18 mar. 2009

Yimbo como nombre propio

Musilina: http://www.youtube.com/watch?v=7rBjpjEAi24 Narra! ¡Narra!, narra hasta que revientes coño. A la edad de Yimbo buscas en tu cuerpo el reflejo del tiempo, los signos de la decadencia, del pasar de los años. Porque esas cosas se saben. Vas por el pasillo y llegas al espejo. Te observas, te quitas la blusa, juegas, te tocas, varías las posturas, miras tu cara. La cara es importante, con ella haces muchas cosas. Te miras de cerca, un poco más cerca, ahora de perfil, te desprendes de las últimas ropas, miras la desnudez y a tu mente llegan los ecos de lo que ellos dicen que ocurre cuando llegas a ciertas edades. Sí, todo eso de “la piel pierde elasticidad”, “la barriga te acaba escondiendo la polla para que no veas esa herramienta vieja y oxidada”, “crecen las orejas” y un montón de cosas que se dicen a ciertas edades. Tú, Yimbo, buscas sin cesar alguna señal de esas, repasas todo tu cuerpo, lo escudriñas en busca de esa llamada animal a la muerte. Pero el espejo no desvela nada. Estás en forma ¡tienes un cuerpazo!; te agarras las nalgas duras, das saltos viendo la energía atómica del movimiento hecha por una musculatura sublime: la tuya. Estás cachondo de verte, sigues bailando Yimbo; proporción, anatomía, fisionomía perfecta y ellos flaquean delante de ti. Los ves decrépitos, son como pis viejo, huelen a pis viejo. Todos los viejos huelen a pis viejo. Litros y litros, centenares de toneladas de pis viejo.Sales por la puerta de tu casa con alegria espasmódica, las calles de esta ciudad son minúsculas para un tio como tú. No puedes dejar de mirar tu reflejo en los cristales, estas para comerte pedazo de cabrón. Las chicas se dan media vuelta al verte pasar tu les tiras una sonrisa chulona y te mojas los labios, la gomina gotea al entrar en la agencia de viajes que tiene por nombre, "Viajes Suspiros" Y le gritas a la vendedora y es que tus venas arden ¡Yimbo! (Les puedo decir que eres sureño ¿no?. No puedo, vale, entiendo.) Pues eso, gritas mientras sacas un fajo de billetes verdes: “¡Un billete para Kokomo señorita!” KOKOMO GIRLFRIEND El aeropuerto internacional de Kokomo es tranquilo, muy tranquilo pero con glamour ¿verdad Yimbo?. Con criterio racional tus jeans te quedan de gloria. La maleta y él esperan con tranquilidad un taxi libre que les lleve al hotel situado estratégicamente entre la playa y el famoseo. El sol luce Yimbo; el sol está rojo y el cielo azul. Esperas pero no pasa nada, todo está en calma, no se ve a nadie. ¿Qué está pasando Yimbo? Caminas y cruzas la acera; el asfalto quema y el tiempo pasa. ¡Yimbo mira!, ahí está el hotel, a lo lejos, mira sus luces. Llegas a la entrada un tanto sudoroso pero, ¡que bien te queda el sudor Yimbo!; lo digo de veras Yimbo. Entra en el hotel y págate la mejor habitación, tú lo vales. Yimbo, Yimbo tranquilo, no entiendo ¿Cómo es posible que el hotel sea de cartón piedra? No lo entiendo Yimbo; sigue caminando, esto es sólo una broma de los Kokomoriences, ellos son de un sentido bárbaro del humor. Sigue Yimbo ¿Acaso no recuerdas los catálogos donde había fotos de hoteles de cristal y metal?, todo lujo y abundancia, de playas y hamacas con los mejores beach bares, de gente guapa como tú, Yimbo (bueno, no tan guapos como tú). Relajate, que no decaiga el animo , ¿No recuerdas el anuncio de la televisión Yimbo? Aquel tío calvo con su moreno feliz y la blusa hawaiana abrazado por dos jóvenes pechugonas en bikini. Había palmeras Yimbo, las vi yo con mis ojos, las vi en la tele con mis ojos Yimbo. ¿No me crees? Si te creo, tienes razón, es sólo una broma de los como se llamen los de Kokomo. (Claro Yimbo claro) Yimbo, no lo puedo entender, de veras. Que todo sea de cartón piedra ¡No me lo explico!, es un sin sentido, nadie me dijo que en Kokomo todas las casas y hoteles y todo era de cartón piedra. Pero no te rindas, busca alguien Yimbo, alguien te dirá dónde está todo lo bueno, todo eso que tú mereces, porque lo vales. Yimbo se tumba en el suelo. Está cansado pero no ha perdido la esperanza. Él ha visto en la TV muchas veces programas de cámaras ocultas. ¡Oh amigo Yimbo! Todo fue una farsa. Ni eres guapo ni nada que se le parezca, te engañé yo, ¡me oyes capullo!. Yo, si, el narrador; te utilicé desde el principio para poder escribir esto. Cuando te vi por la calle con esa mirada de simplón dos ideas me dije: “este tío es perfecto para mi obra, tan solo acércate sigilosamente sin que se dé cuenta de que eres un narrador y susúrrale exaltaciones de lo bueno que es, y verás como pronto se lo cree”. Ahora que este relato llega a su fin, te diré que te dejaré morir en tu engaño, te alimentarás del cartón piedra hasta morir intoxicado, pues no tengo la intención de sacarte de aquí Yimbo, muérete amigo. Antes te diré una cosa, el jeans te quedaba bien de veras. Por lo demás, tu sueño, mi relato,todo era una mentira. Despídete cretino.¡Claro que lo que digo es verdad! No es broma, no hay cámaras ocultas Yimbo. Tu vida llega a su fin y todos nos reiremos, nosotros los guapos (como tú lector, tú si eres guapo de veras, ¿quieres ser tu mi próximo yimbo? pero lo digo de veras, sin trampas, conozco un sitio llamado...) al leer el mail y ver tu cadáver en las calles de Kokomo. Y vaya una mierda de nombre, solo a ti te puede gustar un sitio llamado Kokomo. Yimbo Harris Ross. Nacido en Huntsville el 21 de julio de 1980 y fallecido en Kokomo el día 17 marzo del año 2009. Descansa en paz.
JOHN TABLE.
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