la máxima elevación de la filosofía griega. Vete al baño y mírate en el espejo, reflejo. ¿Reflejo?  Vuelve al ahora. ¿Todo es banal?  Ratifica lo sabido diciendo y interiorizando la respuesta a esta pregunta. - ¡No! , todo no es banal-.   Grita invariablemente y di por siempre una sola palabra. No te atrevas  a decir otra cosa ante los demás. Se persistente en utilizar esa palabra para todo lo que quieras expresar. 100 gramos de jamón cocido serán: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa,…repítelo hasta que los que te rodean sucumban.  El nombre de mi madre será: alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa.  Podemos intentar situarnos ante cada etapa de la vida como intuyendo que dirás sobre ella, ahora años después. Juzga lo que dices, haces y ensalzas para descubrir que quiere decir la mente sobre su siguiente paso.  Júzgate como si pudieras ver todos los álbumes de tu  vida. Yo por mi lado ya no hago esto pero te invito a hacerlo en pro de cualquier cosa. Alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa, alfalfa. No puedo sucumbir. Debajo de cada piedra se mastica algo. Agárrate los genitales. Escupe cerveza. Eres un mierda. Piénsate bailador, imagínate bailador totalmente rígido. ¡Cállate! ¡Cállate para siempre Stuart Mill! Continua con el baile mental pero no te calientes con tus chorradas. Ve a la calle y di que estás loco. ¿Eres sensible? ¿Te enseñaron a serlo? ¿Te enseñaron a no serlo? ¿Pero quién coño eres? 
El reflejo contrario de revés visualizando una historia, un determinado baile, un determinismo ejecutado en la boca besando muchas cosas, pensando profusas cosas. Charlando. Sin existir de veras en un lugar concreto. Volviendo al cadalso puesto que no has comprendido nada, ni lo pretendiste. (Risas)  Ahora te tienes que ir. Muere para siempre diciendo frases que son sentencias emotivas. Elevadas mucho, puesto que no sabes hacer otra cosa para poder comprender. La rabia es un grito que resuena a sentencia. La sentencia pétrea golpeada por el escoplo viendo como  por causa mayor se va.  El árbol centenario que se muere frente al niño. Otra galaxia. Otra protuberancia cultural, otra imagen metafórica-destructiva. Capa a capa, geológismo.

12 abr 2012

La neblina de papel de arroz



La neblina de papel de arroz

 En la cara diminutas venas de las que se desprende la imagen de una fina y larga lombriz, que se mueve permitiendo apreciar sus órganos en movimiento. Las manos escavan y terminan por hundir por completo al cuerpo. Avanza poco a poco acariciado por las raíces menudas de las zanahorias. Se pronuncia sobre la teoría de los espejos pero nadie le oye. No le huelen, nadie le oye. Con una sonrisa imperceptible vacila sobre otro tipo de cosas.

¿¡Basta con quedarte con un acre y mirarlo bien!? - ¡Sí!... ¡Sí basta!-(Mientras va retrocediendo.)