31 mar. 2009

Puté

“París es una enorme prostituta”. Llamada de Jonathan, de vuelta a Alemania. Estuvo de visita en el país de los franchutes durante cinco días. Cinco días entre pensiones y casas ajenas. “Es enorme, demasiado grande, casi enfermizo, enfermizo, de hecho...Por momentos pensaba: sin duda, éste es mi sitio. Pero un segundo más tarde, no sé, sucedía algo, cualquier cosa, pudiera ser que fuera a dar con los Campos Elíseos, veinticinco mil personas, de golpe toda una jodida jungla, conmigo allí, y mi idea inicial cambiaba en ese mismo instante, entendía que aquél no podía ser lugar para mí”. Dos noches de prestado, otra en un hotel, la última se decide a pasarla en vela, probando a hacerse un hueco en la noche parisién. Después el tren. Tiempo para dormir, apenas cuatro horas en seis de trayecto. La ida fue peor: los detuvieron en la frontera entre Alemania y Francia (Stransburgo), en no sé qué ciudad: al parecer había que aclarar a qué clase iban a trasladar a los pasajeros, pues lo que en Alemania es “primera”, en Francia apenas sí alcanza a ser “segunda”, y por supuesto no va a permitirse que se produzcan confusiones a ese respecto: miserables desclasados compartiendo asiento con la élite...Y así se fueron dos horas, en trámite. “París mata al individuo, lo pierde, lo reduce a nada, o aún menos que eso. Cuando te das cuenta, cuando lo entiendes, comprendes mejor a toda esa gente, sus prisas, su aspecto de estar sin rozar apenas la vida, sin hacerse notar: ésa es la impresión. Una impresión errónea, probablemente. Tal vez no haya nada de eso. Lo compruebas cuando te detienes a hablar con el individuo único, aislado. Es sólo lo que París hace de la persona: un cero. La anula, la devora, la silencia...Luego no queda nada, apenas sombras”. Jonathan monologa, no le interrumpo, quiero escuchar, es su momento, indudablemente mi silencio lo enardece, le da alas, lo transforma...”La penúltima noche volví a conseguir alojamiento gratuito. Y te juro que ya no sabía sonreír, había olvidado la gratitud, apenas sí acerté a fingir sorpresa cuando me ofrecieron la habitación...sentía, sencillamente, que aquello era lo que tenía que ser, debían invitarme, ¿entiendes? por ser yo. Sé que es una locura, pero así lo sentí entonces. Habían sido tres días de repetirme a mí mismo, de reinventar un único discurso hasta la saciedad, a esas alturas las palabras salían solas: “messie, madame, ¿podría indicarme...?” ¡Al diablo la visita turística! Tenía que camelármelos, debía hacerlo, se trataba de dormir por cuarenta y ocho euros la noche o hacerlo gratis. Y cuando estás así, créeme, cuando estás solo, más solo de lo que recuerdas haber estado en mucho tiempo, sin más que tu mochila y la bolsa con las mudas de ropa cruzadas sobre el pecho, en un caso así, digo, cada céntimo cuenta. Y volví a conseguirlo, lo hice de nuevo. Debía tener la suerte de cara entonces, y tal vez aún la siga teniendo. No he hecho sino volver de París y en cuanto recuerdo estas cosas me tienta la idea de regresar allí sobre la marcha, de probarme a mí mismo, encuentro el desafío: “Jonathan, a ver cuánto aguantas en estas calles, entre esta gente, más tiempo, dos semanas, tres, más, más...” Le pregunto si visitó la Place Clichy, Villa Borghese, etc, por Miller...”No sé, tal vez pasara por allí en algún momento. Llegué a encontrarme perdido en más de una ocasión. Imagina la impresión que causa subir a un promontorio con la idea de oxigenar la vista y descubrir París como un horizonte interminable de cemento y tejas, casas y más casas, las unas sobre las otras...No hay nada más allá, sólo París. Indudablemente es gigantesca. New York, Tokio, Madrid...y París.” Me interesa saber si, en definitiva, ha entendido, descubierto o comprendido algo que no estuviese a su alcance aquí mismo. En este caso tarda tal vez un segundo más en contestar, pero al momento suelta: “No. La verdad es que no. Mmm, realmente no hay nada trascendental por descubrir bajo el Arco Del Triunfo. No en cuanto al sentido con que utilizas en este caso la palabra “entender”. Definitivamente no.”
Carlos Bonino.

27 mar. 2009

Trópico de Cancér

No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso , lo soy . Toda lo que era literatura se desprendido de mí. Ya ni hay más libros que escribir, gracias a Dios.
Entonces,¿éste? Este no es un libro.Es un libelo, una calumnia una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado,un escupitajo a la cara del Arte, una patada en el culo a Dios, al hombre , al destino, al tiempo, al Amor, a la belleza... a lo que os parezca. Canteré para vosotros, desentonando un poco tal vez , pero cantaré. Cantaré miestras la palmáis, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver....
Para cantar, primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y algunos conocimientos de música. No es necesario terner acordeón ni una guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues , esto es una canción. Estoy cantando.
HENRY MILLER.

25 mar. 2009

Fresas en el bosque y pulpo en la pescaderia


Este relato no podría comenzar de otro modo ni en ningún otro lugar. En el fondo oscuro del lecho marino está nuestro cartilaginoso amigo. Pulpo permanece quieto, no tiene hambre, no ve la luz, y por su cabeza pasan las ideas instintivas. ¿Es feliz? Pulpo me pide que no le preguntemos eso, que contemos otra serie de cosas. Pulpo se desplaza por el fondo arenoso levantando un ligero velo de arena que volverá a caer en su primigenio lugar; pulpo sigue su devenir en busca de alguna fresa. Fresa. Es eso lo único que le obsesiona. Pulpo un día comió esta extraña fruta que un joven marinero arrojó al fondo, a su puto gran fondo. La notó venir, notó la presencia ligera de la fresa; no se alertó, pues sabía, intuía que no había peligro. Se posó la fresa y la discordia en la mente de pulpo. Os pido que cerréis los ojos y que bajéis al fondo del mar, que os imaginéis que estáis cerca de nuestro amigo. Él no nos puede ver, no sabe de nuestra presencia. Podéis ver en toda su plenitud la extraña escena: pulpo quieto y fresa cayendo, interrumpiendo su primaria vida. Los ojos no tienen ningún problema en desenredar la luz, pues habla la imaginación que, como sabéis, no entiende de oscuridades. La caída de ese objeto vino precedida de no gran cosa. Tampoco era un fenómeno nuevo para pulpo, a menudo caían toda seria de cosas en el fondo, desde trozos de peces que fueron devorados por algún otro pez hasta objetos de difícil clasificación; objetos humanos, y lo humano, por INRI, no se conoce como concepto ni nada en la mente de pulpo. Llegamos al instante en el que la curiosidad le pica a acercarse a fresa, fruto rico en vitaminas. ¿Cuáles? No recuerdo. Tocándola desvela en ello la suavidad de la textura de fresa. Casi le recuerda a su propia piel cuando era un joven pulpo. La levanta, la pasa por sus tentáculos y en un momento raro y anómalo acerca su extraña boca e introduce un sabor único y genuino, el de “la fresa” que fuera recogida hace un mes en un país llamado Hungría donde la mujeres lucen lindas piernas y llevan tacón y falda hasta en invierno extraña conducta ésta, la de comer la fresa, pero lo cierto es que le gustó y guardó este sabor como algo que las futuras generaciones de pulpos deberían comer y conocer. Y es más, pasó a ser una prioridad el comer fresas; cito textualmente las palabras de pulpo: “La llegada de la fresa marcó un antes y un después en mi tentácula vida” Éste fue el fin de nuestro amigo pues empezó a perder el gusto por el pescado, por los moluscos, por la vida. Sólo quería volver a comer aquella cosa. Fueron apagándose las ganas de vivir. Estaba enamorado y no lo sabía. Pasaron los días, las semanas, y pulpo no tenía ganas de comer. Se enterró en la arena; en la arena en la que había visto caer a fresa, y dejó que la muerte le llegase oscuramente en la mayor de las soledades. Triste y lleno de deseo, dijo adiós.
John Table.

23 mar. 2009

Ellos saben

No se puede luchar contra lo que inventan otros. No se puede luchar y además es mentira. Quédate como estás. Si un tío coge un micro, se lo lleva a la boca y lo mastica, lo siguiente es que tú no tienes nada que ver con eso. Nada que ver con eso. ¿Entiendes lo que te digo cuando el que está ahí arriba lleva la camisa desabrochada y grita más que nadie? El que está ahí arriba eres tú mismo con barniz y lápiz de labios, peinado como las reinas, del brazo de los que saben, mintiendo en tu cuarto. La fama es una provocación que no debería importarte. Detrás siempre hay un gato o una mujer o billetes. Todo construido encima, como sobre la tierra virgen, rascacielos. Así que no les creas, no les creas nada. Si compras una alfombra, luego tienes que pisarla o no.
De ellos ellos mis hermanos, del blog , BACTA ALACTA.

!salta de la cama mujer!

Depresión. Esta mañana al despertar, me caí de la cama y no se como mi camisón se enredó en una pata, intenté levantarme y no pude. Tire de la tela, pero la cosa empeoró rápidamente, me di cuenta con estupor que el bajo de la cama me tragaba, hacía esfuerzos por empujar mi cuerpo hacia fuera pero no le gané ni un solo milímetro, a esa enemiga en la que se había convertido mi cama y me arrastraba hacia dentro, hacia la oscuridad, al desconcierto. Me debatía para no ser engullida, luchaba, pero sin embargo sentí que perdía las fuerzas a medida que cuerpo desaparecía, mis músculos se relajaban, no querían presentar batalla y me dejé arrastrar a la negritud que me imponía la cama, mi cama, me traicionaba y me daba un abrazo fatídico cubriendo mi voluntad. Allí quedé, encerrada, escondida, sin ganas de salir, el tiempo se distorsionó, percibía que las cosas alrededor de mi prisión, se movían a veces lento a veces rápido, creo que vi a mi familia llorar a mi lado, desesperados por ayudarme, los amigos me tendían la mano, pero yo no tenía el valor de agarrarme a ella, mi cuerpo no respondía y entonces, llegó el olvido, la gente eran figuras sin sentido, y el olvido trajo frío y me acurruqué mas dentro de la cama si cabe y mi carcelera se convirtió en amiga, mi consuelo, mi soporte y en ella me quedé a vivir, en mi habitación , en el rincón mas oscuro de mi cama, muda, sin ganas. Creo que aún alguien me visita, pero no se quien puede ser, no importa, engancho algunas palabras que me dicen, me hablan de un mundo mejor, suena bien, pero creer en alguien o en algo es tan cansado, solo quiero dormir , olvidar, olvidar que un día me levanté de la cama.
ReLaTo by MELANIA

18 mar. 2009

No es más que un fragmento y un pequeño homenaje a todas esas ideas que están en fase de y no se sabe que ni para que y luego encuentras un motivo. Libro: El secreto de Jou Gould El gran Joe Gould : El reportero es sureño, y se pasa buena parte del tiempo añorando el Sur. Se considera un exiliado del sur. En un tiempo ha sido creyente, baptista fiel, pero ahora es agnóstico. De todos modos tiende todavía a ver las cosas en términos religiosos y a menudo ve la ciudad como un infierno, una gehema. Esta enamorado de una chica escandinava que ha conocido en el ciudad, y es tan diferente de los muchachas que ha conocido en el sur que le resulta misteriosa, como misteriosa le resulta la cuidad, en su mente la chica y la cuidad se mezclan por completo. Hoy es su día libre. Desayuna en un restaurante del mercado del pescado de Fulton y luego, rondando por los lugares de la cuidad que conoce mejor poco a poco va subiendo en el mapa. En su vagabundeo se encuentra una y otra vez con hombres y mujeres que para él representan diversos aspectos de la ciudad. Sube por la Fulton street, atraviesa el cementerio de Sant Paul , se mete por ciertas calles del East Side inferior , luego por ciertas calles del Village , luego va a la zona de los teatros y luego a Harlen. Tarde por la noche, en Lenox Avenue, se une a un grupito de hombres y mujeres, blancos algunos, otros negros, que acaban de salir de un club nocturno y han formado un circulo en torno a un predicador callejero negro, él ya ha visto al hombre horas antes, predicando en una esquina de la zona de los teatros, pero no le ha prestado atención. Ahora escucha. El viejo conoce la vida y usa expresiones y argot neoyorquino actuales, pero también buena cantidad de antiguados giros sureños, de esos que usa sobre toda la gente del campo , y el joven reportero comprende que el viejo es sureño y ,como él , un sureño campesino. El sermón es apocalíptico. Hay en él advertencias y profecías terribles, hay frases tomadas de antiguos, sangrientos himnos baptistas y hay numerosas referencias animales, flores y frutos bíblicos: a las cabras salvajes de las rocas, las granadas del cantar de los cantares y los lirios del campo que viven sin trabajos ni ajetreo .Están la serpiente, la gran prostituta de Babilonia y la zarza ardiente. Como los predicadores baptistas que el joven reportero escucho y a quienes se esforzó por entender en su infancia, el viejo ve significados dentro de los significados, o cree verlos, y hace lo posible por explicar qué <<>> las cosas <<>>, dice , ahuecando las manos en el aire , hablando con tal exactitud que se hace evidente que hace mucho tiempo , en el Sur, conoció las granadas por experiencia propia. <<>>. El joven reportero pensaba quedarse sólo unos minutos pero la retórica del viejo lo ha inmovilizado. Aunque le parezca que ha sido cien veces, lo tiene en trance. El viejo les recuerda a los evangelistas fanáticos que tanto poder tenían en el Sur durante su infancia e iban de pueblo en pueblo celebrando ritos de renacimientos en grandes tiendas de campaña. El les temía y los odiaba (su reputación se basaba en los atroces descripciones que hacían del infierno, cuanto más atroz la descripción y mas violenta el sermón, mejor se consideraba que eran el evangelista), pero de todos modos le dejaron un gusto perdurable por lo críptico, lo ambiguo, lo mágico, lo inconexo, lo extravagante, lo oracular y lo apocalíptico. Se descubre sacando de las afirmaciones del viejo retorcidas conclusiones que encuentran alguna correspondencia con su propio con su propio estado espiritual. <<>>, dice el viejo, <<>>. Escuchando eso, al reportero se le ocurre que no es el Sur lo que él añora sino el pasado, el pasado del Sur y el suyo propio, ninguno de los cuáles existió nunca de verdad en la forma en que la nostalgia se los ha traído a la memoria, y que ya es momento de salir del pasado para entrar en el aquí y el ahora; es tiempo de crecer. Cuando el sermón acaba baja a sus barrios sintiendo que el viejo lo ha liberado y que ya es ciudadano de la ciudad y del mundo. Me había pasado casi un año pensando en esa novela. En cuanto no tenía nada que hacer, de modo automático me ponía a escribirla mentalmente. A veces en metro. Casi cada día descartaba algunos personajes inventaba otros .Pero lo cierto es que de hecho nunca había escrito una sola palabra. Con el correr del tiempo me habían absorbido otras cuestiones. Aun así, durante años había soñado con ella a menudo, y en esas ensoñaciones la había acabado y publicado y era capaz de verla. Veía la portada. Veía la cubierta, que era verde con letras doradas. Estos recuerdos me llenaron de vergüenza casi insoportable y empecé a comprender a Gould. Supongamos que hubiera escrito la historia oral, reflexione probablemente no habría sido en absoluto el libro que el había profetizado que seria por plazas y callejones, pues los libros, incluso los grandes y medios, y hasta los buenos y lo bastante buenos, son extremadamente raros .Probablemente, en el mejor de los casos, habría sido una curiosidad. Pocos años después de haber salido, se habrían encontrado ejemplares en los estantes de rarezas de todas las librerías de viejo del país. En cualquier caso, decidí que si de algo la raza humana estaba bastante provista incluso demasiado provista era de libros…………..
Vivimos en una época sin esperanza. El hombre busca desesperadamente algo en qué creer y acude a los nuevos gurús. Ni aun el hombre inteligente, de gran conocimiento. por desgracia, esta a salvo de formas primitivas de espiritualidad. La fe apasionada, fanática, en ideas y prohombres (sean cualesquiera) es idolatría. Se debe a la falta de equilibrio propio, de propio actividad, a la falta de ser. Lo mismo ocurre con el gran amor: se convierte en idolatría cuando alguien cree que la posesión de otro da respuesta a su vida, le presta seguridad y se convierte en su dios. El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo; nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo. Erich Fromm

Tiempos modernos




Instrucciones de uso: "cultura" fría lea muy rápido con esta musilina*; http://www.youtube.com/watch?v=QrzGpVOPcTI*/ 
       
*Musilina:Término acuñado en la modernidad, de la música hecha para acompañar de fondo un texto.
La llegada del viernes anuncia el impepinable paso de los días, las semanas, de los años e incluso de nuestra propia vida. Respiramos hondo al saber que nos preceden tiempos modernos donde el hormigón armado y las máquinas tragaperras escriben el germen de la modernidad. Todo nos abruma y que rápido vamos, en el supermercado hay latas de conservas que permiten a la gente cocinar cosas ricas e incluso podemos ver y hacer grandes hamburguesas, hacerles fotos con brillo mágico, estos son los tiempos modernos. Pero no olvidemos que día a día se vierten al mar miles de micro-historias que como protozoos están llenas de verdades simples y dramáticas; es la golondrina una gran protagonista de una de esas erratas históricas de las enciclopedias. Pequeña y hábil, yo un día le pedí un favor, le dije; amiga no te mueras aun, que quiero verte regresar a tu nido y el arpa impía dejo marcada a la gente que quiso hacer de esto de la parte aquí escrita algo moderno y solo lo entiendo yo, y el que vaya de moderno y que dice que lo entiende, miente mucho y es por eso entonces que el arte moderno es un cuernudo que miente mucho.


Mi haiku moderno:  Ráfaga de metralleta
                   Una rana abre los ojos.   
                   Vietnam.                                       
                                                                                                                                  John Table

Yimbo como nombre propio

Musilina: http://www.youtube.com/watch?v=7rBjpjEAi24 Narra! ¡Narra!, narra hasta que revientes coño. A la edad de Yimbo buscas en tu cuerpo el reflejo del tiempo, los signos de la decadencia, del pasar de los años. Porque esas cosas se saben. Vas por el pasillo y llegas al espejo. Te observas, te quitas la blusa, juegas, te tocas, varías las posturas, miras tu cara. La cara es importante, con ella haces muchas cosas. Te miras de cerca, un poco más cerca, ahora de perfil, te desprendes de las últimas ropas, miras la desnudez y a tu mente llegan los ecos de lo que ellos dicen que ocurre cuando llegas a ciertas edades. Sí, todo eso de “la piel pierde elasticidad”, “la barriga te acaba escondiendo la polla para que no veas esa herramienta vieja y oxidada”, “crecen las orejas” y un montón de cosas que se dicen a ciertas edades. Tú, Yimbo, buscas sin cesar alguna señal de esas, repasas todo tu cuerpo, lo escudriñas en busca de esa llamada animal a la muerte. Pero el espejo no desvela nada. Estás en forma ¡tienes un cuerpazo!; te agarras las nalgas duras, das saltos viendo la energía atómica del movimiento hecha por una musculatura sublime: la tuya. Estás cachondo de verte, sigues bailando Yimbo; proporción, anatomía, fisionomía perfecta y ellos flaquean delante de ti. Los ves decrépitos, son como pis viejo, huelen a pis viejo. Todos los viejos huelen a pis viejo. Litros y litros, centenares de toneladas de pis viejo.Sales por la puerta de tu casa con alegria espasmódica, las calles de esta ciudad son minúsculas para un tio como tú. No puedes dejar de mirar tu reflejo en los cristales, estas para comerte pedazo de cabrón. Las chicas se dan media vuelta al verte pasar tu les tiras una sonrisa chulona y te mojas los labios, la gomina gotea al entrar en la agencia de viajes que tiene por nombre, "Viajes Suspiros" Y le gritas a la vendedora y es que tus venas arden ¡Yimbo! (Les puedo decir que eres sureño ¿no?. No puedo, vale, entiendo.) Pues eso, gritas mientras sacas un fajo de billetes verdes: “¡Un billete para Kokomo señorita!” KOKOMO GIRLFRIEND El aeropuerto internacional de Kokomo es tranquilo, muy tranquilo pero con glamour ¿verdad Yimbo?. Con criterio racional tus jeans te quedan de gloria. La maleta y él esperan con tranquilidad un taxi libre que les lleve al hotel situado estratégicamente entre la playa y el famoseo. El sol luce Yimbo; el sol está rojo y el cielo azul. Esperas pero no pasa nada, todo está en calma, no se ve a nadie. ¿Qué está pasando Yimbo? Caminas y cruzas la acera; el asfalto quema y el tiempo pasa. ¡Yimbo mira!, ahí está el hotel, a lo lejos, mira sus luces. Llegas a la entrada un tanto sudoroso pero, ¡que bien te queda el sudor Yimbo!; lo digo de veras Yimbo. Entra en el hotel y págate la mejor habitación, tú lo vales. Yimbo, Yimbo tranquilo, no entiendo ¿Cómo es posible que el hotel sea de cartón piedra? No lo entiendo Yimbo; sigue caminando, esto es sólo una broma de los Kokomoriences, ellos son de un sentido bárbaro del humor. Sigue Yimbo ¿Acaso no recuerdas los catálogos donde había fotos de hoteles de cristal y metal?, todo lujo y abundancia, de playas y hamacas con los mejores beach bares, de gente guapa como tú, Yimbo (bueno, no tan guapos como tú). Relajate, que no decaiga el animo , ¿No recuerdas el anuncio de la televisión Yimbo? Aquel tío calvo con su moreno feliz y la blusa hawaiana abrazado por dos jóvenes pechugonas en bikini. Había palmeras Yimbo, las vi yo con mis ojos, las vi en la tele con mis ojos Yimbo. ¿No me crees? Si te creo, tienes razón, es sólo una broma de los como se llamen los de Kokomo. (Claro Yimbo claro) Yimbo, no lo puedo entender, de veras. Que todo sea de cartón piedra ¡No me lo explico!, es un sin sentido, nadie me dijo que en Kokomo todas las casas y hoteles y todo era de cartón piedra. Pero no te rindas, busca alguien Yimbo, alguien te dirá dónde está todo lo bueno, todo eso que tú mereces, porque lo vales. Yimbo se tumba en el suelo. Está cansado pero no ha perdido la esperanza. Él ha visto en la TV muchas veces programas de cámaras ocultas. ¡Oh amigo Yimbo! Todo fue una farsa. Ni eres guapo ni nada que se le parezca, te engañé yo, ¡me oyes capullo!. Yo, si, el narrador; te utilicé desde el principio para poder escribir esto. Cuando te vi por la calle con esa mirada de simplón dos ideas me dije: “este tío es perfecto para mi obra, tan solo acércate sigilosamente sin que se dé cuenta de que eres un narrador y susúrrale exaltaciones de lo bueno que es, y verás como pronto se lo cree”. Ahora que este relato llega a su fin, te diré que te dejaré morir en tu engaño, te alimentarás del cartón piedra hasta morir intoxicado, pues no tengo la intención de sacarte de aquí Yimbo, muérete amigo. Antes te diré una cosa, el jeans te quedaba bien de veras. Por lo demás, tu sueño, mi relato,todo era una mentira. Despídete cretino.¡Claro que lo que digo es verdad! No es broma, no hay cámaras ocultas Yimbo. Tu vida llega a su fin y todos nos reiremos, nosotros los guapos (como tú lector, tú si eres guapo de veras, ¿quieres ser tu mi próximo yimbo? pero lo digo de veras, sin trampas, conozco un sitio llamado...) al leer el mail y ver tu cadáver en las calles de Kokomo. Y vaya una mierda de nombre, solo a ti te puede gustar un sitio llamado Kokomo. Yimbo Harris Ross. Nacido en Huntsville el 21 de julio de 1980 y fallecido en Kokomo el día 17 marzo del año 2009. Descansa en paz.
JOHN TABLE.

La transmutación de los buques que salieron de la bahia de Conver

Que el universo esta en constante creación lo sabemos todos menos Dios. Cuando Dios hizo el edén (Dios es único, eterno y abstracto) tuvo que hacerlo como me ocurre a mí a menudo con cierto grupo de ideas. El Génesis: Sintió la necesidad de hacer las cosas que tantas veces había pensado he imaginado cuando sabes, sientes y notas en tus tripas que el tiempo de la creación se difumina por culpa, como culpa el tiempo. Es irrevocable, no se puede dejar pasar ni un segundo más. Cuando siento miedo de tener que afrontar algo que no me gusta hago todo lo que me gusto hacer desde hace un tiempo y no hice, haciéndolo de manera alocada he intentado terminarlo todo o casi todo. Esto viene dado porque sabes y él lo supo que hay cosas que se hacen en un tiempo determino o el tiempo las termina por cambiar tanto que ya no crees en ellas sobretodo si se trata de las ideas de la creación. Si sientes el brazo ejecutor cerca te apresuras, bueno por lo menos yo y Dios sí lo hacemos de ese modo, te apresuras con fuerza y ahínco con lo cual los resultados pueden ser rápidos y mal hechos o bien una obra maestra de la explosión indostánica que estuvo en ti y vomitas al fin al mundo y a medida que estas con ella más tiempo más te gusta y a la inversa. Lo más fantástico de lo fantástico es que lo fantástico ha dejado de existir; ahora sólo hay realidad. Digamos que este proceso creativo es el que más disgustos y alegrías me da, el que posee más fuerza emotiva en las dos direcciones. La transmutación de los buques que salieron de la bahía de Conver; esto es lo que quería crear.
JOHN TABLE.